Después de aquél precioso inicio de día nos dirigimos hasta el parking a buscar los coches para dirigirnos a "la aventura". Yo, como no, seguía a Dani (que creo que era el único que sabía dónde íbamos). Después de 2 horas conduciendo, SÍ, 2 MALDITAS HORAS, llegamos a la cima de una montaña dónde se podía ver toda la isla. Precioso.
Los chicos habían traído la comida en tuppers (yo y Tamy nos preguntábamos de dónde lo habrían sacado), dos manteles grandes de ir de picnic y Dani se había traído un balón de fútbol para jugar por ahí si se aburría. Nosotras habíamos llevado una baraja española y las cartas del UNO.
Era ya la 1h del mediodía y decidimos ir a visitar la zona y buscar un sitio donde aposentarnos y comer tranquilamente. David y Blas iban delante de todo, a 10 metros, cómo hubiesen de informarnos de peligros mortales o algo. Yo y Tamy íbamos con Dani, y Álvaro y Carlos estaban hablando de sus cosas (vete tu a saber de qué).
- ¿Dani sabes qué? ¿Te acuerdas de Anna? - preguntó Tamy
- Cómo para no acordarme - se rió - ¡Con el susto que se dio cuando hablé con ella!
- Pues... dentro de dos semanas es su aniversario... exactamente el 21 de Julio. - le dije.
- ¡Ah qué bien! ¿Cuantos cumple? - preguntó.
- Pues cumple 18, la pequeñaja se nos hace mayor - respondió Tamy
- Exacto, y como 18 no se cumplen todos los días... queríamos que viniera a pasar unos días aquí con nosotras en la Gomera. - le expliqué
- ¿Te gustaría conocerla? - le pregunto Tamy
- ¡Claro que sí! Ya os dije que me gustaría. Sería un placer verla, me ha caído muy bien. - nos contestó Dani
- Perfecto - dijimos yo y Tamý al unísono.
- Pero chicas el problema es que nosotros marchamos dentro de una semana... supongo que ya os lo habrán dicho Carlos y Álvaro.
- ¿Una semana? - otra vez dijimos al unísono.
- Si... Veo que no os lo han dicho.. la he cagado... - dijo arrepentido.
Dani se fue corriendo hacia David y Blas ya que sabía que ahora querríamos hablar con nuestros chicos. Carlos y Álvaro se pusieron a nuestro lado. Yo y Tamy nos moríamos de la rabia de que no nos lo hubieran contado antes. Estábamos super ilusionadas con ellos y dentro de una semana nos iban a abandonar... ¿Pero esto qué es? Todo se nos derrumbó.
- Chicas os lo queríamos contar... - dijo Carlos con cara triste.
- Es que Dani se ha adelantado pero os juramos que hoy mismo os lo íbamos a contar - dijo Álvaro.
- ¡Excusas! Creo que ni yo ni Tamy nos merecemos esto. - dije enfadada.
- Que no son excusas Ester, por favor, créenos. - replicó Álvaro.
- No puedo. Tu sabes bien que no lo he pasado bien con los chicos ¿y ahora me haces esto? - le dije
- Haber es que para nosotros también es difícil deciros esto. Sois lo mejor que nos ha pasado en la vida, nos habéis devuelto la ilusión en el amor y NO queremos irnos de aquí pero se nos acaban las vacaciones... - me replicó Carlos.
- Entonces acabar bien las vacaciones y cada uno por su camino. - les dije.
Álvaro ante mi respuesta se quedó asombrado. El día anterior me había pedido que saliera con él y hoy ya le decía que lo nuestro no podía ser. Tamy estaba muy en xoc y casi no le salían las palabras de la boca. Se le caían las lágrimas... Carlos la cogió de la cintura y se quedaron atrás.
- Tamy por favor, créeme. Hemos hecho lo que hemos podido, hemos pedido más vacaciones. No queremos perderos...
- Te creo Carlos pero esto no quita que nos habéis hecho daño. Y que nos alejaremos aunque no queramos... - dijo Tamy con voz muy bajita.
- Te prometo que haré todo lo que pueda para que lo nuestro siga adelante y no se quede en un amor de verano...
Tamy y Carlos se miraron. Tamy le creía pero eso no quitaba que cabía la posibilidad de que no supiera nunca más de aquél chico. Se besaron. Fue un beso sincero y con mucho amor. Los dos se abrazaron fuerte y a Carlos se le caía más de una lágrima.
Yo seguía con mi teoría de que "todos los chicos eran iguales" que aunque Álvaro me había ilusionado muchísimo el día anterior y le amaba, iba a hacerme daño. Álvaro aún pensaba en mis anteriores palabras "cada uno por su camino". No decía nada y yo tampoco le podía mirar a la cara así que seguimos todo el camino en silencio.
Dani, David y Blas gritaron desde dónde estaban (unos 50 metros más adelante nuestro). Habían encontrado un maravilloso sitio dónde comer y ya habían tendido los manteles al suelo. Estábamos muertos de hambre. En cuanto llegamos nos pusimos a comer.Todo estaba riquísimo.
En medio de la comida Álvaro se levanto y se fue con lágrimas en los ojos. Todos me fulminaron con la mirada cómo si yo le hubiera pegado o algo. Sabía perfectamente qué querían: que fuera a hablar con él. El problema es que yo no tenía ganas de ir, era muy difícil para mi que me volviera a decir que "sea le acababan las vacaciones" ya que eso significaría que no nos veríamos. Después de muchas suplicas por parte de los chicos y Tamy decidí que era hora de ir a hablar con Álvaro y sólo esperaba que sus palabras no me hicieran más daño de lo que ya me había hecho.
Le encontré unos 60 metros lejos de dónde estábamos. Estaba sentado en el suelo con los ojos cerrados mirando al cielo. Me senté a su lado.
- Álvaro.
- Dime Ester.
- Yo no quería hacerte daño...
- Lo que pasa es que lo estoy pasando fatal porque nos tenemos que ir. No puedo dormir por las noches Ester, y tardaba tanto en decírtelo porque tenía miedo a perderte. Cómo ha pasado hace unos minutos. - se le cayó una lágrima.
- Álvaro no me has perdido...
- Me has dicho que cada uno por su camino. Ester, yo no quiero esto y me ha jodido mucho que me lo dijeras.
- Pero es que Álvaro es lo que hay, tu allí yo aquí. Ahora estamos bien porque estamos juntos y todo parece un cuento de hadas pero allí, tu tienes tu vida... ¿Me entiendes?
- Te entiendo Ester pero el problema es que no ves que TU HAS ENTRADO EN MI VIDA.
Álvaro me estaba mirando, yo también le miraba. No sabía qué decir, éste chico siempre lograba sorprenderme con sus palabras y cada vez sentía que me enganchaba más y más a él.
- Álvaro... yo te quiero. - Aún no se lo había dicho nunca y aquél era el momento indicado.
A Álvaro se le iluminaron los ojos. Se acercó a mi y me beso. Estaba temblando y yo no podía verle mal.
- Álvaro, haremos todo lo que podamos.
Álvaro me sonrió. Por fin volvía a ver aquella sonrisa que tanto me hacía feliz.
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