Era hora de comer y Ester dijo de salir fuera, pero yo me encontraba fatal y la verdad, habría preferido quedarme en la habitación pero ella me insistió y al final accedí.
Salimos y fuimos hacia el coche. No sabíamos hacia donde ir exactamente, pero algún sitio encontraríamos en el que se pudiera comer.
- ¿Cómo tienes la cabeza? Me preguntó.
- Ni me la menciones, creo que me va ha explotar. Respondí.
- ¿Madre mía, es que porque bebiste tanto? Se rió.
- No bebí mucho, solo un par de daiquiris de eso. El camarero dijo que tenían alcohol pero no imagine que acabaría tan mal y como encima tenía el estomago vació...
- Aaaix amiga, que haremos contigo..
- Y cambiando de tema, ¿y tu que tal con Alvarito?
- Pues genial, enserio es un amor, lo he pasado muy bien con el. Dijo con una sonrisa que iluminaba su rostro.
- Me alegro mucho. De verdad que me alegro que estés tan bien. Me emocioné.
- Gracias, pero ahora faltas tu eeh.
- Eso ya es mas complicado, hagamos lo que hagamos siempre sale algo o alguien que lo estropea. No se, es como si algo nos impidiera estar juntos, ¿Me entiendes?
- Comprendo, pero dicen que si es difícil vale la pena.
Cuando Ester me dijo eso me quedé pensativa. Y poco después encontramos un restaurante que podría estar bien, era muy coqueto y económico. El menú muy variado y tenías muchos platos a escoger. Cuando nos decidimos, llamamos al camarero para que viniera a tomarnos nota, era muy majo. Poco después de que el camarero se marchara me sonó el móvil, tenía un WhatsApp de Carlos:
"Rubia, ¿Dónde estáis? Estamos en el bufet y no os vemos, nos preguntábamos si os queríais venir a comer con nosotros. :))"
Me quedé mirando el móvil, no sabia que hacer, si contestarle y decirle que estábamos en un restaurante o dejarlo estar, ya que aun estaba bastante cabreada. Ester me dijo que sería mejor que contestara y yo le hice caso.
- Perdona, pero hemos salido fuera a comer, no nos apetecía mucho ir al bufet.
- Vaya, bueno preciosa no pasa nada que os aproveche y cuidado con el pastel de chocolate eehh jajajajaj. Por cierto, quería decirte que te dejaras la noche libre ;).
- ¿La noche libre, para que? O.o
- Si, la noche libre para mi. Tengo preparada una sorpresa para ti y te aseguro que esta vez nada ni nadie lo estropeara.
Estaba intrigada, no sabía que podría ser esa sorpresa que decía. Ester me dijo que tenía que aceptar si o si, que sino sería una estúpida y que ella no me lo perdonaría en la vida.
- Si no le dices que si, me enfadare contigo y te amargare el resto del viaje amiga, así que no me tientes. Dijo señalándome con el tenedor que hacía un momento había traído el camarero.
- Esta bien, pero solo porque me amenazas con un tenedor. Me burlé.
Así pues, le dije a Carlos que me reservaba la noche para el, y me respondió que no me arrepentiría, que esa sorpresa me encantaría y me pasaría a buscar a las 7.
Cuando el camarero nos trajo la comida, empezamos a comer, la verdad es que estaba todo riquísimo, los platos jugaban con la textura y el sabor de los alimentos. Una vez terminado esa exquisita comida, Ester me dijo de ir ha hacer unas compras, así me compraría algún vestido para esta noche y ella se ofreció para peinarme y ayudarme ha ponerme guapa.
En el centro comercial encontré un vestido que me enamoro, era amarillo, y no era ni muy largo ni muy corto. Era perfecto para salir una noche de verano. La verdad es que era un vestido bastante sencillo, pero era de esos arrapados que favorecen la figura. Según Ester, al ser amarillo quedaba bien con el color de mi pelo y con mi tono de piel y además yo en el hotel tenía unos pendientes amarillos, unas plumas que quedarían genial con este.
