Cuando nos dirigíamos al bufet, Ester y yo pedimos a los chicos que nos esperaran un segundo, que queríamos subir a la habitación a cambiarnos. Yo estaba llena de barro por la caída y Ester quería ponerse un calzado mas cómodo.
Ellos nos dijeron que no había problema y que nos esperarían en recepción, así pues, nosotras nos dispusimos a ir al ascensor. Cuando llegamos a la habitación, nos dimos cuenta de que la puerta estaba abierta. cosa que nos sorprendió mucho, Ester siempre suele cerrarla con llave.
- Ester, ¿pero no la habías cerrado? Pregunte asustada.
- Si, estoy segurísima de que estaba cerrada con llave. Afirmó.
- ¿Eso quiere decir que nos han entrado? Me alarme.
- Tranquila vale, quizá haya sido la de la limpieza que se ha dejado la puerta abierta.
- Pero si pasó antes que nosotras nos fuéramos.
- Al igual, se ha olvidado algo y ha vuelto. Dijo ella mientras abría la puerta lentamente y sin hacer ruido.
- No hagas ruido, si en verdad nos han entrado puede que siga dentro. Digo mientras entraba sigilosamente.
Esa frase no me había sonado muy bien, si era cierto que habían entrado a robar y cabía la posibilidad de que el ladrón siguiera dentro, no me hacía ninguna gracia entrar. No era la mejor opción estaba claro, le dije a Ester que recapacitara, que sería mejor llamar a recepción y que avisen a la policía, pero no me izo caso. Otra cosa no, pero tozuda lo es un rato.
Entramos con mucho sigilo, aunque yo estaba temblando, pensaba que en cualquier comento podría aparecer un hombre con una mascara y armado. Cogí muy fuerte el brazo de mi amiga, supuse que ella debía estar tan asustada como yo, porque estaba temblando.
De repente, oímos unos ruidos que venían del baño. Definitivamente, había alguien en nuestra habitación. Yo me asusté y le suplique a Ester de salir, llamar a los chicos o a quien fuera. Me dijo que no era necesario, que seguro que era la chica de la limpieza.
De pronto, una mando se puso en mi hombro dándome tal susto y pegue tal chillido, que al girarme bruscamente tropezamos y caímos las dos.
- Pero chicas.. menudo recibimiento me estáis dando. oímos desde el suelo.
Nosotras abrimos los ojos y al mirar hacia arriba vimos un rostro conocido. Nos quedamos perplejas. No me podía creer lo que veían mis ojos. ¡Era Anna!
- ¿¡Anna¡?- Gritamos las dos a la vez y extrañadas.
- ¿Pero que haces aquí? Preguntó Ester mientras se abrazaban.
- Pues mira, que dabais envidia y decidí venirme. Respondió mientras nos saludábamos.
- ¿Pero como has venido? es decir, con que dinero? Pregunté.
- Pues he utilizado el dinero que tenía guardado para el Erasmus. Dijo ella guiñando un ojo.
¿El Erasmus? ¿Pero estas loca? Exclamó mi amiga.
- Baaah, no pasa nada, puedo volver ha ahorrarlo y la verdad es que creo que esta mejor invertido en unas vacaciones con mis amigas en un paraíso como este tal y como me habéis contado. Sonrió.
- ¡Menudo susto nos has dado! Grite.
- Una pregunta, si tu estas aquí, ¿quien esta en el baño?. pregunto Ester.
- Soy yo, perdonar, Dijo Sergio saliendo de el.
- Veréis, es que como quería daros una sorpresa, le pregunte al recepcionista sobre vosotras y al parecer ya os conocéis, y le ´he contado mi idea de la sorpresa y me ha dicho que le parecía bien, pero que sería un secreto.
- Exacto, normalmente estas cosas no las podemos hacer, pero por ser vosotras haré una excepción. Dijo el.
Una vez aclarado todo, dijimos de bajar, los chicos nos seguían esperando y seguro que se estaban impacientando.
Una vez abajo, pedimos disculpas a los chicos por tardar tanto, mientras ellos nos miraron extrañado. La verdad, no era de extrañar ya que subimos dos chicas y al bajar heramos tres.
- Mirad chicos, ella es nuestra amiga Anna. Dijo Ester haciendo las presentaciones.
- Encantada. Dijo ellas mostrándoles una sonrisa.
- Es un placer, la amiga de Tamy y Ester es nuestra amiga. Dijo Blas dándole dos besos.
- Que bien, una mas en el grupo, seguro que nos reiremos mucho. Dijo David con su mayor sonrisa mientras detrás de su compañero, saludaba a esta.
- Encantado, yo soy Carlos.
- ¿ Carlos? Encantada, Tamy me ha hablado mucho de ti. Dijo ella.
- ¿Enserio? Espero que para bien. Se rió.
- No se, no se, la has liado bastante eeh. Le devolvió la burla.
- Es un placer, yo soy Álvaro. Dijo mientras Ester contemplaba su sonrisa.
- Bueno, ¿Ya están las presentaciones? Preguntó Anna afirmando que se moría de hambre ya que en el viaje no había comido nada.
- No, aun falta Dani. Saltó Ester.
- ¿eeh? Si, Per.. perdonar. Yo me llamo Dani encantado.
- Igualmente. Dijo ella.
- Me han hablado mucho de ti.
- Anda, que casualidad y a mi de ti. Se rieron.
- Bueno, pues ahora que si están todas las presentaciones hechas, creo que ya es hora de comer. Dijo Blas.
Nos dirigimos por fin al bufet. Una vez allí, escogimos un sitio y los chicos se ofrecieron para ir a buscar la comida. Mientras, nosotras nos quedamos en la mesa charlando.
- Tía, no me puedo creer que estés aquí. dije.
- Jo, que ilusión. Me siguió Ester.
- Por cierto chicas, ¿no tenéis algo que contarme? Dijo con un tonto picaron.
- ¿Cómo que? Pregunto Ester extrañada.
- No se, como que tal os va con los chicos y esas cosas. Dijo con tono sarcástico.
- Aaaaaaaha esas cosas. Me reí.
Como había preguntado nuestra amiga, nosotras la pusimos al corriente de todo lo sucedido desde la ultima vez que conversamos. Lo cierto es que se sorprendió mucho al enterarse de que Álvaro y Ester habían emprendido una relación y que Carlos y yo aunque no era de la misma forma y tan oficial se podría decir que también estaba surgiendo algo. Ella se alegro mucho aunque, como una buena amiga nos advirtió y aconsejo que tuviéramos cuidado, ya que no quería que lo pasáramos mal.
- Bueno, no os preocupéis que ahora que estoy yo aquí todo ira a mejor. Se burlo Anna.
- Mírala ella, ¿que te crees que sin ti estábamos mal? Se rió Ester.
- Vamos, si se os ve una hora lejos de que me echabais muchísimo de menos.
- Bueno... eso de "muchísimo de menos" se puede hablar. Seguí con la burla.
Empezamos a reírnos como solíamos hacer siempre cuando escuchamos unas voces detrás nuestro.
- Vaya por dios, yo que quería comer ligera, voy y me atraganto.
nosotras tres, nos giramos de golpe y vimos que eran, ni mas ni menos que Roció y Marina.
- Vaya por dios, y yo no sabía que aquí servían lagartijas. Me burle.
- Chicas, tengamos la fiesta en paz. Dijo Ester intentando calmar el ambiente.
- Vaya, ¿me perdido algo? preguntó Anna.
- Mirad, pero si las lerdas han traído a otra lerdita. Dijo otra chica apareciendo por detrás de estas dos.
- ¿Perdona? mira guapita de cara, tu a quien le llamas lerdita, ¿es que te has visto a ti? Dijo Anna levantándose de la silla.
- Me miro todos los días en el espejo y estoy encantada.
- Pues si que te conformas con poco. Me reí.
- Helena, no les hagas caso. Dijo Marina.
- Mirad, no queremos pelear vale, pero dejadnos en paz. Intento suavizar la situación Ester.
- ¿pelea? pero si sois unas mosquitas muertas.
- Mirad, no os conozco pero que me estáis empezando a mosquear.
Las cosas empezaron a caldearse bastante, cuando en ese instante llego Dani.
- ¿Se puede saber que pasa?
- !Dani¡ Saltaron las tres.
- ¿chicas estáis bien?
- Si, pero estaríamos mejor sin esas tres pesadas. Dijo Anna.
- ¿oye, pero tu a quien llamas pesada?
- Pues a vosotras, es que encima también estáis sordas o cual es vuestro retraso. Dije
- Chicas calmaros, Dijo Blas apareciendo de repente por detrás.
- Vamos no os discutáis. Dijo David.
- Venga, no relajaros. Dijo Carlos.
- Carlos, diles que nos dejen en paz. Saltó Rocío.
- ¿Qué os dejemos en paz? pero si habéis empezado vosotras. Replique.
- Tamy, no te preocupes yo me encargo. Dijo el acercándose a esas tres para hablar.
Nosotros nos quedamos apartados y no se podía escuchar nada, yo estaba intrigada, ¿Qué les diría Carlos para que se marcharan?
- Anda que, menudo recibimiento estas teniendo eeh Anna. Dijo David.
- No pasa nada, dejemos lo malo y quedémonos con lo bueno. Respondió ella.
- ¿y que es lo bueno? Pregunto Álvaro.
- Pues que ya estoy aquí, con mis amigas y además os he conocido a vosotros y me parecéis majos.
- Si al final seremos como una pequeña familia. Se rió Ester.
- Claro, tu y yo somos los padres, David el bebe, Tamy es nuestra hija y Carlos el novio que no queremos que entre en casa. Blas es el típico vecino amistoso y Anna la invitada de honor. Dijo Álvaro.
- Oye, ¿y yo que soy? Pregunto Dani.
- Tu, tu eres el perro. Se burlo David.
Todos empezamos a reírnos con la broma de David e intentando imaginarnos como sería esa familia que Álvaro había descrito. Parecía que la noche iba a ir bien después de todo, aunque, yo seguía intrigada. Me picaba la curiosidad por saber de que hablaba Carlos con las tres chicas que se hacían llamar fans, para que tardara tanto. Como decían Ester y Álvaro, estábamos todos juntos, como en familia entonces, ¿Por qué el seguía excluido?
domingo, 6 de octubre de 2013
martes, 30 de julio de 2013
Capítulo 18 - ¡Mentiroso/a!
Ya estábamos otra vez los 7 juntos. ¿Qué podíamos hacer?
- ¡Podemos jugar un partido de fútbol! - dijo Dani ilusionado.
- Yo es que necesito hacer la digestión y eso de correr no me va muy bien para la salud... - dijo Carlos para que Tamy no tuviera que decir que le dolía el trasero.
- ¡Serás vago! - dijo Álvaro
- Podemos jugar a cartas. Si las hemos traído es por algo. - apunté.
- ¡Yo estoy con Ester! - dijo Blas. - ¿A qué jugamos?
- Yo... ¡tengo una idea! podemos jugar al típico juego del mentiroso con la baraja española pero al que le pillen mintiendo además de quedarse las cartas... se le hará una pregunta y esta obligado a contar la verdad. - explicó Dani.
- ¡Por mentiroso! - saltó David.
Todos aceptamos aunque sabíamos que en las preguntas podían "putearnos". Empezó el juego. El primero a mentir y ser pillado fué nada más y nada menos que... Dani.
- Bueno bueno bueno... Aquí tenemos a un mentiroso.... - dijo David imitando al policía malo.
- ¿Qué le podemos preguntar a este feo? ¡Si casi lo sabemos todo de él! - apuntó Carlos.
- Que pregunten las chicas entonces que seguro que nos podemos sorprender - dijo Blas.
- ¡Perfecto! - dijimos yo y Tamy. La verdad es que las dos sabíamos mas o menos qué preguntarle.
- A ver Dani... ¿Estás abierto al amor? - le pregunté después de comentarlo con Tamy.
- La verdad es que no. Tengo una relación muy estrecha con mi balón. Siempre estamos juntos. -bromeó. - Pero ¿os cuento un secreto? Si que deseo enamorarme ya que aún no lo he estado nunca... - nos contó.
