Había pasado una maravillosa noche. Había soñado con aquella maravillosa sonrisa, aquellos ojos tan hipnotizadores. Había soñado en Álvaro. Aquél chico casi desconocido que por alguna razón consiguió remover algo en mi interior.
Tamy seguía dormida y cómo no, como buena amiga que soy, la quise despertar. Pero primeramente tenía que pensar cómo. Había tenido una idea fantástica, ir a buscar a Carlos y que él la despertara (no imaginaba mejor despertar para ella), el problema era que no sabía en qué habitación se hospedaban los chicos como tampoco sabía si estarían en su cuarto o si ya habrían marchado.
Bajé a recepción y le pedí a aquel recepcionista tan mono que si me podía decir en qué habitación estaban los cinco chicos. Me dijo que no podía decir esas cosas, que se podría meter en un lío, pero, seguidamente, me dijo que como era tan guapa me lo diría a cambio que yo y Tamy fuéramos a hacerle compañía por la tarde. Yo acepté (la verdad es que no pensé mucho en las consecuencias que aquello podía comportar), sólo quería hacer feliz a mi amiga. Los chicos descansaban en la habitación 303, es decir, encima de nuestra habitación (¡qué casualidad!).
Seguidamente me dirigí hacia la tercera planta y una vez delante de su habitación golpeé la puerta (ya no me podía echar atrás). Abrió Blas con cara de sorprendido.
- ¡Chicos mirad qué visita! -Exclamó
Me invitó a entrar y vi a Álvaro, Carlos y Dani encima de sus respectivas camas haciéndose los remolones. Me saludaron. Seguidamente salió David del baño, acababa de ducharse ya que salía sólo con una toalla encadenada en su cintura.
- ¡Hombre! ¡Qué agradable sorpresa Ester! - dijo Álvaro
- ¡Mira la conductoraaaaa! ¿Como estas? - Preguntó Dani
- Bien... Yo... sólo quería secuestraros un momentito a Carlos. - les dije
- ¿A mi? ¡BANDIDA! ¡Ladrona! - Se aferró más a su cama - Bueno... voy si el dinero del rescate va a medias. - Se rió.
Todos nos pusimos a reír. La verdad es que las bromas de Carlos eran únicas, no sé cómo se le pasaban por la cabeza. Entendía que Tamy se riera tanto con él la noche anterior.
- Si es sólo un "momentito" te lo prestamos... - Me dijo David.
Les expliqué mi plan, sabía que estarían de acuerdo conmigo, creo que todos pudimos ver que entre Tamy y Carlos había química, física, matemáticas, álgebra... (vale, ya).
Nos dirigimos hacia la habitación 203, la mía y de Tamy, intentamos no hacer mucho ruido para no despertarla y allí estaba ella, durmiendo como una marmota, arropada con la sábana hasta el cuello, muy mona. Carlos se quedó mirándola un buen rato, yo pensaba: "¡Ayyyyyy! love is in the aiiiiiir nanananana". Le dije a Carlos que sin hacer ruido se acercara y la despertara. El caso es que... Carlos le dio un beso en la mejilla. Tamy se medio despertó.
- ¡Ay Ester pero qué tonta eres! Déjame dormir más, anda...
- (Carlos con voz de mujer dijo) ¡Ay rubita no soy tonta soy mimosa!
Yo y Carlos no podíamos parar de reír. Tamy se había despertado de golpe al oír la voz de Carlos y su cara de sorprendida era inexplicable.
- Ho...Hola Carlos. ¿Qué estas haciendo aquí? (Creo que Tamy a parte de en shock, estaba un poco preocupada por las pintas que llevaba. )
- Pues nada, he bajado para ver cómo se levanta una princesa. - le dijo.
Tamy no podía estar mas roja, más nerviosa y más feliz.
