Me desperté y estaba en mi cama, lo último que recordaba es que estaba en la playa con Carlos y de repente estoy en mi cama. Mire por la ventana y era de día, miré hacia la cama de al lado y allí estaba Ester. Me levanté y fui al baño, cuando volví vi que Ester ya se había despertado.
- Buenos días dormilona. Dijo ella bostezando.
- Bueno días. Oye, ¿se puede saber como llegué aquí? ¿es que acaso me teletransoprte?
- No tonta. se rió - Te trajo Carlos en brazos desde la playa porque te habías quedado dormida.
- ¿Enserio? que mono.
- Y dime amiga, ¿Qué tal fue la velada romántica? Se puso en modo picarona.
Le conté todo lo sucedió, el baile (o intento de baile) lo la playa, la música, le toalla con las velas y el champan. También le conté que por fin surgió ese beso y la conversación que tuvimos. Le comenté el tema sobre lo de dar ese paso adelante que aun no estaba lista y que el respetó mi decisión, Ester se alegró de que por fin conociera a un chico que valía la pena.
- ¡Me alegro mucho por ti tía!
- ¿Y vosotros que? pregunte.
- Pues nada de lo normal, que Álvaro me pidió que sea una novia y poco mas.
- ¿¡QUEEEEEEEEE?!! Exclamé de sopetón.
- Pues eso, que Álvaro y yo pues estamos juntos.
- ¿Y porque no me lo has dicho antes?
- Porque estabas dormida anoche tía.
- ¡Da igual, me despiertas! osea.. estas se cuentan en el instante no te esperas hasta mañana. Me reí
- Oye, ¿i si les damos una sorpresa a los chicos? propuso.
- Una sorpresa ¿como?
- ¿Pues no se, les llevamos el desayuno a la habitación? Ellos siempre has sido muy atentos con nosotras.
- Buena idea, y es cierto, desde el día que nos conocimos siempre han sido muy atentos.
Así pues, nos duchamos y nos vestimos. Cuando terminamos bajamos a la recepción que estaba Sergio.
- Buenos días encantos. Dijo el.
- Oye Sergio ¿podríamos pedirte un favor? Preguntó Ester
- La verdad es que nos harías un gran favor. Le rogué
- Bueno, si me lo piden unas chicas tan simpáticas como vosotras no podre negarme, ¿y que puedo hacer por vosotras?
- ¿Se pueden llevar desayunos a las habitaciones? Pregunté.
- Bueno, en algunos casos puntuales se permite. ¿Queréis llevároslo a vuestro cuarto?
- No exactamente. Dijo Ester - Queremos dar una sorpresa a alguien.
- Aaaaaha ya entiendo. Dijo el. - Bueno, por ser vosotras os daré un carrito y allí podréis poner lo que queráis y lo subís por el ascensor que os será mucho mas cómodo.
- ¡Muchas gracias! Exclamamos las dos a la vez.
- Nada chicas, y a ver cuando me traéis a mi el desayuno eeeeh. Bromeó.
- Algún día Sergio, Algún día. Se rió Ester.
Una vez nos dio el carrito, fuimos al buffet para llenarlo, cogimos toda la bollería que había, colocaos a montones, chocolate, churros.. y todo tipo de comida que sabíamos o creímos que les gustarían a los chicos.
- Como os comáis todo esto os pondréis mas gordas aun. Oímos por detrás.
Nos dimos la vuelta y eran las fans (otra vez...) esta vez estaban Rocío, Marina y otra chica que no conocía.
- No es para nosotras. Dijo Ester.
- ¿A No? pues fíjate que creía que os lo ibais a zampar todo vosotras solitas. Se burló la otra chica.
- Pues no, esto es para los chicos. Dije yo.
- ¿Cómo? mira rubita, te teníamos dicho que dejaras en paz a Carlos.
- Oye petarda.. tu no eres nadie para decirme con quien puedo o no relacionarme ¿si? si me da la gana voy con Carlos y con los demás. ¡Porque no aceptáis de una maldita vez que no sois nada! solo unas locas acosadoras que se hacen decir fans y que no hacen mas que incordiarles y arruinarles las vacaciones. ¡Lo que sois es un grano en el culo! Me exalté.
- Así se habla rubita. Oímos otra voz que me era un poco familiar. Eran Amanda y Maria que también habían venido a desayunar.
- Mira a quien tenemos aquí. Dijo Ester.
- Que pasa con estas tías. Dijo Maria.
- ¿Estás tías? Se quejó Marina. - Porque no tienes algo de respeto guapita...