- Enamorarse es maravilloso - apuntó Álvaro. Yo le miré y nos sonreímos.
- ¡Bueno ya de tanto romanticismo hombre! ¿Volvemos al juego? - apuntó Blas.
La siguiente vez el mentiroso fué Carlos. Era hora de pensar una pregunta pero parecía que sus compañeros ya la tenían decidida y se nos adelantaron a mi y a Tamy.
- ¡Bueno Carlitos eres un mentiroso eh! - dijo Tamy.
- ¡Castígame por malo! - le respondió Carlos con expresión picarona.
- Allá va la pregunta - saltó David - te aviso que es una pregunta doble...
- Venga, dispara - dijo Carlos
- Primera pregunta: ¿Estas enamorado de Tamy? sé sincero. - dijo David.
Carlos miró a Tamy y sin dudarlo ni un momento respondió que sí estaba enamorado y que nunca antes le había pasado tal cosa. Todos dijimos un "¡oooooooh que bonito!" y seguidamente ellos se besaron.
- Segunda pregunta: Si pudieras pedir un deseo ahora mismo. ¿Qué sería? - preguntó Álvaro.
- Pues... - Carlos pensó. Aquella pregunta podía significar mucho para Tamy, al igual que la anterior. - ¿Si pudiera pedir un deseo ahora mismo? Aunque tengo todo lo que quiero cerca de mi, me encantaría que estas vacaciones no acabaran y que no me tuviera que separar de Tamy dentro de una semana. Éste sería mi deseo.
Álvaro al sentirse identificado entristeció. Yo al darme cuenta le dije que recordara lo que habíamos hablado antes y que se alegrara de que estaba a su lado.
Era mi turno, ésta vez era yo la mentirosa. Parecía que Álvaro tenía muy claro que me quería preguntar.
- Ester... ¿Te vendrías a vivir conmigo a Madrid en acabar las vacaciones? - preguntó.
Yo no sabía qué decir en aquél momento. En Catalunya yo tenía a mi familia, a mis amigos, lo tenía todo. Pero en Madrid estaba él... el chico que me había robado el corazón. Era una pregunta muy difícil ya que además parecía una proposición. Todos me miraban y yo estaba muy nerviosa.
- Bueno... no lo sé... Yo si fuera por mi no me separaría nunca de ti pero mi vida esta en Banyoles y Madrid está muy lejos. Puede que más adelante, cuando fuera más mayor y viera que lo nuestro por nada del mundo se rompe a pesar de la distancia, entonces seguramente sí.
Aquella no era la respuesta que esperaba Álvaro y ninguno de los jugadores pero creo que Tamy, por mucho que le gustara Carlos, pensaba igual que yo. Aún así, Álvaro parecía entenderme y esto me reconfortó.
Se acabó el juego y todos queríamos volver al hotel ya que en la montaña nos estaban picando mucho los mosquitos. Así que recogimos y nos dirigimos hacia los coches. Álvaro vino conmigo en el coche y los otros se dirigieron hacia el otro coche así que nos dejaron solos. De camino...
- Mi amor, sobre la pregunta que me has hecho... espero que no te hayas sentido mal...
- Ester, yo te quiero mucho y aceptaré y respetare todo lo que tu quieras porque el amor es esto. Y de verdad, te entiendo, al igual que si yo tuviera que irme de Madrid.
- Yo también te quiero Álvaro, muchas gracias por todo.
Álvaro me puso su mano en mi pierna y seguimos todo el camino así. Al llegar me cogió de la cara y me dio un besazo en los labios. Salimos del coche y nos dirigimos cogidos de la mano hacia recepción dónde nos esperaban los otros chicos. Ya era hora de cenar y nos dirigimos juntos al buffet. El día se estaba acabando y había sido un día de lo más completito.
- ¡Podemos jugar un partido de fútbol! - dijo Dani ilusionado.
- Yo es que necesito hacer la digestión y eso de correr no me va muy bien para la salud... - dijo Carlos para que Tamy no tuviera que decir que le dolía el trasero.
- ¡Serás vago! - dijo Álvaro
- Podemos jugar a cartas. Si las hemos traído es por algo. - apunté.
- ¡Yo estoy con Ester! - dijo Blas. - ¿A qué jugamos?
- Yo... ¡tengo una idea! podemos jugar al típico juego del mentiroso con la baraja española pero al que le pillen mintiendo además de quedarse las cartas... se le hará una pregunta y esta obligado a contar la verdad. - explicó Dani.
- ¡Por mentiroso! - saltó David.
Todos aceptamos aunque sabíamos que en las preguntas podían "putearnos". Empezó el juego. El primero a mentir y ser pillado fué nada más y nada menos que... Dani.
- Bueno bueno bueno... Aquí tenemos a un mentiroso.... - dijo David imitando al policía malo.
- ¿Qué le podemos preguntar a este feo? ¡Si casi lo sabemos todo de él! - apuntó Carlos.
- Que pregunten las chicas entonces que seguro que nos podemos sorprender - dijo Blas.
- ¡Perfecto! - dijimos yo y Tamy. La verdad es que las dos sabíamos mas o menos qué preguntarle.
- A ver Dani... ¿Estás abierto al amor? - le pregunté después de comentarlo con Tamy.
- La verdad es que no. Tengo una relación muy estrecha con mi balón. Siempre estamos juntos. -bromeó. - Pero ¿os cuento un secreto? Si que deseo enamorarme ya que aún no lo he estado nunca... - nos contó.
- Enamorarse es maravilloso - apuntó Álvaro. Yo le miré y nos sonreímos.
- ¡Bueno ya de tanto romanticismo hombre! ¿Volvemos al juego? - apuntó Blas.
La siguiente vez el mentiroso fué Carlos. Era hora de pensar una pregunta pero parecía que sus compañeros ya la tenían decidida y se nos adelantaron a mi y a Tamy.
- ¡Bueno Carlitos eres un mentiroso eh! - dijo Tamy.
- ¡Castígame por malo! - le respondió Carlos con expresión picarona.
- Allá va la pregunta - saltó David - te aviso que es una pregunta doble...
- Venga, dispara - dijo Carlos
- Primera pregunta: ¿Estas enamorado de Tamy? sé sincero. - dijo David.
Carlos miró a Tamy y sin dudarlo ni un momento respondió que sí estaba enamorado y que nunca antes le había pasado tal cosa. Todos dijimos un "¡oooooooh que bonito!" y seguidamente ellos se besaron.
- Segunda pregunta: Si pudieras pedir un deseo ahora mismo. ¿Qué sería? - preguntó Álvaro.
- Pues... - Carlos pensó. Aquella pregunta podía significar mucho para Tamy, al igual que la anterior. - ¿Si pudiera pedir un deseo ahora mismo? Aunque tengo todo lo que quiero cerca de mi, me encantaría que estas vacaciones no acabaran y que no me tuviera que separar de Tamy dentro de una semana. Éste sería mi deseo.
Álvaro al sentirse identificado entristeció. Yo al darme cuenta le dije que recordara lo que habíamos hablado antes y que se alegrara de que estaba a su lado.
Era mi turno, ésta vez era yo la mentirosa. Parecía que Álvaro tenía muy claro que me quería preguntar.
- Ester... ¿Te vendrías a vivir conmigo a Madrid en acabar las vacaciones? - preguntó.
Yo no sabía qué decir en aquél momento. En Catalunya yo tenía a mi familia, a mis amigos, lo tenía todo. Pero en Madrid estaba él... el chico que me había robado el corazón. Era una pregunta muy difícil ya que además parecía una proposición. Todos me miraban y yo estaba muy nerviosa.
- Bueno... no lo sé... Yo si fuera por mi no me separaría nunca de ti pero mi vida esta en Banyoles y Madrid está muy lejos. Puede que más adelante, cuando fuera más mayor y viera que lo nuestro por nada del mundo se rompe a pesar de la distancia, entonces seguramente sí.
Aquella no era la respuesta que esperaba Álvaro y ninguno de los jugadores pero creo que Tamy, por mucho que le gustara Carlos, pensaba igual que yo. Aún así, Álvaro parecía entenderme y esto me reconfortó.
Se acabó el juego y todos queríamos volver al hotel ya que en la montaña nos estaban picando mucho los mosquitos. Así que recogimos y nos dirigimos hacia los coches. Álvaro vino conmigo en el coche y los otros se dirigieron hacia el otro coche así que nos dejaron solos. De camino...
- Mi amor, sobre la pregunta que me has hecho... espero que no te hayas sentido mal...
- Ester, yo te quiero mucho y aceptaré y respetare todo lo que tu quieras porque el amor es esto. Y de verdad, te entiendo, al igual que si yo tuviera que irme de Madrid.
- Yo también te quiero Álvaro, muchas gracias por todo.
Álvaro me puso su mano en mi pierna y seguimos todo el camino así. Al llegar me cogió de la cara y me dio un besazo en los labios. Salimos del coche y nos dirigimos cogidos de la mano hacia recepción dónde nos esperaban los otros chicos. Ya era hora de cenar y nos dirigimos juntos al buffet. El día se estaba acabando y había sido un día de lo más completito.
domingo, 28 de julio de 2013
Capítulo - 17 ¡Esto es la guerra!
Nos habíamos quedado un poco preocupados por Álvaro, pero sabíamos que Ester lograría convencerle, estábamos convencidos de que ellos dos lo arreglarían así que intentamos volver a la normalidad, pero para mi era muy complicado, solo de pensar que en una semana ellos se iban a marchar a Madrid, y que nosotras nos quedaríamos aquí y cuando tocara, volver a nuestro pueblo de Girona, sabíamos que estaríamos a KM.
Creo que los chicos se dieron cuenta de que estaba como ausente, sería normal después de tal noticia. Ellos intentaban sacar otros temas y mas divertidos. David y Dani empezaron a contar chistes, muy malos la verdad. mas que el chiste en si me hacía mas gracia la forma en que los contaban y lo que se motivaban.
- Esos chistes son malísimos, no tenéis ni una pizca de gracia. Dijo Carlos riéndose de ellos.
- Pues tu cara si que no tiene gracia. se la devolvió Dani.
- Esa si que ha sido buena hermano. Se rió David.
- Bueno, eso lo decís vosotros que no os miras nunca al espejo. Dijo Blas.
- Tu calla que nadie te ha dado velo en este entierro. Salto Dani.
- Yo soy igual de miembro del grupo y de esta familia al igual que tu así que tengo los mismos derechos. Argumentó Blas.
- Si y también eres igual de feo que esos dos. Se burló Carlos.
- Y tu tonto. Le contestó Dani.
La comida se había convertido en una batalla de bromas y zascas, a mi me entro un ataque de risa y no podía parar. Creo que era la primera vez que reía desde que estábamos en la montaña.
- ¿Y tu de que te reis eeh Rubia? Preguntó Dani.
- Seguro que de ti. Le siguió David.
- No, me rio porque los cuatro sois igual de feos y tontos. Me reí aun mas.
- ¿Te estas riendo de nosotros? Me pregunto Carlos.
- Que mala eres eeh.. Se "indigno" David.
- Mirad, el lado bueno, al menos ha nuestro a nuestro planeta. Dijo Blas.
- Esto no quedará así. Dijo Dani mientras cogía un trozo de tortilla de patatas y me la tiraba.
- Dani,¿me has atacado con la tortilla?
- ¿Yo? no, iba para Carlos pero se ve que tiene un imán para las rubias feas y petardas. Me sacó la lengua.
- Estas tortillas... se burló David.
- ¿Acabas de llamar fea y petarda a mi chica? Saltó Carlos lanzándole otro trozo de tortilla a Dani.
- Gracias cariño, pero puedo defenderme solita. Dije mientras seguía sus pasos y le lancé otro trozo.
- No se vale, sois dos contra uno. Argumentó el diciendo que era injusto y que hacíamos trampas.
- Tranquilo hermano, yo te cubro. Dijo David llevándose media tortilla.
Y así empezó una guerra de tortilla de patatas, Blas estaba en el medio y decía que la estábamos malgastando.