Carlos se quedó un rato en la habitación hasta que Tamy dijo que tenía que irse a ducharse y Carlos volvió arriba. Nos dijo que nos pasarían a buscar para ir a dar una vuelta aquella misma mañana cuando todos estuvieran listos y guapos (y yo pensando ¿guapos? ¿enserio? sera que no lo estaban cuando les vi en la habitación acabados de despertar...). No pudimos negarnos a tal propuesta aunque teníamos pendientes muchos sitios a visitar.
Una vez Tamy y yo nos duchamos y arreglamos llegaron los cinco mosqueteros. Cerramos la puerta de la habitación y nos dirigimos hacia el parking. Allí decidimos que Dani nos iba a guiar porque ellos conocían un sitio "espectacular" que querían enseñarnos. Les dije a alguno que si quería venirse a nuestro coche, que seguro que en un descapotable irían mejor. Al fin los coches quedaron distribuidos de esta forma: en su coche; David, Blas, Dani. En el nuestro; yo, Álvaro, Carlos y Tamy. Cómo no, Tamy se quiso poner en los asientos de atrás al lado de Carlos y yo... al lado de Álvaro. Estaba nerviosa. ¿Me podría concentrar en la carretera teniendo sentado en mi lado a un chico encantador?
Mientras íbamos de camino a "aquél sitio" Tamy levanto los brazos y hizo un grito de felicidad. Sabía que le estaba encantando cómo habían empezado nuestras vacaciones. Carlos se rió. Mientras tanto la pareja estaban en sus cosas, Álvaro me empezó a hablar. Hablamos de todo un poco, de lugares, de comida, de música... La verdad es que no sabía si era así de simpático con todo el mundo o si era así de simpático porque yo, en especial, le caía bien. A parte, al ser cantante (y famoso)... En fin, no me iba a comer la cabeza en eso.
Llegamos al sitio. ¿Sinceramente? ESPECTACULAR. Estábamos delante de una cascada gigantesca con un lago al final y un puente de madera que lo cruzaba. Yo y Tamy nos miramos y creo que las dos pensamos "esto es increíble..." no sólo el paisaje sino también la compañía de aquellos cinco chicos tan y tan simpáticos.
Dani y David se quitaron la camiseta y se tiraron al agua en bomba. Nos mojaron a todos. Blas, Carlos, Álvaro y Tamy querían vengarse y se quitaron la ropa y se tiraron junto a ellos. Yo me había dejado los tapones para los oídos en el hotel y sin ellos no me podía bañar así que me puse a la orilla y introduje mis pies en aquella agua tan fría.
Todos se me quedaron mirando y me decían que fuera con ellos, excepto Tamy, que ya sabía mi problema y se lo explicó. David y Álvaro salieron del agua, se sentaron uno a cada lado y pusieron los pies en remojo al igual que yo.
- Ay Asunsión va muy bien poner los pies en agua tan fría para la mejorar la circulación - dijo con voz de abuelita David.
- Ay Josefina ya lo noto ya, ya no tengo los pies tan inchados - le contestó Álvaro también con voz de abuelita.
- ¡Asunsión y Josefina o volvéis al agua a disfrutar del baño o me enfado y no os vuelvo a dejar más mi bastón! - les dije siguiéndoles la broma.
David se puso rápidamente al agua otra vez, no fuera a ser que no le dejara nunca más mi bastón. Álvaro, en cambio, permaneció a mi vera, mirándome. Me preguntó qué me paso exactamente en los oídos, se lo conté y parecía que le importaba realmente.
Blas, Tamy y Carlos estaban haciendo el tonto por ahí, haciéndose ahogadillas unos a otros y bromas varias. David estaba con Dani, investigando a ver qué encontraban detrás de la cascada y yo... yo con Álvaro, tan cerquita. No hablamos mucho, sólo estábamos cerca, mirándonos a veces. Aquél silencio entre nosotros tenía algo de especial pero era un tanto incómodo así que decidí romperlo.
- ¡Tengo que contarle algo a Tamy! - le dije. Se me había olvidado decirle que por la tarde teníamos que hacerle compañía al recepcionista.
