Ester salió rápidamente a buscar a Álvaro y yo me quedé tumbada en la cama, esperando a que llegara Carlos, la verdad algo nerviosa, aun no acaba de asimilar todo o que nos estaba pasando, empezando por el viaje, conocer a los chicos, lo de Carlos.. Vamos, que es como si estuviera viviendo un sueño, un sueño que no quería que terminara.
Tocaron la puerta, me puse mas nerviosa de lo que ya estaba y me fui ha abril, como me esperaba era Carlos que en cuanto abrí la puerta me lanzo una de esas sonrisas que me enloquecían.
- Hola rubia de chocolate, ¿me echabas de menos?
- Hola don tardón, pues la verdad es que ya ni me acordaba de que venias con lo que has tardado- me burlé.
- Tampoco he tardado tanto eeh... Ya veo ya que no puedes vivir ni un segundo sin mi- se rió - y bueno, ¿me invitas a entrar o prefieres que nos quedemos aquí en el pasillo? añadió´.
- Uuy, perdona, pasa- dije mientras terminaba de abrir la puerta y le hacía un gesto con la mano.
- Ponte cómodo, como en tu casa.
- Muchas gracias, muy amable usted - se burló
Se sentó en mi cama, quizá sabia que era la mía por lo de esta mañana. Cerré la puerta y me dirigí al mismo sitio. Nos acomodamos un poco ya que esas camas eran muy cómodas como ya he dicho en alguna ocasión.
Estaba de los nervios, solo de pensar que estaba con Carlos a solas y en una cama, la verdad es que daba que malpensar un poco.
- ¿Cómo ha ido la famosa tarde?- pregunto con un tono de ironía.
- Bien, es simpático el chico pero Ester y yo nos hemos dado cuenta de que no es la clase de personas con las que solemos juntarnos a menudo- Argumenté, no sabía si decirle que además de eso, parecía buscar algo mas que solo un poco de compañía por la tarde, si solo el quedar con el ya le había sentado mal, quien sabe como se tomaría que Sergio me había lanzado algún que otro piropo e indirecta.
- ¿Y se ha portado bien?
- ¿A que te refieres con que si se ha portado bien? pregunté
- Pues eso, si se ha comportado con vosotras- Respondió,
- S..si. le respondí algo insegura, la verdad es que me sentía mal porque si es cierto que Sergio había sido algo grosero, no me gustó su forma de despedirse, pero sabía que si se lo contaba no le gustaría para nada aunque al mismo tiempo me sentía pero por ocultarlo. No sabía que hacer, así que me decidí por lo que creo que Ester me hubiera aconsejado y es la "sinceridad".
- Aunque, si que ha habido algún que otro comentario algo grosero por su parte, pero no le hemos dado importancia. intenté suavizarlo un poco.
- ¿Qué comentario?
- Nada, déjalo estar, de verdad, el no tiene ninguna importancia y menos ahora mismo que estoy aquí contigo.
Carlos se acercó a mi y me puso su brazo derecho por detrás de mi espalda de forma que yo apoyé mi cabeza sobre su pecho, estaba tan nerviosa que mi corazón latía a mil por hora, pero.. no era la única, también notaba su corazón que iba muy rápido, ¿estará también nervioso?
- Y dime, háblame mas de ti.
- ¿De mi? si soy una chica muy corriente, a ver que quieres saber- le pregunté.
- No se, ¿Película favorita?
- Buuf, podría decirte muchas, soy una gran amante del cine, mmm.. El Diario de Noa, me encanta esa película y siempre que la veo acabo llorando, las películas de Vampiros, seres fantásticos, magos, superhéroes me encantan.
- Mmmm.. es una película muy buena, pero no supera a la saga de Harry Potter. Añadió.
- Me gustan, al igual que me encanta la saga de Las Crónicas de Narnia.
- Algo mas en común, aparte del chocolate. se rió.
- ¿Y que tal tu familia? ¿Tienes hermanos?
Mi familia, era un tema que no solía comentar mucho, solo las personas mas cercanas a mí sabían exactamente cual era mi situación y la verdad es que no era muy buena.
- Bueno, es un tema complicado, y si, tengo dos hermanos mayores y uno mas pequeño que yo.
- ¿Y eso? me preguntó- aunque si no quieres contármelo no pasa nada, pero si lo necesitas porque no es bueno callarse las cosas, puedes contármelo y yo intentare ayudarte en todo lo que pueda- me sonrió.
La verdad es que en solo dos días, Carlos lograba transmitirme mucha confianza, me sentía muy como y agusto a su lado, me transmitía confianza y tranquilidad.
- Pues veras, mi situación familiar es algo complicada, porque cuando tenía unos 10 añitos, mis padres se separaron y no he tenido muy buena relación con ellos, vivo con mi madre, su pareja y mi hermano pequeño. No estoy muy agusto, discutimos siempre no tengo mucha relación, apenas nos contamos las cosas y aunque me de mucha rabia estar de esta forma, tampoco lo intento, porque acabamos enfadados, no me tienen en cuenta para nada y a veces parece hasta que sobre en esa casa.