- !No seas aburrido¡. Le grite mientras le lancé un par de trozos.
- ¡Tu te lo has buscado!
- ¡Esto es la guerra! Gritó David.
Los trozos de tortillas volaban de un lado a otro, al final eso se había convertido en un todos contra todos y si puedes sálvate. David y Dani se picaron e iban contando las veces que tocaban a alguien. Entonces hice mi recuento. Había tocado dos veces a Dani, tres a Blas y Cuatro a David y aun me faltaba Carlos. Así que me dispuse a equilibrar un poco la cosa. Cogí un cacho y se lo tiré, con la mala pata de que pudo esquivarlo.
- uuuuuhh... vas a desear no haber hecho eso. Dijo mientras empezó a perseguirme.
- Uii si, mira que miedito me das. Yo empecé a correr para huir de el cuando escuche de fondo. - ¡A por la rubia!- por la voz supe que había sido Dani. Los chicos hicieron un complot en mi contra y comenzaron a seguirme todos. Yo seguía corriendo y cada vez mas cuando tropecé con una raíz de un árbol que sobresalía del suelo.
- ¡Tamy! ¿Estas bien? Preguntaron los cuatro a la vez cuando llegaron a mi.
- No, creo que me he torcido el tobillo.
- Ostias ¿Puedes levantarte? Dijo Blas agachándose.
- No, me duele mucho.
- Espera, ven que te cogió. Dijo Carlos cuando me cogió de las manos para ayudarme a levantarme. En ese momento hice fuerza opuesta y al no esperárselo no le dio tiempo a nada que el cayó encima mío.
- ¿Pero que haces loca? Así te harás mas daño. Dijo David.
- Os lo habéis tragado. Dije riéndome mientras Carlos seguía allí conmigo.
- ¿era mentira? Dijo Dani.
- Nos has dado un buen susto, eso no se hace. le siguió Blas.
- Era mi venganza por hacer un complot en mi contra capullos.
- Pues ahora nosotros no vengaremos. Dijo Carlos proponiendo hacer un piña encima.
Los otros tres no se lo pensaron y saltaron encima de Carlos y así, hacer un bocadillo, yo les pedía que por favor se apartaran que me estaban aplastando.
- Vale, vale lo siento, no volveré ha hacerlo pero por favor apartaros que me aplastáis.
- Qué decís, ¿ha tenido suficiente? Dijo David que era el que estaba arriba de todo, sentado encima de Dani, que estaba tumbado encima de Blas y este lo estaba encima e Carlos que estaba encima mío.
- Yo la haría sufrir un poco mas. Dijo Dani.
- Por favor, que pesáis lo vuestro ¿sabíais?
- ¿encima nos llamas gordos? Dijo Carlos
- No carió, gordos no, solo que tener a cuatro chicos encima mío no es lo mas como del mundo y me asfixio.
- ¿Sabes la de chicas que ahora desearían tener a cuatro chicos como nosotros encima? Siéntete orgullosa. Se burlo David.
Al final pude convencerles de que se apartaran o eso o es que ya había empezado a ponerme morada de la falta de aire.
Carlos me ayudo a levantarme, aunque le había dicho que no era necesario porque lo del pie era una trola. Una vez de píe me di cuenta de que si me había hecho daño, al caerme me había caído de culo. Así que este amortizo todo el golpe y me dolía mucho junto con el muslo, hasta me iba a salir un moratón estaba segura. Pero me daba vergüenza contárselo a los chicos ya que no era una zona muy adecuada para ir hablando de ella, al menos en mi opinión.
Carlos me cogió de la mano y empezó a tirar de mi para que volviéramos a la mesa. Pero me dolía mucho así que tiré de el para que se detuviera.
- ¿Qué sucede?
- Yo.. Es que.. me he hecho daño.
- ¿Es otra trola o es enserio?
- Esta vez de verdad.
- ¿ Y donde? ¿Te duele mucho?
- Pues veras... es que me he caído de culo y...
- Vamos que te duele el pompis. Se rió.
- Mas o menos, el dolor está bajando al muslo derecho y me duele mucho al moverme.
- No te preocupes, yo te llevo. Dijo el mientras se agachaba para que me montara en su espalda.
Cuando me subí me agarré fuerte a el para no caerme, o eso le había dicho, lo cierto es que lo hice porque me encantaba su aroma, porque estaba muy cómoda y porque si en una semana tenían que marcharse, yo quería aprovechar junto a el y a los demás todos y cada uno de los segundos que estuviéramos juntos. Así pues nos dirigimos junto a los otros cuatro que estaban mas adelantados a la mesa y allí ya nos estaban esperando Ester y Álvaro. Estaban sonriendo eso era buena señal, señal de que habían arreglado las cosas y eso me alegraba.
Creo que los chicos se dieron cuenta de que estaba como ausente, sería normal después de tal noticia. Ellos intentaban sacar otros temas y mas divertidos. David y Dani empezaron a contar chistes, muy malos la verdad. mas que el chiste en si me hacía mas gracia la forma en que los contaban y lo que se motivaban.
- Esos chistes son malísimos, no tenéis ni una pizca de gracia. Dijo Carlos riéndose de ellos.
- Pues tu cara si que no tiene gracia. se la devolvió Dani.
- Esa si que ha sido buena hermano. Se rió David.
- Bueno, eso lo decís vosotros que no os miras nunca al espejo. Dijo Blas.
- Tu calla que nadie te ha dado velo en este entierro. Salto Dani.
- Yo soy igual de miembro del grupo y de esta familia al igual que tu así que tengo los mismos derechos. Argumentó Blas.
- Si y también eres igual de feo que esos dos. Se burló Carlos.
- Y tu tonto. Le contestó Dani.
La comida se había convertido en una batalla de bromas y zascas, a mi me entro un ataque de risa y no podía parar. Creo que era la primera vez que reía desde que estábamos en la montaña.
- ¿Y tu de que te reis eeh Rubia? Preguntó Dani.
- Seguro que de ti. Le siguió David.
- No, me rio porque los cuatro sois igual de feos y tontos. Me reí aun mas.
- ¿Te estas riendo de nosotros? Me pregunto Carlos.
- Que mala eres eeh.. Se "indigno" David.
- Mirad, el lado bueno, al menos ha nuestro a nuestro planeta. Dijo Blas.
- Esto no quedará así. Dijo Dani mientras cogía un trozo de tortilla de patatas y me la tiraba.
- Dani,¿me has atacado con la tortilla?
- ¿Yo? no, iba para Carlos pero se ve que tiene un imán para las rubias feas y petardas. Me sacó la lengua.
- Estas tortillas... se burló David.
- ¿Acabas de llamar fea y petarda a mi chica? Saltó Carlos lanzándole otro trozo de tortilla a Dani.
- Gracias cariño, pero puedo defenderme solita. Dije mientras seguía sus pasos y le lancé otro trozo.
- No se vale, sois dos contra uno. Argumentó el diciendo que era injusto y que hacíamos trampas.
- Tranquilo hermano, yo te cubro. Dijo David llevándose media tortilla.
Y así empezó una guerra de tortilla de patatas, Blas estaba en el medio y decía que la estábamos malgastando.
- !No seas aburrido¡. Le grite mientras le lancé un par de trozos.
- ¡Tu te lo has buscado!
- ¡Esto es la guerra! Gritó David.
Los trozos de tortillas volaban de un lado a otro, al final eso se había convertido en un todos contra todos y si puedes sálvate. David y Dani se picaron e iban contando las veces que tocaban a alguien. Entonces hice mi recuento. Había tocado dos veces a Dani, tres a Blas y Cuatro a David y aun me faltaba Carlos. Así que me dispuse a equilibrar un poco la cosa. Cogí un cacho y se lo tiré, con la mala pata de que pudo esquivarlo.
- uuuuuhh... vas a desear no haber hecho eso. Dijo mientras empezó a perseguirme.
- Uii si, mira que miedito me das. Yo empecé a correr para huir de el cuando escuche de fondo. - ¡A por la rubia!- por la voz supe que había sido Dani. Los chicos hicieron un complot en mi contra y comenzaron a seguirme todos. Yo seguía corriendo y cada vez mas cuando tropecé con una raíz de un árbol que sobresalía del suelo.
- ¡Tamy! ¿Estas bien? Preguntaron los cuatro a la vez cuando llegaron a mi.
- No, creo que me he torcido el tobillo.
- Ostias ¿Puedes levantarte? Dijo Blas agachándose.
- No, me duele mucho.
- Espera, ven que te cogió. Dijo Carlos cuando me cogió de las manos para ayudarme a levantarme. En ese momento hice fuerza opuesta y al no esperárselo no le dio tiempo a nada que el cayó encima mío.
- ¿Pero que haces loca? Así te harás mas daño. Dijo David.
- Os lo habéis tragado. Dije riéndome mientras Carlos seguía allí conmigo.
- ¿era mentira? Dijo Dani.
- Nos has dado un buen susto, eso no se hace. le siguió Blas.
- Era mi venganza por hacer un complot en mi contra capullos.
- Pues ahora nosotros no vengaremos. Dijo Carlos proponiendo hacer un piña encima.
Los otros tres no se lo pensaron y saltaron encima de Carlos y así, hacer un bocadillo, yo les pedía que por favor se apartaran que me estaban aplastando.
- Vale, vale lo siento, no volveré ha hacerlo pero por favor apartaros que me aplastáis.
- Qué decís, ¿ha tenido suficiente? Dijo David que era el que estaba arriba de todo, sentado encima de Dani, que estaba tumbado encima de Blas y este lo estaba encima e Carlos que estaba encima mío.
- Yo la haría sufrir un poco mas. Dijo Dani.
- Por favor, que pesáis lo vuestro ¿sabíais?
- ¿encima nos llamas gordos? Dijo Carlos
- No carió, gordos no, solo que tener a cuatro chicos encima mío no es lo mas como del mundo y me asfixio.
- ¿Sabes la de chicas que ahora desearían tener a cuatro chicos como nosotros encima? Siéntete orgullosa. Se burlo David.
Al final pude convencerles de que se apartaran o eso o es que ya había empezado a ponerme morada de la falta de aire.
Carlos me ayudo a levantarme, aunque le había dicho que no era necesario porque lo del pie era una trola. Una vez de píe me di cuenta de que si me había hecho daño, al caerme me había caído de culo. Así que este amortizo todo el golpe y me dolía mucho junto con el muslo, hasta me iba a salir un moratón estaba segura. Pero me daba vergüenza contárselo a los chicos ya que no era una zona muy adecuada para ir hablando de ella, al menos en mi opinión.
Carlos me cogió de la mano y empezó a tirar de mi para que volviéramos a la mesa. Pero me dolía mucho así que tiré de el para que se detuviera.
- ¿Qué sucede?
- Yo.. Es que.. me he hecho daño.
- ¿Es otra trola o es enserio?
- Esta vez de verdad.
- ¿ Y donde? ¿Te duele mucho?
- Pues veras... es que me he caído de culo y...
- Vamos que te duele el pompis. Se rió.
- Mas o menos, el dolor está bajando al muslo derecho y me duele mucho al moverme.
- No te preocupes, yo te llevo. Dijo el mientras se agachaba para que me montara en su espalda.
Cuando me subí me agarré fuerte a el para no caerme, o eso le había dicho, lo cierto es que lo hice porque me encantaba su aroma, porque estaba muy cómoda y porque si en una semana tenían que marcharse, yo quería aprovechar junto a el y a los demás todos y cada uno de los segundos que estuviéramos juntos. Así pues nos dirigimos junto a los otros cuatro que estaban mas adelantados a la mesa y allí ya nos estaban esperando Ester y Álvaro. Estaban sonriendo eso era buena señal, señal de que habían arreglado las cosas y eso me alegraba.
sábado, 27 de julio de 2013
Capítulo 16 - ¿Una semana?
Después de aquél precioso inicio de día nos dirigimos hasta el parking a buscar los coches para dirigirnos a "la aventura". Yo, como no, seguía a Dani (que creo que era el único que sabía dónde íbamos). Después de 2 horas conduciendo, SÍ, 2 MALDITAS HORAS, llegamos a la cima de una montaña dónde se podía ver toda la isla. Precioso.
