Nos habíamos quedado un poco preocupados por Álvaro, pero sabíamos que Ester lograría convencerle, estábamos convencidos de que ellos dos lo arreglarían así que intentamos volver a la normalidad, pero para mi era muy complicado, solo de pensar que en una semana ellos se iban a marchar a Madrid, y que nosotras nos quedaríamos aquí y cuando tocara, volver a nuestro pueblo de Girona, sabíamos que estaríamos a KM.
Creo que los chicos se dieron cuenta de que estaba como ausente, sería normal después de tal noticia. Ellos intentaban sacar otros temas y mas divertidos. David y Dani empezaron a contar chistes, muy malos la verdad. mas que el chiste en si me hacía mas gracia la forma en que los contaban y lo que se motivaban.
- Esos chistes son malísimos, no tenéis ni una pizca de gracia. Dijo Carlos riéndose de ellos.
- Pues tu cara si que no tiene gracia. se la devolvió Dani.
- Esa si que ha sido buena hermano. Se rió David.
- Bueno, eso lo decís vosotros que no os miras nunca al espejo. Dijo Blas.
- Tu calla que nadie te ha dado velo en este entierro. Salto Dani.
- Yo soy igual de miembro del grupo y de esta familia al igual que tu así que tengo los mismos derechos. Argumentó Blas.
- Si y también eres igual de feo que esos dos. Se burló Carlos.
- Y tu tonto. Le contestó Dani.
La comida se había convertido en una batalla de bromas y zascas, a mi me entro un ataque de risa y no podía parar. Creo que era la primera vez que reía desde que estábamos en la montaña.
- ¿Y tu de que te reis eeh Rubia? Preguntó Dani.
- Seguro que de ti. Le siguió David.
- No, me rio porque los cuatro sois igual de feos y tontos. Me reí aun mas.
- ¿Te estas riendo de nosotros? Me pregunto Carlos.
- Que mala eres eeh.. Se "indigno" David.
- Mirad, el lado bueno, al menos ha nuestro a nuestro planeta. Dijo Blas.
- Esto no quedará así. Dijo Dani mientras cogía un trozo de tortilla de patatas y me la tiraba.
- Dani,¿me has atacado con la tortilla?
- ¿Yo? no, iba para Carlos pero se ve que tiene un imán para las rubias feas y petardas. Me sacó la lengua.
- Estas tortillas... se burló David.
- ¿Acabas de llamar fea y petarda a mi chica? Saltó Carlos lanzándole otro trozo de tortilla a Dani.
- Gracias cariño, pero puedo defenderme solita. Dije mientras seguía sus pasos y le lancé otro trozo.
- No se vale, sois dos contra uno. Argumentó el diciendo que era injusto y que hacíamos trampas.
- Tranquilo hermano, yo te cubro. Dijo David llevándose media tortilla.
Y así empezó una guerra de tortilla de patatas, Blas estaba en el medio y decía que la estábamos malgastando.
- !No seas aburrido¡. Le grite mientras le lancé un par de trozos.
- ¡Tu te lo has buscado!
- ¡Esto es la guerra! Gritó David.
Los trozos de tortillas volaban de un lado a otro, al final eso se había convertido en un todos contra todos y si puedes sálvate. David y Dani se picaron e iban contando las veces que tocaban a alguien. Entonces hice mi recuento. Había tocado dos veces a Dani, tres a Blas y Cuatro a David y aun me faltaba Carlos. Así que me dispuse a equilibrar un poco la cosa. Cogí un cacho y se lo tiré, con la mala pata de que pudo esquivarlo.
- uuuuuhh... vas a desear no haber hecho eso. Dijo mientras empezó a perseguirme.
- Uii si, mira que miedito me das. Yo empecé a correr para huir de el cuando escuche de fondo. - ¡A por la rubia!- por la voz supe que había sido Dani. Los chicos hicieron un complot en mi contra y comenzaron a seguirme todos. Yo seguía corriendo y cada vez mas cuando tropecé con una raíz de un árbol que sobresalía del suelo.
- ¡Tamy! ¿Estas bien? Preguntaron los cuatro a la vez cuando llegaron a mi.
- No, creo que me he torcido el tobillo.
- Ostias ¿Puedes levantarte? Dijo Blas agachándose.
- No, me duele mucho.
- Espera, ven que te cogió. Dijo Carlos cuando me cogió de las manos para ayudarme a levantarme. En ese momento hice fuerza opuesta y al no esperárselo no le dio tiempo a nada que el cayó encima mío.
- ¿Pero que haces loca? Así te harás mas daño. Dijo David.
- Os lo habéis tragado. Dije riéndome mientras Carlos seguía allí conmigo.
- ¿era mentira? Dijo Dani.
- Nos has dado un buen susto, eso no se hace. le siguió Blas.
- Era mi venganza por hacer un complot en mi contra capullos.
- Pues ahora nosotros no vengaremos. Dijo Carlos proponiendo hacer un piña encima.
Los otros tres no se lo pensaron y saltaron encima de Carlos y así, hacer un bocadillo, yo les pedía que por favor se apartaran que me estaban aplastando.
- Vale, vale lo siento, no volveré ha hacerlo pero por favor apartaros que me aplastáis.
- Qué decís, ¿ha tenido suficiente? Dijo David que era el que estaba arriba de todo, sentado encima de Dani, que estaba tumbado encima de Blas y este lo estaba encima e Carlos que estaba encima mío.
- Yo la haría sufrir un poco mas. Dijo Dani.
- Por favor, que pesáis lo vuestro ¿sabíais?
- ¿encima nos llamas gordos? Dijo Carlos
- No carió, gordos no, solo que tener a cuatro chicos encima mío no es lo mas como del mundo y me asfixio.
- ¿Sabes la de chicas que ahora desearían tener a cuatro chicos como nosotros encima? Siéntete orgullosa. Se burlo David.
Al final pude convencerles de que se apartaran o eso o es que ya había empezado a ponerme morada de la falta de aire.
Carlos me ayudo a levantarme, aunque le había dicho que no era necesario porque lo del pie era una trola. Una vez de píe me di cuenta de que si me había hecho daño, al caerme me había caído de culo. Así que este amortizo todo el golpe y me dolía mucho junto con el muslo, hasta me iba a salir un moratón estaba segura. Pero me daba vergüenza contárselo a los chicos ya que no era una zona muy adecuada para ir hablando de ella, al menos en mi opinión.
Carlos me cogió de la mano y empezó a tirar de mi para que volviéramos a la mesa. Pero me dolía mucho así que tiré de el para que se detuviera.
- ¿Qué sucede?
- Yo.. Es que.. me he hecho daño.
- ¿Es otra trola o es enserio?
- Esta vez de verdad.
- ¿ Y donde? ¿Te duele mucho?
- Pues veras... es que me he caído de culo y...
- Vamos que te duele el pompis. Se rió.
- Mas o menos, el dolor está bajando al muslo derecho y me duele mucho al moverme.
- No te preocupes, yo te llevo. Dijo el mientras se agachaba para que me montara en su espalda.
Cuando me subí me agarré fuerte a el para no caerme, o eso le había dicho, lo cierto es que lo hice porque me encantaba su aroma, porque estaba muy cómoda y porque si en una semana tenían que marcharse, yo quería aprovechar junto a el y a los demás todos y cada uno de los segundos que estuviéramos juntos. Así pues nos dirigimos junto a los otros cuatro que estaban mas adelantados a la mesa y allí ya nos estaban esperando Ester y Álvaro. Estaban sonriendo eso era buena señal, señal de que habían arreglado las cosas y eso me alegraba.
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