Una vez hicimos las compras volvimos al hotel, donde allí me ducharía y arreglaría. Una vez llegamos allí, me encontré con las dos chicas que había conocido en la fiesta. por una banda Maria, que en nada cumplía los 19, una chica alta de pelo negro algo corto y gafas. Y por la otra parte, Amanda que tenía 19, ella tenía el pelo bastante mas largo que Maria y tenía unos ojos pardos muy bonitos la verdad. Según me contaron ellas, se habían conocido en las redes sociales, ya que Amanda es de Murcia y Maria de Barcelona (nos quedaba bastante cerquita). Habían quedado en venir aquí de vacaciones y disfrutar las dos juntas.
- Hola chicas, dijo Maria.
- ¿Cómo está tu resaca? Se burló Amanda.
- Mejor la verdad. Me reí.
- Por cierto, os presento a mi amiga Ester, Ester ellas son Amanda y Maria.
- Encantada chicas. Dijo mi amiga.
- Y ya nos conocemos eeeh Ester. Se burlo Maria.
- Si, un poco si. Se rió Ester.
Yo la verdad no acaba de entender mucho lo que pasaba pero bueno. Nos despedimos de las chicas y fuimos a la habitación. Allí me duche y sequé el pelo, Ester me lo plancho, después me puse un poco de maquillaje, no mucho, solo me pinté los ojos y un poco de color en los labios.
El reloj marcó las 7 y de seguida ya oímos la puerta, yo pensé que era muy puntual y Ester se burló porque decía que debía estar muy impaciente.
Abrí la puerta y allí estaba Carlos, estaba guapísimo llevaba una camiseta negra con un estampado algo raro, una chaqueta de esas de cuero que le quedaba genial.
- Hola preciosa. Dijo mientras me daba un beso en la mejilla. - Estas guapísima, el amarillo te sienta muy bien. Siguió.
- Gracias, tu también estas muy guapo.
- Hola rubia, escuche por detrás de Carlos. Era Álvaro que había aprovechado para venir a ver a Ester.
- Hola mi amor. Le dijo a ella mientras le daba un beso dulce y apasionado.
- Bueno, pues nosotros aquí sobramos. Dijo Carlos cuando me agarró de la mano y tiro de mi.
Nos despedimos y salimos del hotel. Yo estaba muy intrigada y por mas que le preguntaba a Carlos donde íbamos no me contestaba. Ponía la escusa de que era una sorpresa. Yo le insistía y creía que lo tenía casi convencido cuando de repente saco un pañuelo de su bolsillo y se empeño en ponérmelo.
Al principio me negué pero luego me pidió que por favor confiara en el. Me convenció, me puso el pañuelo. El me tenia cogida para guiarme y no caerme. Caminamos unos 10 minutos creo. De golpe se nos paramos, ¿sería eso señal de que habíamos llegado a nuestro destino? Se acerco a mi y me dio un beso en la frente.
- No te aproveches de mi, ahora que estoy indefensa eeh. Bromee
- No te preocupes, no te voy ha hacer nada. Se rió. - Al menos nada que tu no quieras.
- Uuuuh, ¿eso va con segundas pervertidillo?
En ese momento Carlos me quitó el pañuelo de los ojos por fin podía ver ese lugar. Cuando abrí los ojos vi que estábamos en la playa, Carlos me había traído a una cala pequeña algo apartados en la playa. Era precioso, la luna se reflectaba en el agua. Y encima había preparado una toalla bastante grande, con velas y champan.
- Es precioso Carlos. Dije emocionada.
- Te mereces esto y mucho mas. Dijo el abrazándome por detrás.
Seguida mente puso música desde su móvil, sonaba una canción preciosa, que me encantaba, era A Thousand Years de Christina Perri. Me cogió y empezamos a bailar al ritmo de esa canción. Entonces Carlos me dijo que no olvidaría esa noche, que el se encargaría de hacer que fuera la mejor noche de mi vida. Y la verdad es que esa noche prometía.
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