Los chicos habían traído la comida en tuppers (yo y Tamy nos preguntábamos de dónde lo habrían sacado), dos manteles grandes de ir de picnic y Dani se había traído un balón de fútbol para jugar por ahí si se aburría. Nosotras habíamos llevado una baraja española y las cartas del UNO.
Era ya la 1h del mediodía y decidimos ir a visitar la zona y buscar un sitio donde aposentarnos y comer tranquilamente. David y Blas iban delante de todo, a 10 metros, cómo hubiesen de informarnos de peligros mortales o algo. Yo y Tamy íbamos con Dani, y Álvaro y Carlos estaban hablando de sus cosas (vete tu a saber de qué).
- ¿Dani sabes qué? ¿Te acuerdas de Anna? - preguntó Tamy
- Cómo para no acordarme - se rió - ¡Con el susto que se dio cuando hablé con ella!
- Pues... dentro de dos semanas es su aniversario... exactamente el 21 de Julio. - le dije.
- ¡Ah qué bien! ¿Cuantos cumple? - preguntó.
- Pues cumple 18, la pequeñaja se nos hace mayor - respondió Tamy
- Exacto, y como 18 no se cumplen todos los días... queríamos que viniera a pasar unos días aquí con nosotras en la Gomera. - le expliqué
- ¿Te gustaría conocerla? - le pregunto Tamy
- ¡Claro que sí! Ya os dije que me gustaría. Sería un placer verla, me ha caído muy bien. - nos contestó Dani
- Perfecto - dijimos yo y Tamý al unísono.
- Pero chicas el problema es que nosotros marchamos dentro de una semana... supongo que ya os lo habrán dicho Carlos y Álvaro.
- ¿Una semana? - otra vez dijimos al unísono.
- Si... Veo que no os lo han dicho.. la he cagado... - dijo arrepentido.
Dani se fue corriendo hacia David y Blas ya que sabía que ahora querríamos hablar con nuestros chicos. Carlos y Álvaro se pusieron a nuestro lado. Yo y Tamy nos moríamos de la rabia de que no nos lo hubieran contado antes. Estábamos super ilusionadas con ellos y dentro de una semana nos iban a abandonar... ¿Pero esto qué es? Todo se nos derrumbó.
- Chicas os lo queríamos contar... - dijo Carlos con cara triste.
- Es que Dani se ha adelantado pero os juramos que hoy mismo os lo íbamos a contar - dijo Álvaro.
- ¡Excusas! Creo que ni yo ni Tamy nos merecemos esto. - dije enfadada.
- Que no son excusas Ester, por favor, créenos. - replicó Álvaro.
- No puedo. Tu sabes bien que no lo he pasado bien con los chicos ¿y ahora me haces esto? - le dije
- Haber es que para nosotros también es difícil deciros esto. Sois lo mejor que nos ha pasado en la vida, nos habéis devuelto la ilusión en el amor y NO queremos irnos de aquí pero se nos acaban las vacaciones... - me replicó Carlos.
- Entonces acabar bien las vacaciones y cada uno por su camino. - les dije.
Álvaro ante mi respuesta se quedó asombrado. El día anterior me había pedido que saliera con él y hoy ya le decía que lo nuestro no podía ser. Tamy estaba muy en xoc y casi no le salían las palabras de la boca. Se le caían las lágrimas... Carlos la cogió de la cintura y se quedaron atrás.
- Tamy por favor, créeme. Hemos hecho lo que hemos podido, hemos pedido más vacaciones. No queremos perderos...
- Te creo Carlos pero esto no quita que nos habéis hecho daño. Y que nos alejaremos aunque no queramos... - dijo Tamy con voz muy bajita.
- Te prometo que haré todo lo que pueda para que lo nuestro siga adelante y no se quede en un amor de verano...
Tamy y Carlos se miraron. Tamy le creía pero eso no quitaba que cabía la posibilidad de que no supiera nunca más de aquél chico. Se besaron. Fue un beso sincero y con mucho amor. Los dos se abrazaron fuerte y a Carlos se le caía más de una lágrima.
Yo seguía con mi teoría de que "todos los chicos eran iguales" que aunque Álvaro me había ilusionado muchísimo el día anterior y le amaba, iba a hacerme daño. Álvaro aún pensaba en mis anteriores palabras "cada uno por su camino". No decía nada y yo tampoco le podía mirar a la cara así que seguimos todo el camino en silencio.
Dani, David y Blas gritaron desde dónde estaban (unos 50 metros más adelante nuestro). Habían encontrado un maravilloso sitio dónde comer y ya habían tendido los manteles al suelo. Estábamos muertos de hambre. En cuanto llegamos nos pusimos a comer.Todo estaba riquísimo.
En medio de la comida Álvaro se levanto y se fue con lágrimas en los ojos. Todos me fulminaron con la mirada cómo si yo le hubiera pegado o algo. Sabía perfectamente qué querían: que fuera a hablar con él. El problema es que yo no tenía ganas de ir, era muy difícil para mi que me volviera a decir que "sea le acababan las vacaciones" ya que eso significaría que no nos veríamos. Después de muchas suplicas por parte de los chicos y Tamy decidí que era hora de ir a hablar con Álvaro y sólo esperaba que sus palabras no me hicieran más daño de lo que ya me había hecho.
Le encontré unos 60 metros lejos de dónde estábamos. Estaba sentado en el suelo con los ojos cerrados mirando al cielo. Me senté a su lado.
- Álvaro.
- Dime Ester.
- Yo no quería hacerte daño...
- Lo que pasa es que lo estoy pasando fatal porque nos tenemos que ir. No puedo dormir por las noches Ester, y tardaba tanto en decírtelo porque tenía miedo a perderte. Cómo ha pasado hace unos minutos. - se le cayó una lágrima.
- Álvaro no me has perdido...
- Me has dicho que cada uno por su camino. Ester, yo no quiero esto y me ha jodido mucho que me lo dijeras.
- Pero es que Álvaro es lo que hay, tu allí yo aquí. Ahora estamos bien porque estamos juntos y todo parece un cuento de hadas pero allí, tu tienes tu vida... ¿Me entiendes?
- Te entiendo Ester pero el problema es que no ves que TU HAS ENTRADO EN MI VIDA.
Álvaro me estaba mirando, yo también le miraba. No sabía qué decir, éste chico siempre lograba sorprenderme con sus palabras y cada vez sentía que me enganchaba más y más a él.
- Álvaro... yo te quiero. - Aún no se lo había dicho nunca y aquél era el momento indicado.
A Álvaro se le iluminaron los ojos. Se acercó a mi y me beso. Estaba temblando y yo no podía verle mal.
- Álvaro, haremos todo lo que podamos.
Álvaro me sonrió. Por fin volvía a ver aquella sonrisa que tanto me hacía feliz.
jueves, 25 de julio de 2013
Capítulo - 15 Sorpresa matutina
Me desperté y estaba en mi cama, lo último que recordaba es que estaba en la playa con Carlos y de repente estoy en mi cama. Mire por la ventana y era de día, miré hacia la cama de al lado y allí estaba Ester. Me levanté y fui al baño, cuando volví vi que Ester ya se había despertado.
- Buenos días dormilona. Dijo ella bostezando.
- Bueno días. Oye, ¿se puede saber como llegué aquí? ¿es que acaso me teletransoprte?
- No tonta. se rió - Te trajo Carlos en brazos desde la playa porque te habías quedado dormida.
- ¿Enserio? que mono.
- Y dime amiga, ¿Qué tal fue la velada romántica? Se puso en modo picarona.
Le conté todo lo sucedió, el baile (o intento de baile) lo la playa, la música, le toalla con las velas y el champan. También le conté que por fin surgió ese beso y la conversación que tuvimos. Le comenté el tema sobre lo de dar ese paso adelante que aun no estaba lista y que el respetó mi decisión, Ester se alegró de que por fin conociera a un chico que valía la pena.
- ¡Me alegro mucho por ti tía!
- ¿Y vosotros que? pregunte.
- Pues nada de lo normal, que Álvaro me pidió que sea una novia y poco mas.
- ¿¡QUEEEEEEEEE?!! Exclamé de sopetón.
- Pues eso, que Álvaro y yo pues estamos juntos.
- ¿Y porque no me lo has dicho antes?
- Porque estabas dormida anoche tía.
- ¡Da igual, me despiertas! osea.. estas se cuentan en el instante no te esperas hasta mañana. Me reí
- Oye, ¿i si les damos una sorpresa a los chicos? propuso.
- Una sorpresa ¿como?
- ¿Pues no se, les llevamos el desayuno a la habitación? Ellos siempre has sido muy atentos con nosotras.
- Buena idea, y es cierto, desde el día que nos conocimos siempre han sido muy atentos.
Así pues, nos duchamos y nos vestimos. Cuando terminamos bajamos a la recepción que estaba Sergio.
- Buenos días encantos. Dijo el.
- Oye Sergio ¿podríamos pedirte un favor? Preguntó Ester
- La verdad es que nos harías un gran favor. Le rogué
- Bueno, si me lo piden unas chicas tan simpáticas como vosotras no podre negarme, ¿y que puedo hacer por vosotras?
- ¿Se pueden llevar desayunos a las habitaciones? Pregunté.
- Bueno, en algunos casos puntuales se permite. ¿Queréis llevároslo a vuestro cuarto?
- No exactamente. Dijo Ester - Queremos dar una sorpresa a alguien.
- Aaaaaha ya entiendo. Dijo el. - Bueno, por ser vosotras os daré un carrito y allí podréis poner lo que queráis y lo subís por el ascensor que os será mucho mas cómodo.
- ¡Muchas gracias! Exclamamos las dos a la vez.
- Nada chicas, y a ver cuando me traéis a mi el desayuno eeeeh. Bromeó.
- Algún día Sergio, Algún día. Se rió Ester.
Una vez nos dio el carrito, fuimos al buffet para llenarlo, cogimos toda la bollería que había, colocaos a montones, chocolate, churros.. y todo tipo de comida que sabíamos o creímos que les gustarían a los chicos.
- Como os comáis todo esto os pondréis mas gordas aun. Oímos por detrás.
Nos dimos la vuelta y eran las fans (otra vez...) esta vez estaban Rocío, Marina y otra chica que no conocía.
- No es para nosotras. Dijo Ester.
- ¿A No? pues fíjate que creía que os lo ibais a zampar todo vosotras solitas. Se burló la otra chica.
- Pues no, esto es para los chicos. Dije yo.
- ¿Cómo? mira rubita, te teníamos dicho que dejaras en paz a Carlos.
- Oye petarda.. tu no eres nadie para decirme con quien puedo o no relacionarme ¿si? si me da la gana voy con Carlos y con los demás. ¡Porque no aceptáis de una maldita vez que no sois nada! solo unas locas acosadoras que se hacen decir fans y que no hacen mas que incordiarles y arruinarles las vacaciones. ¡Lo que sois es un grano en el culo! Me exalté.
- Así se habla rubita. Oímos otra voz que me era un poco familiar. Eran Amanda y Maria que también habían venido a desayunar.
- Mira a quien tenemos aquí. Dijo Ester.
- Que pasa con estas tías. Dijo Maria.
- ¿Estás tías? Se quejó Marina. - Porque no tienes algo de respeto guapita...
- Le dijo la sartén al cazo. Le respondí.
- Mirad chicas ahora no tenemos tiempo para perderlo con vosotras. Dijo Ester cogiéndome del brazo y tirando del carrito.
Yo cogí del brazo a Amanda que a la vez se llevo a Maria y cuando nos detuvimos porque ya estábamos bastante lejos de aquellas.
- ¿Quiénes son esas? Preguntó Maria.
- Nada, unas que están celosas
- ¿celosas? pregunto Amanda.
Les contamos un poco el tema a las dos que se quedaron perplejas, ellas también seguían al grupo desde hacía unos meses y es gracias a ello que se conocieron. Se nos hacía tarde así que tuvimos que despedirnos, les dije que cuando pudiera se los presentaría y que podríamos ir a tomar algo todos juntos.
