Estábamos bailando, aunque Carlos me avisó de que bailar se le daba fatal, pero a mi no me importaba. Lo importante es que estábamos los dos solos, en esa preciosa playa a la luz de la luna y unas hermosas velas rojas y amarillas (mis dos colores). El se acercó, y puso su frente junto a la mía.
- Te he traído aquí, para estar juntos, esta vez si que estamos solos. Nadie podrá venir a interrumpirnos esta vez. Dijo el.
- Ya era hora la verdad. Todo esto es perfecto, gracias.
- Te mereces esto y mucho mas. Siento haberme portado como un idiota y un crío. ¿Podrás perdonar a este loco amante del chocolate?
- Claro que si, pero solo porque compartimos el mismo amor por el chocolate. Me reí
En ese comento, Carlos me cogió de la mano y me hizo dar una vuelta, fue algo lenta. Me volvió ha coger y seguimos bailando (o intentándolo jajajajaj). No quedaba mucho para que terminara la canción. Y yo en ese instante solo quería que se detuviera el tiempo, que se congelara todo, quería que perdurara ese momento, esa canción tan romántica y nosotros bailando abrazados.
Era como vivir un sueño, esto solo lo había visto en las películas, el chico le prepara una velada romántica en la playa, los dos solos y aislados del resto del mundo.
Pues así estábamos nosotros, en ese momento no existía nada mas que nosotros y la música.
Repentinamente Carlos me miró, me sonrió, por fin volvía a ver esa sonrisa tan dulce que me enloquecía. Lentamente fue acercándose mas y mas, mi corazón empezó a latir rápidamente solo de pensar que por fin llegaría ese momento, después de tantos intentos fallidos llegaba ese beso tan esperado.
- Tenía muchas ganas de hacer eso. Dijo sonriéndome mientras cada vez estaba mas cerca de mi.
- ¿De que? me hice la tonta.
- De esto.
Y seguidamente nos fusionamos con un beso, un beso muy apasionado pero que a la vez fue dulce y romántico. Carlos me cogía de la cintura y me acercaba mas a el (por un momento parecía que hasta le atravesaría como si fuera un fantasma jajaja) yo con una mano le agarraba la nuca mientras que con el otro brazo le rodeaba el cuello.
Fue un beso bastante largo, se notaba que había muchas ganas pro parte de los dos y lo cierto es que las había. Hay un dicho que dice que a la tercera va la vencida, y ese día pude comprobar que es cierto. Se había hecho de rogar pero por fin surgió ese beso tan esperado, por fin pude probar sus labios dulces y carnosos. Carlos finalizó ese beso con un dulce pico que siguió con un beso en la frente y un abrazo.
- ¡Pooor fiiiin! Gritó el alzando los brazos. Yo me puse a reír mientras seguía abrazada a el.
- Bueno, lo bueno se hace esperar. - Estoy hay que celebrarlo con champan. Dije mientras nos dirigíamos a la toalla.
Carlos abrió la botella de champan, cosa que costó lo suyo y por un momento creía que la noche acabaría en un hospital por culpa del tapón, pero al no tuvimos problemas con eso. Llenó las copas y acto seguido íbamos a brindar.
- ¿Por que brindamos hoy? Pregunté.
- Mmmm... Por ti, por mi... por nosotros.
- ¿Por nosotros? me parece una idea estupenda.
- ¡Pues por nosotros! Brindamos las copas y echamos un trago, el champan estaba muy bueno, no era ni muy amargo pero tampoco era muy dulce. Había que reconocer que Carlos tenía muy buen gusto eligiendo champan.
El tiempo pasaba y nosotros cada vez estábamos mas agusto, no parábamos de reírnos, tontear, abrazarnos y también cayó algún que otro beso que nos íbamos robando el uno al otro. La verdad es que estaba siendo una cita perfecta, nunca había estado tan bien con un chico, lo cierto es que siempre me había ido mal en el amor solo hacía que conocer sin vergüenzas y estúpidos. Pero el no era así.
Empezaba a refrescar así que nos tumbamos en la toalla y el se quitó la chaqueta que utilizamos para taparnos estábamos abrazados mirando las estrellas, la luna tan agusto.
Carlos empezó a darme besos en la mejilla que siguieron bajando al cuello, yo me reía porque me hacía cosquillas.
- Esto te dejará marca. Dijo el riéndose.
- ¿Es broma no?
- Noo. Se rió y acto seguido siguió jugando con mi cuello.
Yo me estaba pendiendo nerviosa, sería que Carlos quería... ya sabéis, ¿dar un paso mas? Yo era nueva en eso, no me había sentido preparada antes y menos con la clase de chicos con los que solía salir. Y lo cierto es que no estaba segura de si en ese momento lo estaba, es decir no es que no tuviera ganas, pero me pareció demasiado pronto para mi, para dar un paso tan grande. Lo cierto es que aun no estaba lista para eso.
- Carlos. Dije mientras paraba su juego.
- ¿Pasa algo? Preguntó.
- Pues es que.. mira que yo.. fuuuu que difícil es esto por dios. Dije frustrándome.
- Que ocurre, oye que sea lo que sea puedes contármelo eeeh.
- Veras, es que yo nunca he estado así de bien con un chico porque los chicos con los que salía o me gustaban eran todos unos cerdos y unos cretinos, y además es que no estaba lista, y me pensaba que si pero veo que aun no lo estoy y no es que no quiera porque me gustas mucho pero mucho mucho y no quiero que pienses mal ni nada pero es que aun es algo pronto para mi. Intenté argumentar pero creo que lo lía mucho mas.
Carlos se puso a reír.
- ¿Oye de que te ríes tu? Te estoy hablando seria mente eeh.
- ¿Y era eso lo que tanto te preocupaba contarme?
- Pue...ss... sí.
- Mira, a mi no me importa si eres virgen, si no estas lista aun, podre esperar a que lo estés, no voy a obligarte a hacer nada que tu no quieras ni sientas ¿de acuerdo? Así que no te preocupes, esperare lo que haga falta y cuando lo estés, te prometo que no te arrepentirás.
- ¿Qué no me arrepentiré? me reí.
La verdad es que me alegró esa respuesta, hay mucha gente que cundo le dices que a los 19 años no has tenido relaciones sexuales te mira como si fueras de otro plantea. Y muchos chicos no respetan esa decisión, directamente se largan y buscan a otra chica que esté mas dispuesta a satisfacerles. Pero Carlos me había entendido, me apoyaba y respetaba. Ester siempre me había dicho muchas veces, que solo los chicos que nos respetan de esta forma, son los que de verdad valen la pena. Y en eso estaba de acuerdo con ella.
Me sentía muy afortunada, tenía a mi lado a un chico estupendo que me hacía sentir especial, me respetaba y cuidaba de mi. No podía estas mas feliz, así que me acerqué a el y le besé. Le di un beso tierno y dulce. Como muestra de mis sentimientos, muestra de que estaba encantada con el y por la sorpresa que me había preparado. El me correspondió con otro beso. Nunca olvidaría esa noche, esa cita que el había preparado. Lo que había empezado como un día horrible, se había convertido en una noche maravillosa al lado de un chico ideal y en una cita de ensueño.
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