- Le dijo la sartén al cazo. Le respondí.
- Mirad chicas ahora no tenemos tiempo para perderlo con vosotras. Dijo Ester cogiéndome del brazo y tirando del carrito.
Yo cogí del brazo a Amanda que a la vez se llevo a Maria y cuando nos detuvimos porque ya estábamos bastante lejos de aquellas.
- ¿Quiénes son esas? Preguntó Maria.
- Nada, unas que están celosas
- ¿celosas? pregunto Amanda.
Les contamos un poco el tema a las dos que se quedaron perplejas, ellas también seguían al grupo desde hacía unos meses y es gracias a ello que se conocieron. Se nos hacía tarde así que tuvimos que despedirnos, les dije que cuando pudiera se los presentaría y que podríamos ir a tomar algo todos juntos.
Ester me mandaba la prisa, corrimos hacía el ascensor pero con cuidado de que no se cayera nada del carro.
- Hija.. tu mucho conducir coche pero lo que es un carrito no tienes ni idea eeh. Me burlé.
- Oye maja, ¿quieres llevarlo tu? Se pico Ester.
- Seguro que lo hago mejor que tu. Me reí.
llegamos a la planta y nos dirigimos a la habitación de los chicos. Llamé a la puerta un par de veces, creo que aun seguían en la cama ya que tardaron lo suyo en abrir. Abrió Blas medio dormido y bastante despeinado.
- Buenos días chicas. Dijo el bostezando.
- Buenos días dormilón. Dijo Ester
- Buenos días Chiqui.
Blas nos invitó a pasar y como había dicho antes, estaban todos en la cama haciéndose los remolones. Álvaro intentaba que todos se levantaran para ir a desayunar pero ellos no tenían ganas ni fuerzas de hacerlo.
- ¿A que viene esta visita matutina? Preguntó Dani.
- Pues os traemos una sorpresa. Le respondió Ester.
- ¿Sorpresa? buaa, me encantan las sorpresas. se emocionó David.
- ¿Y que es? Preguntó Blas.
- Pues os hemos traído el desayuno. Dijimos las dos a la vez.
- ¡Toma ya! Saltaron Dani y David.
Carlos por una parte se emociono porque así no tendría que salir de la cama para desayunar, a Blas le gustó mucho el detalle y que pensáramos en ellos y Álvaro, se le caía la baba mirando a Ester intentando que Carlos, David y Dani se comieran todo. Cada uno se cogió algo y se fue a su cama. Carlos me invitó a la suya.
- ¿Cómo has dormido preciosa? Dijo dándome un beso en la frente.
- Genial. Respondí. - Pero no me acuerdo ni de como llegué a mi cama, Ester me lo ha contado, Gracias.
- Nada, la verdad es que estabas muy mona durmiendo y además cuando te llevaba en brazos y dormías, te me agarrabas como un koala. Se rió.
- No te rías, eso es porque soy una chica muy mimosa.
- Aaaay la señorita mimosa que se pica porque la llamo koala. Dijo Carlos mientras me hacía cosquillas y se metía conmigo.
Lo estábamos pasando genial, Carlos y yo haciendo el tonto. David, Dani y Blas peleándose por los churros y Álvaro y Ester desayunando juntos en su cama y muy juntitos y la verdad es que hacen muy buena pareja y se les veía muy bien juntos. Yo me preguntaba si con Carlos heramos así también.
- ¡Aaay Dani! Gritó Ester.
- ¿Qué pasa? Preguntó el asustado por el grito.
- Es que le prometí a Anna que la llamaría y ya que estas tu, ¿que tal si hablas tu con ella?
- ¿La chica futbolera?
- Siips, esa misma. Dijo ella marcando el número.
Una vez empezó a sonar el teléfono ella se lo pasó a Dani, Anna no se esperaba que fuera el. La verdad es que sus reacciones fueron muy graciosas. Los demás no parábamos de reírnos, Anna pensaba que era una broma y estaba dispuesta a colgar cuando Ester gritó
- !Anna que somos nosotros! - Fue entonces cuando Dani le contó que a el también le encantaba el futbol y que Ester le había hablado de ella y su misma afición por ese deporte. La verdad es que estuvieron hablado un rato. Un rato en el que David y Blas seguían comiendo. Álvaro y Ester seguían en su mundo de enamorados y Carlos y yo... pues Carlos y yo nos fundimos en un beso de buena mañana. Se podía decir que la mañana iba de perlas y esperábamos que el día siguiera igual de bien.
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