Ester me mandaba la prisa, corrimos hacía el ascensor pero con cuidado de que no se cayera nada del carro.
- Hija.. tu mucho conducir coche pero lo que es un carrito no tienes ni idea eeh. Me burlé.
- Oye maja, ¿quieres llevarlo tu? Se pico Ester.
- Seguro que lo hago mejor que tu. Me reí.
llegamos a la planta y nos dirigimos a la habitación de los chicos. Llamé a la puerta un par de veces, creo que aun seguían en la cama ya que tardaron lo suyo en abrir. Abrió Blas medio dormido y bastante despeinado.
- Buenos días chicas. Dijo el bostezando.
- Buenos días dormilón. Dijo Ester
- Buenos días Chiqui.
Blas nos invitó a pasar y como había dicho antes, estaban todos en la cama haciéndose los remolones. Álvaro intentaba que todos se levantaran para ir a desayunar pero ellos no tenían ganas ni fuerzas de hacerlo.
- ¿A que viene esta visita matutina? Preguntó Dani.
- Pues os traemos una sorpresa. Le respondió Ester.
- ¿Sorpresa? buaa, me encantan las sorpresas. se emocionó David.
- ¿Y que es? Preguntó Blas.
- Pues os hemos traído el desayuno. Dijimos las dos a la vez.
- ¡Toma ya! Saltaron Dani y David.
Carlos por una parte se emociono porque así no tendría que salir de la cama para desayunar, a Blas le gustó mucho el detalle y que pensáramos en ellos y Álvaro, se le caía la baba mirando a Ester intentando que Carlos, David y Dani se comieran todo. Cada uno se cogió algo y se fue a su cama. Carlos me invitó a la suya.
- ¿Cómo has dormido preciosa? Dijo dándome un beso en la frente.
- Genial. Respondí. - Pero no me acuerdo ni de como llegué a mi cama, Ester me lo ha contado, Gracias.
- Nada, la verdad es que estabas muy mona durmiendo y además cuando te llevaba en brazos y dormías, te me agarrabas como un koala. Se rió.
- No te rías, eso es porque soy una chica muy mimosa.
- Aaaay la señorita mimosa que se pica porque la llamo koala. Dijo Carlos mientras me hacía cosquillas y se metía conmigo.
Lo estábamos pasando genial, Carlos y yo haciendo el tonto. David, Dani y Blas peleándose por los churros y Álvaro y Ester desayunando juntos en su cama y muy juntitos y la verdad es que hacen muy buena pareja y se les veía muy bien juntos. Yo me preguntaba si con Carlos heramos así también.
- ¡Aaay Dani! Gritó Ester.
- ¿Qué pasa? Preguntó el asustado por el grito.
- Es que le prometí a Anna que la llamaría y ya que estas tu, ¿que tal si hablas tu con ella?
- ¿La chica futbolera?
- Siips, esa misma. Dijo ella marcando el número.
Una vez empezó a sonar el teléfono ella se lo pasó a Dani, Anna no se esperaba que fuera el. La verdad es que sus reacciones fueron muy graciosas. Los demás no parábamos de reírnos, Anna pensaba que era una broma y estaba dispuesta a colgar cuando Ester gritó
- !Anna que somos nosotros! - Fue entonces cuando Dani le contó que a el también le encantaba el futbol y que Ester le había hablado de ella y su misma afición por ese deporte. La verdad es que estuvieron hablado un rato. Un rato en el que David y Blas seguían comiendo. Álvaro y Ester seguían en su mundo de enamorados y Carlos y yo... pues Carlos y yo nos fundimos en un beso de buena mañana. Se podía decir que la mañana iba de perlas y esperábamos que el día siguiera igual de bien.
- Buenos días dormilona. Dijo ella bostezando.
- Bueno días. Oye, ¿se puede saber como llegué aquí? ¿es que acaso me teletransoprte?
- No tonta. se rió - Te trajo Carlos en brazos desde la playa porque te habías quedado dormida.
- ¿Enserio? que mono.
- Y dime amiga, ¿Qué tal fue la velada romántica? Se puso en modo picarona.
Le conté todo lo sucedió, el baile (o intento de baile) lo la playa, la música, le toalla con las velas y el champan. También le conté que por fin surgió ese beso y la conversación que tuvimos. Le comenté el tema sobre lo de dar ese paso adelante que aun no estaba lista y que el respetó mi decisión, Ester se alegró de que por fin conociera a un chico que valía la pena.
- ¡Me alegro mucho por ti tía!
- ¿Y vosotros que? pregunte.
- Pues nada de lo normal, que Álvaro me pidió que sea una novia y poco mas.
- ¿¡QUEEEEEEEEE?!! Exclamé de sopetón.
- Pues eso, que Álvaro y yo pues estamos juntos.
- ¿Y porque no me lo has dicho antes?
- Porque estabas dormida anoche tía.
- ¡Da igual, me despiertas! osea.. estas se cuentan en el instante no te esperas hasta mañana. Me reí
- Oye, ¿i si les damos una sorpresa a los chicos? propuso.
- Una sorpresa ¿como?
- ¿Pues no se, les llevamos el desayuno a la habitación? Ellos siempre has sido muy atentos con nosotras.
- Buena idea, y es cierto, desde el día que nos conocimos siempre han sido muy atentos.
Así pues, nos duchamos y nos vestimos. Cuando terminamos bajamos a la recepción que estaba Sergio.
- Buenos días encantos. Dijo el.
- Oye Sergio ¿podríamos pedirte un favor? Preguntó Ester
- La verdad es que nos harías un gran favor. Le rogué
- Bueno, si me lo piden unas chicas tan simpáticas como vosotras no podre negarme, ¿y que puedo hacer por vosotras?
- ¿Se pueden llevar desayunos a las habitaciones? Pregunté.
- Bueno, en algunos casos puntuales se permite. ¿Queréis llevároslo a vuestro cuarto?
- No exactamente. Dijo Ester - Queremos dar una sorpresa a alguien.
- Aaaaaha ya entiendo. Dijo el. - Bueno, por ser vosotras os daré un carrito y allí podréis poner lo que queráis y lo subís por el ascensor que os será mucho mas cómodo.
- ¡Muchas gracias! Exclamamos las dos a la vez.
- Nada chicas, y a ver cuando me traéis a mi el desayuno eeeeh. Bromeó.
- Algún día Sergio, Algún día. Se rió Ester.
Una vez nos dio el carrito, fuimos al buffet para llenarlo, cogimos toda la bollería que había, colocaos a montones, chocolate, churros.. y todo tipo de comida que sabíamos o creímos que les gustarían a los chicos.
- Como os comáis todo esto os pondréis mas gordas aun. Oímos por detrás.
Nos dimos la vuelta y eran las fans (otra vez...) esta vez estaban Rocío, Marina y otra chica que no conocía.
- No es para nosotras. Dijo Ester.
- ¿A No? pues fíjate que creía que os lo ibais a zampar todo vosotras solitas. Se burló la otra chica.
- Pues no, esto es para los chicos. Dije yo.
- ¿Cómo? mira rubita, te teníamos dicho que dejaras en paz a Carlos.
- Oye petarda.. tu no eres nadie para decirme con quien puedo o no relacionarme ¿si? si me da la gana voy con Carlos y con los demás. ¡Porque no aceptáis de una maldita vez que no sois nada! solo unas locas acosadoras que se hacen decir fans y que no hacen mas que incordiarles y arruinarles las vacaciones. ¡Lo que sois es un grano en el culo! Me exalté.
- Así se habla rubita. Oímos otra voz que me era un poco familiar. Eran Amanda y Maria que también habían venido a desayunar.
- Mira a quien tenemos aquí. Dijo Ester.
- Que pasa con estas tías. Dijo Maria.
- ¿Estás tías? Se quejó Marina. - Porque no tienes algo de respeto guapita...
- Le dijo la sartén al cazo. Le respondí.
- Mirad chicas ahora no tenemos tiempo para perderlo con vosotras. Dijo Ester cogiéndome del brazo y tirando del carrito.
Yo cogí del brazo a Amanda que a la vez se llevo a Maria y cuando nos detuvimos porque ya estábamos bastante lejos de aquellas.
- ¿Quiénes son esas? Preguntó Maria.
- Nada, unas que están celosas
- ¿celosas? pregunto Amanda.
Les contamos un poco el tema a las dos que se quedaron perplejas, ellas también seguían al grupo desde hacía unos meses y es gracias a ello que se conocieron. Se nos hacía tarde así que tuvimos que despedirnos, les dije que cuando pudiera se los presentaría y que podríamos ir a tomar algo todos juntos.
Ester me mandaba la prisa, corrimos hacía el ascensor pero con cuidado de que no se cayera nada del carro.
- Hija.. tu mucho conducir coche pero lo que es un carrito no tienes ni idea eeh. Me burlé.
- Oye maja, ¿quieres llevarlo tu? Se pico Ester.
- Seguro que lo hago mejor que tu. Me reí.
llegamos a la planta y nos dirigimos a la habitación de los chicos. Llamé a la puerta un par de veces, creo que aun seguían en la cama ya que tardaron lo suyo en abrir. Abrió Blas medio dormido y bastante despeinado.
- Buenos días chicas. Dijo el bostezando.
- Buenos días dormilón. Dijo Ester
- Buenos días Chiqui.
Blas nos invitó a pasar y como había dicho antes, estaban todos en la cama haciéndose los remolones. Álvaro intentaba que todos se levantaran para ir a desayunar pero ellos no tenían ganas ni fuerzas de hacerlo.
- ¿A que viene esta visita matutina? Preguntó Dani.
- Pues os traemos una sorpresa. Le respondió Ester.
- ¿Sorpresa? buaa, me encantan las sorpresas. se emocionó David.
- ¿Y que es? Preguntó Blas.
- Pues os hemos traído el desayuno. Dijimos las dos a la vez.
- ¡Toma ya! Saltaron Dani y David.
Carlos por una parte se emociono porque así no tendría que salir de la cama para desayunar, a Blas le gustó mucho el detalle y que pensáramos en ellos y Álvaro, se le caía la baba mirando a Ester intentando que Carlos, David y Dani se comieran todo. Cada uno se cogió algo y se fue a su cama. Carlos me invitó a la suya.
- ¿Cómo has dormido preciosa? Dijo dándome un beso en la frente.
- Genial. Respondí. - Pero no me acuerdo ni de como llegué a mi cama, Ester me lo ha contado, Gracias.
- Nada, la verdad es que estabas muy mona durmiendo y además cuando te llevaba en brazos y dormías, te me agarrabas como un koala. Se rió.
- No te rías, eso es porque soy una chica muy mimosa.
- Aaaay la señorita mimosa que se pica porque la llamo koala. Dijo Carlos mientras me hacía cosquillas y se metía conmigo.
Lo estábamos pasando genial, Carlos y yo haciendo el tonto. David, Dani y Blas peleándose por los churros y Álvaro y Ester desayunando juntos en su cama y muy juntitos y la verdad es que hacen muy buena pareja y se les veía muy bien juntos. Yo me preguntaba si con Carlos heramos así también.
- ¡Aaay Dani! Gritó Ester.
- ¿Qué pasa? Preguntó el asustado por el grito.
- Es que le prometí a Anna que la llamaría y ya que estas tu, ¿que tal si hablas tu con ella?
- ¿La chica futbolera?
- Siips, esa misma. Dijo ella marcando el número.
Una vez empezó a sonar el teléfono ella se lo pasó a Dani, Anna no se esperaba que fuera el. La verdad es que sus reacciones fueron muy graciosas. Los demás no parábamos de reírnos, Anna pensaba que era una broma y estaba dispuesta a colgar cuando Ester gritó
- !Anna que somos nosotros! - Fue entonces cuando Dani le contó que a el también le encantaba el futbol y que Ester le había hablado de ella y su misma afición por ese deporte. La verdad es que estuvieron hablado un rato. Un rato en el que David y Blas seguían comiendo. Álvaro y Ester seguían en su mundo de enamorados y Carlos y yo... pues Carlos y yo nos fundimos en un beso de buena mañana. Se podía decir que la mañana iba de perlas y esperábamos que el día siguiera igual de bien.