Tamy se acercó con mirada asesina porque sabía que habia estropeado mi momento con Álvaro y me dijo que qué quería. Le respondí que me había comprometido en que haríamos compañia al recepcionista aquella misma tarde. Tamy me contestó que por ella ningún problema, que era muy guapo y que seguro que también nos lo pasaríamos bien (creo que dijo esto para ver la reacion de Carlos que... como os podeis imaginar... no fué muy buena).
- ¿Cómo? ¿Esta tarde teneis que pasarla TODA con el recepcionista? - dijo Carlos
- Pues si... - respondí
- ¿Por qué? - preguntó Álvaro
- Es que... no sabía en qué habitación estabais y esta mañana he ido a pedírselo. Me ha dicho que me la decía pero con la condición que pasáramos yo y Tamy la tarde con él.
- Pues no es listo ni nada el chico. - Se burló David
Ninguno dijo nada más sobre el tema pero se veía que a Carlos no le daba ninguna gracia que pasáramos la tarde con él.
Ya era hora de comer y todos teníamos muuucha hambre. Así que nos secamos y nos fuimos al coche para volver al hotel. Ésta vez Álvaro no se puso a mi lado sinó que se fué en el otro coche y Carlos mas de lo mismo. Blas decidió venir con nosotras decía que "así las tengo controladas". Mientras íbamos de camino hacia el hotel, Tamy y yo nos preguntábamos por qué los chicos habían decidido cambiarse de coche. Blas cortó el silencio.
- Creo que se han picado Álvaro y Carlos.
- ¿Por qué? ¿Qué les hemos echo? - preguntó Tamy
- A ver Tamy, creo que se nota que Carlos está interesado en tí, entonces supongo que será porque no quiere que el recepcionista te venda humo y no quieras saber nada más de él. - Argumentó Blas.
- ¿De verdad crees que Carlos está interesado en mi? - preguntó Tamy muy emocionada
- Se ve - dijimos yo y Blas al unísono.
Tamy radiaba de felicidad. Creo que en aquél momento era la persona más feliz del mundo.
- ¿Y tu Ester? ¿Qué tal con Álvaro? - Preguntó Blas
- Hablamos, es buen chico y muy simpático - respondí
- ¿Nada más? - Preguntó Tamy en un tono picarón
- Nada más.
El coche se volvió a quedar en silencio. Y minutos antes de llegar al hotel, Blas volvió a hablar.
- Pues si mi instinto no falla, Ester, Álvaro esta interesado en ti.
Yo me quedé a cuadros. No iba a decir nada ya que no era una pregunta y además en aquél momento no me salían las palabras de la boca. "Álvaro esta interesado en ti" me se repetía una y otra vez en la cabeza.
Llegamos al hotel. Estábamos los 7 juntos cuando salta David:
- ¿Y si... nos pasamos los números de móvil y así no tenéis que ir preguntando a ningún recepcionista dónde estamos? - Preguntó haciendo broma.
- ¡Buena idea! - Respondió Álvaro
- Y así, si el recepcionista os hace algo o dice algo nos llamáis y ¡iremos a rescataros! - Dijo Dani
Carlos no decía ni pío, Tamy, aún con los nervios sobre lo que le habíamos dicho en el coche, se acercó a él sin que nadie se fijara i le dió un beso en la mejilla. Carlos la miró sorprendido, con una inmensa sonrisa y Tamy le dijo en la oreja:
- Te lo debía de esta mañana. Me ha encantado.
A Carlos parecía que se le habían ido todos los males, era feliz, auque estoy segura de que aún pensaba en el recepcionista y en la tarde que nos esperaba a Tamy y a mi.
A Álvaro parecía que no le importara que pasase toda la tarde con el recepcionista del hotel, así que pensé que lo que me había dicho Blas era erróneo, es decir, que no estaba interesado en mi.
Comimos rápido ya que, como he dicho antes, teníamos mucha hambre. Comimos juntos y fue gracioso. Tamy y Carlos echándose chocolate en la cara uno al otro y limpiándoselo mutuamente. Todos estábamos contentos. Cuando acabamos los postres yo y Tamy ya nos teníamos que ir pero antes Álvaro me pidió que si podíamos hablar un segundo. Yo, porsupuesto, accedí. Nos lebantamos y fuimos a fuera del restaurante.