- Vaya, lo siento, ¿y tu padre?
- No, mi padre.. se largó hace mucho, pocos años después de la separación decidió irse a vivir a Zaragoza y no lo he vuelto a ver, ni tan solo sabía que se había marchado.
- Que gentuza... ooux perdón- rectificó.
- Tranquilo, a estas alturas pienso igual que tu, no te disculpes.
- ¿Y le has contado a tu madre como te sientes?, es decir, que esa situación no te gusta y no estás agusto.
- Lo intenté y por un tiempo la cosa cambió... pero al final hemos vuelto a lo mismo.
-Pues vaya, si hay algo que pueda hacer yo- Se ofreció.
- No mucho la verdad, pero gracias, solo con escucharme y estar aquí es suficiente. Aunque... ahora que lo dices, si me traes un trozo de tarta de chocolate, no estaría mal- Me reí.
- Mírala ella.. que lista y comodona - dijo mientras empezaba a hacerme cosquillas, y la verdad es que soy una persona que tiene muchas, así que no pude evitar reírme. Me dolía el estomago de la risa y por mucho que le pedía y suplicara que para, que no podía mas no me hacía caso.
Tenía que hacer algo, el no estaba dispuesto a detenerse y yo no aguantaba mas, así que como pude intenté escapar, aun no se como me lo hice pero logré salir por debajo de sus brazos y cuando iba a correr el me cogió del brazo y tiro de mi, de forma que caí encima suyo.
- No te me escaparás. me dijo mientras me rodeaba la cintura con sus brazos.
Entonces, ¿había llegado ese momento? ¿Iba a besarme?
lentamente nuestros labios se iban acercando como si fueran imanes. Estaba muy nerviosa, pensar que en unos segundos nuestros labios iban a fusionarse.
Agarré su camiseta con fuerza y cerré los ojos, cada vez notaba su respiración mas cerca, su aliento...
A solo un instante de besarle cuando de repente tocaron la puerta, eso hizo que nos detuviéramos.
- Pe...perdona- dije mientras me separaba de el roja como un tomate.
En ese instante me levanté para abrir la puerta. Estaba segura de que era Ester que se había dejado la llave y la verdad si lo era, estaba intrigada por como le habría ido con Álvaro.
Abrí la puerta, tengo que decir que aun seguía algo desconcertada por lo sucedido hace solo unos segundos.
- A ver amiga, ¿las llaves para que están eh?
- Lo siento, pero a no ser que sea necesario no me dejan entrar con las llaves.
No podría ser, me había confundido, no era Ester sino que.. ¿Sergio? ¿enserio?
- ¿Sergio?- pregunte extrañada, muy extrañada.
- Hola princesa, si lo deseas la próxima puedo entrar con la llave- Dijo en tono picarón.
- Pues...- No es necesario- me cortó Carlos acercándose por detrás de mi y la verdad, se le veía cabreado, no le había gustado nada que Sergio se presentara en mi habitación y menos interrumpiendo lo que venía a ser un momento mágico.
- Vaya, no sabía que tuvieras compañía, había visto que Estar bajaba sola y pensaba que te habías quedado sola, así que decidí venir para hacerte compañía. Argumentó
- Pues no la necesita, esta muy bien acompañada - Dijo Carlos
- Ya lo veo, bueno, pues en ese caso me marcho, pero volveré princesa- me guiño el ojo.
- Pues no hace mucha falta la verdad, lograremos vivir sin ti. Contesto Carlos en tono burlón.
La verdad es que yo estaba muy incomoda, en medio de dos chicos que parecía que en cualquier comento iban a saltar el uno encima del otro y arrancarse la piel, cada vez me sentía pero por esa situación, no quería que Carlos pensara nada que no era. Ese momento empezó a superarme, cada vez estaba mas nerviosa, la tensión se podía palpar.
- Se.Sergio, es mejor que te vayas. le pedí,
- Si, claro, no te preocupes preciosa nos vemos mañana. dijo mientras se acercó a darme dos besos. Cosa que a Carlos no le hico ninguna gracia.Terminados los dos besos, Sergio se fue y volvimos a quedarnos solos Carlos y yo.
- Carlos.. yo.. lo siento mucho. me disculpé.
- No te preocupes, tu no tienes la culpa. dijo el, aunque reconozco que fue un poco seco.
- Tengo que marcharme, es tarde. siguió. Y dicho esto, se fue, no me dio tiempo a detenerle que cerro la puerta.
Y ahí me quedé, delante de la puerta, sola lo que antes parecía el cielo, ahora parecía un infierno y no lo quería. Así que tragué saliva, apreté los puños y salí corriendo.
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