Capítulo 14 - Te quiero
Nos dirigíamos hacia la piscina y recordé que no llevaba el bikini puesto ni me había traído los tapones para los oídos.
- ¿Qué te pasa Ester? - me preguntó al verme un tanto preocupada.
- ¡Tenemos que ir a la habitación a buscar el bikini y mis tapones para los oídos!
- ¡No Ester! ¡Espera! Confía en mi, no te va a pasar nada - me contestó.
- ¡Pero que si me entra agua en el oído puedo quedarme sorda Álvaro!
- No te preocupes Ester, por favor, déjate de preocupar.
Confié en él al verle tan seguro aunque continuaba preocupada por mis oídos. Llegamos a la piscina infantil y Álvaro sin impedimento alguno se introdujo dentro, vestido. Yo no podía parar de reír, le veía nadar (si es que se podía nadar en aquella mini piscina) con ropa y con una sonrisa de niño.
- ¿Te vienes Ester? Venga que se esta muy bien aquí... - me suplicó.
- Bueno, pero no se si cabremos eh - bromeé.
Los dos estábamos allí, en la piscina infantil, con toda la ropa empapada. Me puse en medio de sus piernas y empezamos a mirar las estrellas.
- ¿Ves aquella estrella, Ester? - me dijo señalando una estrella que brillaba mucho.
- Sí
- Pues... yo te quiero.
¿Había una manera más rara de decirme que me quería? ¿Una manera más lógica? ¿Una manera más perfecta? Me quedé mirándole sonriendo cual enamorada a su príncipe. Seguidamente le dí un beso en el cuello cosa que a él le encantó.
Era medianoche y le dije a Álvaro que ya quería ir a la habitación que empezaba a tener frío. Los dos empapados nos dirigimos hacia el edificio cuando de repente oímos a unas chicas gritando.
- ¡Álvaaro! ¡Álvaro! ¡¡¡Espera!!!
Eran las fans, cómo no, y Álvaro con lo buena persona que es se dispuso a saludarlas. Yo me iba a ir al ver tal panorama pero él me agarro de la mano fuerte fuerte y no me dejó marchar. Las chicas empezaron a hablar con él cuando de repente una de ellas...
- ¿Por qué coges la mano de la chica? ¿Es tu novia o algo? - preguntó
Álvaro me miró con una enorme sonrisa.
- Creo que puedo decir que... sí. - les contestó.
Me quedé mirándole con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Entonces éramos novios? ¿Era de verdad?
Las chicas se le quedaron mirando y me repasaron a mi de arriba a bajo.
- ¿Entonces esta es tu novia? Pues que os vaya muy bien y cuando cortéis, me llamas.
La chica le dio un papelito con su numero de teléfono escrito en él y se fueron. Álvaro seguidamente me miró con cara de "vaya tela" y rompió el papel en mil pedacitos tirándolos seguidamente en la papelera más cercana. Nos dirigimos hacia mi habitación cuando me paró en medio del pasillo y me beso en los labios.
- Eres lo mejor que me ha pasado nunca, Ester. Hace una semana no te conocía y en estos pocos días me has cambiado la vida. Déjame preguntarte algo...
Álvaro se arrodilló.
- No te pediré que te cases conmigo, al menos aún no (dijo con una sonrisa), pero sí me gustaría pedirte que fueras mi novia. ¿Quieres serlo?
Yo me arrodillé delante suyo, le miré a los ojos.
- Sí Álvaro, quiero ser tu novia.
Nos acercamos y nos besamos muy intensamente. Había muchos sentimientos del uno por el otro y así era una de las formas de expresarlo mejor. Estábamos hechos para estar juntos.
Entramos en mi habitación donde seguidamente nos tumbamos a la cama.
- Álvaro, me haces tan feliz... Antes de conocerte nunca me habría pensado que encontraría el amor aquí, en éste viaje.
- Ester tu también he haces feliz. Me he dado cuenta de que no quería estar con otra chica, ni me importaban y es por eso que no voy a dejarte escapar.
- Ni yo a ti cariño...
Nos abrazamos muy fuerte y encendimos la tele. Tocaron a la puerta. Fui a abrir y Álvaro me acompaño "por si acaso me robaban o algo". Era Carlos con Tamy en brazos, dormida. Entro rápidamente y la dejo lentamente en su cama dónde la besó en la frente y le dijo que la quería (aunque Tamy estuviera dormida).
- Ester, mañana volvemos a ir de ruta por la isla. Tamy ya me ha dicho que se apunta, supongo que tu también ¿no?- preguntó Carlos
- Qué remedio, no la puedo dejar sola con tanto chico, me la pervertiríais. - me burlé
- Si, es que somos muy mala influencia - me replicó.
- Lo sé - les guiñé un ojo.
Álvaro se despidió de mi y se fue con Carlos a su habitación.
Como Tamy estaba dormida no me podía explicar nada, y aunque me moría de ganas, no la quise despertar. La arropé en su cama, me puse el pijama y cerré la luz. ¡A SOÑAR!
Capítulo 13 - El partido
No esperaba a Álvaro en ese momento ya que me iba a duchar pero... siempre esta bien que te sorprendan y más si es la persona que te gusta.
Después de aquella salutación tan bonita con beso incluido y de que Carlos y Tamy se marcharan, yo quise saber qué le tenía preparado Carlos a mi amiga. La verdad es que me moría de curiosidad. Al principio Álvaro bromeó diciendo que era secreto profesional y que eso sólo lo sabrían ellos 3 pero al final después de mucho insistir y de provocarlo un poco acabó sucumbiendo a mis encantos y me lo contó todo. Me emocioné mucho por Tamy, sabía que con aquella cita se iba a derretir y después de todo lo que había pasado, se lo merecía.
Tenía que ducharme. Me moría de calor.
- Álvaro voy a la ducha. Cerraré la puerta por si viene un ladrón a robarme y eso. - le dije bromeando.
- Tranquila que sino voy yo a protegerte y seguro que no entra nadie. - dijo en tono picantón.
Yo pensaba que aquél no era el momento, era muy temprano para que Álvaro me viera sin ropa así que antes de entrar al baño le dije que se pusiera cómodo y si quería mirar la televisión o algo, que hiciera lo que le apeteciera. Cerré la puerta.
Al acabar me vestí, me peiné y salí del baño, a ver que estaba haciendo Álvaro. Éste estaba estirado en la cama durmiendo. ¿Veinte minutos solo y se me duerme? ¡¿Pero..esto qué es?! Fui corriendo a la cama y empecé a saltar sobre ella. Álvaro (obviamente) se despertó, me cogió de la pierna y me tiro junto a él en la cama. Los dos estábamos sonriéndonos cuando él me coge de la cara se acerca muchísimo a mis labios y me dice:
- Ha llamado Dani, dice que si queremos ir con ellos a ver el Barça - Atlético de Madrid. ¿Te pensabas que te iba a dar un beso ehhhhh? - dijo en tono pícaro.
- Me parece perfecto que vayamos a ver el partido. ¿Un beso? ¿Qué beso? - me hice la despistada.
Nos pusimos a reír y en medio de risas Álvaro me dio aquél beso que yo estaba esperando segundos antes. Nos levantamos de la cama (aunque Álvaro se hacía el remolón todo el rato...) y nos dirigimos hacia el bar del hotel dónde habían puesto una pantalla gigante para ver el partido.
Enseguida encontramos a los chicos, nos comentaron que las fans se habían ido "de marcha" y que podríamos estar tranquilos. me senté al lado de David y Dani. Álvaro estaba detrás mio con Blas.
- ¿Qué como va con Álvaro eh Ester eh eh eh? - me preguntó David con cara de pillín.
- Muy bien la verdad aunque... es un poco dormilón ¿no? - le dije
- La verdad es que si... Aunque desde que os conocemos que cada mañana se levanta al igual que Carlos super temprano porque tienen ganas de veros. - comentó Dani.
- ¡Si es que.. es un cielo! - exclamé.
- ¿Quién es un cielo? - Preguntó Álvaro desde detrás mio.
- Blas, cariño. - le respondí.
Blas que estaba en la parra enseguida conectó en la conversación.
- ¡Hombre gracias guapísima! - me contestó Blas.
- De nada - le sonreí.
Entonces miré a Álvaro que se había quedado con cara de extrañado y le guiñé un ojo. Él entendió en seguida que aquello había ido en broma y que mi cielo era él.
Empezó el partido. Dani no decía nada excepto "¡Eso era falta!" "¡Penalti!" "El Barça es muy bueno pero podemos ganar" y cosas similares. Cuando era media parte, le comenté a Dani que tenía una amiga en Catalunya casi más fan que él del fútbol y que si vieran un partido juntos y estuvieran sus respectivos equipos enfrenados probablemente se tirarían de los pelos uno al otro. Él se rió y me preguntó que cómo se llamaba mi amiga le respondí que Anna y no se por qué motivo, se lo apuntó en el móvil. Empezó la segunda parte.
Dani como en la primera estaba muy entusiasmado, su equipo estaba ganando por 2 a 1 al Barça y se sentía muy orgulloso. Al minuto 89 gol de Iniesta. Finalizó el partido con un empate. Dani no se mostraba tan alegre pero iba repitiendo que un empate contra el Barcelona era buen resultado y que habían jugado muy bien y luchado hasta el final.
- Por cierto Ester... y esta tu amiga Anna, ¿le gusta tanto el fútbol como a mi? - preguntó Dani
- Pues... me temo que sí eh Dani - le respondí
- Me encantaría conocerla, siempre he querido ver un partido con alguien a quien le guste el fútbol tanto y si es compañía femenina ¡pues mejor!
- Ahí te he visto bien - saltó Blas.
Nos volvimos a reír todos y nos dirigimos al restaurante a cenar. Cenamos poco ya que en el bar habíamos comido patatas fritas y después nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones, excepto Álvaro, que me propuso de ir a la piscina rápidamente antes de hacer la digestión. Le dije que sí ya que Tamy estaba con su chico y tampoco me apetecía quedarme sola.
miércoles, 24 de julio de 2013
Capítulo - 12 ¡Cita de ensueño!
Estábamos bailando, aunque Carlos me avisó de que bailar se le daba fatal, pero a mi no me importaba. Lo importante es que estábamos los dos solos, en esa preciosa playa a la luz de la luna y unas hermosas velas rojas y amarillas (mis dos colores). El se acercó, y puso su frente junto a la mía.
- Te he traído aquí, para estar juntos, esta vez si que estamos solos. Nadie podrá venir a interrumpirnos esta vez. Dijo el.
- Ya era hora la verdad. Todo esto es perfecto, gracias.
- Te mereces esto y mucho mas. Siento haberme portado como un idiota y un crío. ¿Podrás perdonar a este loco amante del chocolate?
- Claro que si, pero solo porque compartimos el mismo amor por el chocolate. Me reí
En ese comento, Carlos me cogió de la mano y me hizo dar una vuelta, fue algo lenta. Me volvió ha coger y seguimos bailando (o intentándolo jajajajaj). No quedaba mucho para que terminara la canción. Y yo en ese instante solo quería que se detuviera el tiempo, que se congelara todo, quería que perdurara ese momento, esa canción tan romántica y nosotros bailando abrazados.
Era como vivir un sueño, esto solo lo había visto en las películas, el chico le prepara una velada romántica en la playa, los dos solos y aislados del resto del mundo.
Pues así estábamos nosotros, en ese momento no existía nada mas que nosotros y la música.
Repentinamente Carlos me miró, me sonrió, por fin volvía a ver esa sonrisa tan dulce que me enloquecía. Lentamente fue acercándose mas y mas, mi corazón empezó a latir rápidamente solo de pensar que por fin llegaría ese momento, después de tantos intentos fallidos llegaba ese beso tan esperado.
- Tenía muchas ganas de hacer eso. Dijo sonriéndome mientras cada vez estaba mas cerca de mi.
- ¿De que? me hice la tonta.