- Bueno Ester...- dijo.
- Ya ha pasado un segundo - Y hice el gesto de volver a entrar al restaurante. A lo que Álvaro se rió. - Dime Álvaro- continué.
- La verdad es que al igual que a Carlos, a mi no me hace gracia que paséis la tarde con el recepcionista. No me digas por qué pero contigo he notado algo especial. No sé si a ti te habrá pasado lo mismo pero si es así, quedamos que cuando volváis de vuestra cita con el chico vienes a verme a nuestra habitación.
- De acuerdo Álvaro - No sabía muy bien qué decir, a Álvaro sí que le interesaba de verdad, Blas no estaba equivocado.
Volvimos a dentro y yo y Tamy nos fuimos a recepción.
- ¡Hola princesas! Veo que cumplís vuestra palabra. Muy bien. Así me gusta. Por cierto, me llamo Sergio - nos dijo.
- Si, nosotras cumplimos lo que prometimos aunque hemos venido un poco por obligación ehh... Yo soy Ester. -Me presenté.
- Y yo Tamy - dijo mi amiga
Empezamos a charlar, a mi el chico no me gustaba. Era mono pero no me gustaba. La verdad es que se lo tenía muy creído, como si todas las chicas fueran detrás de él. Y en nuestro caso, no era así. Tamy habló con él un rato pero, al igual que yo, no le gustó mucho su prepotencia. Había pasado sólo una hora y yo y Tamy ya nos estábamos cansando. Sergio en cambio cada vez estaba más interesado en Tamy, le tiraba piropos, le decia cosas bonitas, le cogía la mano... Yo allí no estaba cómoda la verdad, pero sabía que Tamy tampoco ya que la única persona que tenía en su cabeza era Carlos.
Al cabo de dos horas, Sergio nos dejó marchar y se despidió con un "¡Ay Tamy, mi niña que te como!". A mi, me pareció bastante grosero. Tamy le sonrió, más que nada por compromiso.
Llegamos a nuestra habitación y nos tiramos en la cama ya que nos habíamos pasado dos horas de pie y estábamos agotadas. Tamy le envió un WhatsApp a Carlos diciéndole que ya estábamos en la habitación y que si quería podía bajar.
Yo me tenía que duchar aún así que fuí corriendo al baño antes de que llegara Carlos. Me duché y fué después cuando me acordé de lo que me había dicho Álvaro: "cuando vuelvas de tu cita vienes a verme en nuestra habitación". Me di prisa, tanta como pude para llegar a su habitación a tiempo. Toque la puerta 303 y abrió Dani.
- ¡Hola Ester! ¿A quien buscas? Si es a Álvaro, hace nada que se ha ido porque decía que tenia que pensar.
- Emm... Sí, busco a Álvaro.
- Entonces date prisa y no creo que esté muy lejos.
Baje corriendo por las escaleras ya que si yo fuí la que subía en ascensor, él habría bajado por las escaleras. Allí no lo encontré. La verdad es que no sabía dónde buscarlo. Fuí a recepción (no vaya a ser que esté discutiendo con Sergio), pero no estaba allí. Bajé a la piscina y allí lo encontré, sentado con los pies dentro del agua. Me senté sigilosamente a su lado.
- ¿Qué tal está mi abuelita Asunsión? - le dije.
- Pues la verdad es que Asunsión se pensaba que la chica que le gusta no estaba interesada en ella, y ahora que ha visto que esta equivocada, está de maravilla. - me respondió.
- ¿Ah pero que Asunsión es lesbiana? - dije bromeando.
Álvaro se puso a reír. Volví a ver esa sonrisa que el día anterior no podía quitarme de la cabeza. Y lo mejor, esa sonrisa se la provoqué yo.
Le abrace y noté su corazón acelerado. Me encantó. Era real, a Álvaro le gustaba.
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