- De esto.
Y seguidamente nos fusionamos con un beso, un beso muy apasionado pero que a la vez fue dulce y romántico. Carlos me cogía de la cintura y me acercaba mas a el (por un momento parecía que hasta le atravesaría como si fuera un fantasma jajaja) yo con una mano le agarraba la nuca mientras que con el otro brazo le rodeaba el cuello.
Fue un beso bastante largo, se notaba que había muchas ganas pro parte de los dos y lo cierto es que las había. Hay un dicho que dice que a la tercera va la vencida, y ese día pude comprobar que es cierto. Se había hecho de rogar pero por fin surgió ese beso tan esperado, por fin pude probar sus labios dulces y carnosos. Carlos finalizó ese beso con un dulce pico que siguió con un beso en la frente y un abrazo.
- ¡Pooor fiiiin! Gritó el alzando los brazos. Yo me puse a reír mientras seguía abrazada a el.
- Bueno, lo bueno se hace esperar. - Estoy hay que celebrarlo con champan. Dije mientras nos dirigíamos a la toalla.
Carlos abrió la botella de champan, cosa que costó lo suyo y por un momento creía que la noche acabaría en un hospital por culpa del tapón, pero al no tuvimos problemas con eso. Llenó las copas y acto seguido íbamos a brindar.
- ¿Por que brindamos hoy? Pregunté.
- Mmmm... Por ti, por mi... por nosotros.
- ¿Por nosotros? me parece una idea estupenda.
- ¡Pues por nosotros! Brindamos las copas y echamos un trago, el champan estaba muy bueno, no era ni muy amargo pero tampoco era muy dulce. Había que reconocer que Carlos tenía muy buen gusto eligiendo champan.
El tiempo pasaba y nosotros cada vez estábamos mas agusto, no parábamos de reírnos, tontear, abrazarnos y también cayó algún que otro beso que nos íbamos robando el uno al otro. La verdad es que estaba siendo una cita perfecta, nunca había estado tan bien con un chico, lo cierto es que siempre me había ido mal en el amor solo hacía que conocer sin vergüenzas y estúpidos. Pero el no era así.
Empezaba a refrescar así que nos tumbamos en la toalla y el se quitó la chaqueta que utilizamos para taparnos estábamos abrazados mirando las estrellas, la luna tan agusto.
Carlos empezó a darme besos en la mejilla que siguieron bajando al cuello, yo me reía porque me hacía cosquillas.
- Esto te dejará marca. Dijo el riéndose.
- ¿Es broma no?
- Noo. Se rió y acto seguido siguió jugando con mi cuello.
Yo me estaba pendiendo nerviosa, sería que Carlos quería... ya sabéis, ¿dar un paso mas? Yo era nueva en eso, no me había sentido preparada antes y menos con la clase de chicos con los que solía salir. Y lo cierto es que no estaba segura de si en ese momento lo estaba, es decir no es que no tuviera ganas, pero me pareció demasiado pronto para mi, para dar un paso tan grande. Lo cierto es que aun no estaba lista para eso.
- Carlos. Dije mientras paraba su juego.
- ¿Pasa algo? Preguntó.
- Pues es que.. mira que yo.. fuuuu que difícil es esto por dios. Dije frustrándome.
- Que ocurre, oye que sea lo que sea puedes contármelo eeeh.
- Veras, es que yo nunca he estado así de bien con un chico porque los chicos con los que salía o me gustaban eran todos unos cerdos y unos cretinos, y además es que no estaba lista, y me pensaba que si pero veo que aun no lo estoy y no es que no quiera porque me gustas mucho pero mucho mucho y no quiero que pienses mal ni nada pero es que aun es algo pronto para mi. Intenté argumentar pero creo que lo lía mucho mas.
Carlos se puso a reír.
- ¿Oye de que te ríes tu? Te estoy hablando seria mente eeh.
- ¿Y era eso lo que tanto te preocupaba contarme?
- Pue...ss... sí.
- Mira, a mi no me importa si eres virgen, si no estas lista aun, podre esperar a que lo estés, no voy a obligarte a hacer nada que tu no quieras ni sientas ¿de acuerdo? Así que no te preocupes, esperare lo que haga falta y cuando lo estés, te prometo que no te arrepentirás.
- ¿Qué no me arrepentiré? me reí.
La verdad es que me alegró esa respuesta, hay mucha gente que cundo le dices que a los 19 años no has tenido relaciones sexuales te mira como si fueras de otro plantea. Y muchos chicos no respetan esa decisión, directamente se largan y buscan a otra chica que esté mas dispuesta a satisfacerles. Pero Carlos me había entendido, me apoyaba y respetaba. Ester siempre me había dicho muchas veces, que solo los chicos que nos respetan de esta forma, son los que de verdad valen la pena. Y en eso estaba de acuerdo con ella.
Me sentía muy afortunada, tenía a mi lado a un chico estupendo que me hacía sentir especial, me respetaba y cuidaba de mi. No podía estas mas feliz, así que me acerqué a el y le besé. Le di un beso tierno y dulce. Como muestra de mis sentimientos, muestra de que estaba encantada con el y por la sorpresa que me había preparado. El me correspondió con otro beso. Nunca olvidaría esa noche, esa cita que el había preparado. Lo que había empezado como un día horrible, se había convertido en una noche maravillosa al lado de un chico ideal y en una cita de ensueño.
- Te he traído aquí, para estar juntos, esta vez si que estamos solos. Nadie podrá venir a interrumpirnos esta vez. Dijo el.
- Ya era hora la verdad. Todo esto es perfecto, gracias.
- Te mereces esto y mucho mas. Siento haberme portado como un idiota y un crío. ¿Podrás perdonar a este loco amante del chocolate?
- Claro que si, pero solo porque compartimos el mismo amor por el chocolate. Me reí
En ese comento, Carlos me cogió de la mano y me hizo dar una vuelta, fue algo lenta. Me volvió ha coger y seguimos bailando (o intentándolo jajajajaj). No quedaba mucho para que terminara la canción. Y yo en ese instante solo quería que se detuviera el tiempo, que se congelara todo, quería que perdurara ese momento, esa canción tan romántica y nosotros bailando abrazados.
Era como vivir un sueño, esto solo lo había visto en las películas, el chico le prepara una velada romántica en la playa, los dos solos y aislados del resto del mundo.
Pues así estábamos nosotros, en ese momento no existía nada mas que nosotros y la música.
Repentinamente Carlos me miró, me sonrió, por fin volvía a ver esa sonrisa tan dulce que me enloquecía. Lentamente fue acercándose mas y mas, mi corazón empezó a latir rápidamente solo de pensar que por fin llegaría ese momento, después de tantos intentos fallidos llegaba ese beso tan esperado.
- Tenía muchas ganas de hacer eso. Dijo sonriéndome mientras cada vez estaba mas cerca de mi.
- ¿De que? me hice la tonta.
- De esto.
Y seguidamente nos fusionamos con un beso, un beso muy apasionado pero que a la vez fue dulce y romántico. Carlos me cogía de la cintura y me acercaba mas a el (por un momento parecía que hasta le atravesaría como si fuera un fantasma jajaja) yo con una mano le agarraba la nuca mientras que con el otro brazo le rodeaba el cuello.
Fue un beso bastante largo, se notaba que había muchas ganas pro parte de los dos y lo cierto es que las había. Hay un dicho que dice que a la tercera va la vencida, y ese día pude comprobar que es cierto. Se había hecho de rogar pero por fin surgió ese beso tan esperado, por fin pude probar sus labios dulces y carnosos. Carlos finalizó ese beso con un dulce pico que siguió con un beso en la frente y un abrazo.
- ¡Pooor fiiiin! Gritó el alzando los brazos. Yo me puse a reír mientras seguía abrazada a el.
- Bueno, lo bueno se hace esperar. - Estoy hay que celebrarlo con champan. Dije mientras nos dirigíamos a la toalla.
Carlos abrió la botella de champan, cosa que costó lo suyo y por un momento creía que la noche acabaría en un hospital por culpa del tapón, pero al no tuvimos problemas con eso. Llenó las copas y acto seguido íbamos a brindar.
- ¿Por que brindamos hoy? Pregunté.
- Mmmm... Por ti, por mi... por nosotros.
- ¿Por nosotros? me parece una idea estupenda.
- ¡Pues por nosotros! Brindamos las copas y echamos un trago, el champan estaba muy bueno, no era ni muy amargo pero tampoco era muy dulce. Había que reconocer que Carlos tenía muy buen gusto eligiendo champan.
El tiempo pasaba y nosotros cada vez estábamos mas agusto, no parábamos de reírnos, tontear, abrazarnos y también cayó algún que otro beso que nos íbamos robando el uno al otro. La verdad es que estaba siendo una cita perfecta, nunca había estado tan bien con un chico, lo cierto es que siempre me había ido mal en el amor solo hacía que conocer sin vergüenzas y estúpidos. Pero el no era así.
Empezaba a refrescar así que nos tumbamos en la toalla y el se quitó la chaqueta que utilizamos para taparnos estábamos abrazados mirando las estrellas, la luna tan agusto.
Carlos empezó a darme besos en la mejilla que siguieron bajando al cuello, yo me reía porque me hacía cosquillas.
- Esto te dejará marca. Dijo el riéndose.
- ¿Es broma no?
- Noo. Se rió y acto seguido siguió jugando con mi cuello.
Yo me estaba pendiendo nerviosa, sería que Carlos quería... ya sabéis, ¿dar un paso mas? Yo era nueva en eso, no me había sentido preparada antes y menos con la clase de chicos con los que solía salir. Y lo cierto es que no estaba segura de si en ese momento lo estaba, es decir no es que no tuviera ganas, pero me pareció demasiado pronto para mi, para dar un paso tan grande. Lo cierto es que aun no estaba lista para eso.
- Carlos. Dije mientras paraba su juego.
- ¿Pasa algo? Preguntó.
- Pues es que.. mira que yo.. fuuuu que difícil es esto por dios. Dije frustrándome.
- Que ocurre, oye que sea lo que sea puedes contármelo eeeh.
- Veras, es que yo nunca he estado así de bien con un chico porque los chicos con los que salía o me gustaban eran todos unos cerdos y unos cretinos, y además es que no estaba lista, y me pensaba que si pero veo que aun no lo estoy y no es que no quiera porque me gustas mucho pero mucho mucho y no quiero que pienses mal ni nada pero es que aun es algo pronto para mi. Intenté argumentar pero creo que lo lía mucho mas.
Carlos se puso a reír.
- ¿Oye de que te ríes tu? Te estoy hablando seria mente eeh.
- ¿Y era eso lo que tanto te preocupaba contarme?
- Pue...ss... sí.
- Mira, a mi no me importa si eres virgen, si no estas lista aun, podre esperar a que lo estés, no voy a obligarte a hacer nada que tu no quieras ni sientas ¿de acuerdo? Así que no te preocupes, esperare lo que haga falta y cuando lo estés, te prometo que no te arrepentirás.
- ¿Qué no me arrepentiré? me reí.
La verdad es que me alegró esa respuesta, hay mucha gente que cundo le dices que a los 19 años no has tenido relaciones sexuales te mira como si fueras de otro plantea. Y muchos chicos no respetan esa decisión, directamente se largan y buscan a otra chica que esté mas dispuesta a satisfacerles. Pero Carlos me había entendido, me apoyaba y respetaba. Ester siempre me había dicho muchas veces, que solo los chicos que nos respetan de esta forma, son los que de verdad valen la pena. Y en eso estaba de acuerdo con ella.
Me sentía muy afortunada, tenía a mi lado a un chico estupendo que me hacía sentir especial, me respetaba y cuidaba de mi. No podía estas mas feliz, así que me acerqué a el y le besé. Le di un beso tierno y dulce. Como muestra de mis sentimientos, muestra de que estaba encantada con el y por la sorpresa que me había preparado. El me correspondió con otro beso. Nunca olvidaría esa noche, esa cita que el había preparado. Lo que había empezado como un día horrible, se había convertido en una noche maravillosa al lado de un chico ideal y en una cita de ensueño.
martes, 23 de julio de 2013
Capítulo - 11 La noche promete
Era hora de comer y Ester dijo de salir fuera, pero yo me encontraba fatal y la verdad, habría preferido quedarme en la habitación pero ella me insistió y al final accedí.
Salimos y fuimos hacia el coche. No sabíamos hacia donde ir exactamente, pero algún sitio encontraríamos en el que se pudiera comer.
- ¿Cómo tienes la cabeza? Me preguntó.
- Ni me la menciones, creo que me va ha explotar. Respondí.
- ¿Madre mía, es que porque bebiste tanto? Se rió.
- No bebí mucho, solo un par de daiquiris de eso. El camarero dijo que tenían alcohol pero no imagine que acabaría tan mal y como encima tenía el estomago vació...
- Aaaix amiga, que haremos contigo..
- Y cambiando de tema, ¿y tu que tal con Alvarito?
- Pues genial, enserio es un amor, lo he pasado muy bien con el. Dijo con una sonrisa que iluminaba su rostro.
- Me alegro mucho. De verdad que me alegro que estés tan bien. Me emocioné.
- Gracias, pero ahora faltas tu eeh.
- Eso ya es mas complicado, hagamos lo que hagamos siempre sale algo o alguien que lo estropea. No se, es como si algo nos impidiera estar juntos, ¿Me entiendes?
- Comprendo, pero dicen que si es difícil vale la pena.
Cuando Ester me dijo eso me quedé pensativa. Y poco después encontramos un restaurante que podría estar bien, era muy coqueto y económico. El menú muy variado y tenías muchos platos a escoger. Cuando nos decidimos, llamamos al camarero para que viniera a tomarnos nota, era muy majo. Poco después de que el camarero se marchara me sonó el móvil, tenía un WhatsApp de Carlos:
"Rubia, ¿Dónde estáis? Estamos en el bufet y no os vemos, nos preguntábamos si os queríais venir a comer con nosotros. :))"
Me quedé mirando el móvil, no sabia que hacer, si contestarle y decirle que estábamos en un restaurante o dejarlo estar, ya que aun estaba bastante cabreada. Ester me dijo que sería mejor que contestara y yo le hice caso.
- Perdona, pero hemos salido fuera a comer, no nos apetecía mucho ir al bufet.
- Vaya, bueno preciosa no pasa nada que os aproveche y cuidado con el pastel de chocolate eehh jajajajaj. Por cierto, quería decirte que te dejaras la noche libre ;).
- ¿La noche libre, para que? O.o
- Si, la noche libre para mi. Tengo preparada una sorpresa para ti y te aseguro que esta vez nada ni nadie lo estropeara.
Estaba intrigada, no sabía que podría ser esa sorpresa que decía. Ester me dijo que tenía que aceptar si o si, que sino sería una estúpida y que ella no me lo perdonaría en la vida.
- Si no le dices que si, me enfadare contigo y te amargare el resto del viaje amiga, así que no me tientes. Dijo señalándome con el tenedor que hacía un momento había traído el camarero.
- Esta bien, pero solo porque me amenazas con un tenedor. Me burlé.
Así pues, le dije a Carlos que me reservaba la noche para el, y me respondió que no me arrepentiría, que esa sorpresa me encantaría y me pasaría a buscar a las 7.
Cuando el camarero nos trajo la comida, empezamos a comer, la verdad es que estaba todo riquísimo, los platos jugaban con la textura y el sabor de los alimentos. Una vez terminado esa exquisita comida, Ester me dijo de ir ha hacer unas compras, así me compraría algún vestido para esta noche y ella se ofreció para peinarme y ayudarme ha ponerme guapa.
En el centro comercial encontré un vestido que me enamoro, era amarillo, y no era ni muy largo ni muy corto. Era perfecto para salir una noche de verano. La verdad es que era un vestido bastante sencillo, pero era de esos arrapados que favorecen la figura. Según Ester, al ser amarillo quedaba bien con el color de mi pelo y con mi tono de piel y además yo en el hotel tenía unos pendientes amarillos, unas plumas que quedarían genial con este.
Una vez hicimos las compras volvimos al hotel, donde allí me ducharía y arreglaría. Una vez llegamos allí, me encontré con las dos chicas que había conocido en la fiesta. por una banda Maria, que en nada cumplía los 19, una chica alta de pelo negro algo corto y gafas. Y por la otra parte, Amanda que tenía 19, ella tenía el pelo bastante mas largo que Maria y tenía unos ojos pardos muy bonitos la verdad. Según me contaron ellas, se habían conocido en las redes sociales, ya que Amanda es de Murcia y Maria de Barcelona (nos quedaba bastante cerquita). Habían quedado en venir aquí de vacaciones y disfrutar las dos juntas.
- Hola chicas, dijo Maria.
- ¿Cómo está tu resaca? Se burló Amanda.
- Mejor la verdad. Me reí.
- Por cierto, os presento a mi amiga Ester, Ester ellas son Amanda y Maria.
- Encantada chicas. Dijo mi amiga.
- Y ya nos conocemos eeeh Ester. Se burlo Maria.
- Si, un poco si. Se rió Ester.
Yo la verdad no acaba de entender mucho lo que pasaba pero bueno. Nos despedimos de las chicas y fuimos a la habitación. Allí me duche y sequé el pelo, Ester me lo plancho, después me puse un poco de maquillaje, no mucho, solo me pinté los ojos y un poco de color en los labios.
El reloj marcó las 7 y de seguida ya oímos la puerta, yo pensé que era muy puntual y Ester se burló porque decía que debía estar muy impaciente.
Abrí la puerta y allí estaba Carlos, estaba guapísimo llevaba una camiseta negra con un estampado algo raro, una chaqueta de esas de cuero que le quedaba genial.
- Hola preciosa. Dijo mientras me daba un beso en la mejilla. - Estas guapísima, el amarillo te sienta muy bien. Siguió.
- Gracias, tu también estas muy guapo.
- Hola rubia, escuche por detrás de Carlos. Era Álvaro que había aprovechado para venir a ver a Ester.
- Hola mi amor. Le dijo a ella mientras le daba un beso dulce y apasionado.
- Bueno, pues nosotros aquí sobramos. Dijo Carlos cuando me agarró de la mano y tiro de mi.
Nos despedimos y salimos del hotel. Yo estaba muy intrigada y por mas que le preguntaba a Carlos donde íbamos no me contestaba. Ponía la escusa de que era una sorpresa. Yo le insistía y creía que lo tenía casi convencido cuando de repente saco un pañuelo de su bolsillo y se empeño en ponérmelo.
Al principio me negué pero luego me pidió que por favor confiara en el. Me convenció, me puso el pañuelo. El me tenia cogida para guiarme y no caerme. Caminamos unos 10 minutos creo. De golpe se nos paramos, ¿sería eso señal de que habíamos llegado a nuestro destino? Se acerco a mi y me dio un beso en la frente.
- No te aproveches de mi, ahora que estoy indefensa eeh. Bromee
- No te preocupes, no te voy ha hacer nada. Se rió. - Al menos nada que tu no quieras.
- Uuuuh, ¿eso va con segundas pervertidillo?
En ese momento Carlos me quitó el pañuelo de los ojos por fin podía ver ese lugar. Cuando abrí los ojos vi que estábamos en la playa, Carlos me había traído a una cala pequeña algo apartados en la playa. Era precioso, la luna se reflectaba en el agua. Y encima había preparado una toalla bastante grande, con velas y champan.
- Es precioso Carlos. Dije emocionada.
- Te mereces esto y mucho mas. Dijo el abrazándome por detrás.
Seguida mente puso música desde su móvil, sonaba una canción preciosa, que me encantaba, era A Thousand Years de Christina Perri. Me cogió y empezamos a bailar al ritmo de esa canción. Entonces Carlos me dijo que no olvidaría esa noche, que el se encargaría de hacer que fuera la mejor noche de mi vida. Y la verdad es que esa noche prometía.
Salimos y fuimos hacia el coche. No sabíamos hacia donde ir exactamente, pero algún sitio encontraríamos en el que se pudiera comer.
- ¿Cómo tienes la cabeza? Me preguntó.
- Ni me la menciones, creo que me va ha explotar. Respondí.
- ¿Madre mía, es que porque bebiste tanto? Se rió.
- No bebí mucho, solo un par de daiquiris de eso. El camarero dijo que tenían alcohol pero no imagine que acabaría tan mal y como encima tenía el estomago vació...
- Aaaix amiga, que haremos contigo..
- Y cambiando de tema, ¿y tu que tal con Alvarito?
- Pues genial, enserio es un amor, lo he pasado muy bien con el. Dijo con una sonrisa que iluminaba su rostro.
- Me alegro mucho. De verdad que me alegro que estés tan bien. Me emocioné.
- Gracias, pero ahora faltas tu eeh.
- Eso ya es mas complicado, hagamos lo que hagamos siempre sale algo o alguien que lo estropea. No se, es como si algo nos impidiera estar juntos, ¿Me entiendes?
- Comprendo, pero dicen que si es difícil vale la pena.
Cuando Ester me dijo eso me quedé pensativa. Y poco después encontramos un restaurante que podría estar bien, era muy coqueto y económico. El menú muy variado y tenías muchos platos a escoger. Cuando nos decidimos, llamamos al camarero para que viniera a tomarnos nota, era muy majo. Poco después de que el camarero se marchara me sonó el móvil, tenía un WhatsApp de Carlos:
"Rubia, ¿Dónde estáis? Estamos en el bufet y no os vemos, nos preguntábamos si os queríais venir a comer con nosotros. :))"
Me quedé mirando el móvil, no sabia que hacer, si contestarle y decirle que estábamos en un restaurante o dejarlo estar, ya que aun estaba bastante cabreada. Ester me dijo que sería mejor que contestara y yo le hice caso.
- Perdona, pero hemos salido fuera a comer, no nos apetecía mucho ir al bufet.
- Vaya, bueno preciosa no pasa nada que os aproveche y cuidado con el pastel de chocolate eehh jajajajaj. Por cierto, quería decirte que te dejaras la noche libre ;).
- ¿La noche libre, para que? O.o
- Si, la noche libre para mi. Tengo preparada una sorpresa para ti y te aseguro que esta vez nada ni nadie lo estropeara.
Estaba intrigada, no sabía que podría ser esa sorpresa que decía. Ester me dijo que tenía que aceptar si o si, que sino sería una estúpida y que ella no me lo perdonaría en la vida.
- Si no le dices que si, me enfadare contigo y te amargare el resto del viaje amiga, así que no me tientes. Dijo señalándome con el tenedor que hacía un momento había traído el camarero.
- Esta bien, pero solo porque me amenazas con un tenedor. Me burlé.
Así pues, le dije a Carlos que me reservaba la noche para el, y me respondió que no me arrepentiría, que esa sorpresa me encantaría y me pasaría a buscar a las 7.
Cuando el camarero nos trajo la comida, empezamos a comer, la verdad es que estaba todo riquísimo, los platos jugaban con la textura y el sabor de los alimentos. Una vez terminado esa exquisita comida, Ester me dijo de ir ha hacer unas compras, así me compraría algún vestido para esta noche y ella se ofreció para peinarme y ayudarme ha ponerme guapa.
En el centro comercial encontré un vestido que me enamoro, era amarillo, y no era ni muy largo ni muy corto. Era perfecto para salir una noche de verano. La verdad es que era un vestido bastante sencillo, pero era de esos arrapados que favorecen la figura. Según Ester, al ser amarillo quedaba bien con el color de mi pelo y con mi tono de piel y además yo en el hotel tenía unos pendientes amarillos, unas plumas que quedarían genial con este.
Una vez hicimos las compras volvimos al hotel, donde allí me ducharía y arreglaría. Una vez llegamos allí, me encontré con las dos chicas que había conocido en la fiesta. por una banda Maria, que en nada cumplía los 19, una chica alta de pelo negro algo corto y gafas. Y por la otra parte, Amanda que tenía 19, ella tenía el pelo bastante mas largo que Maria y tenía unos ojos pardos muy bonitos la verdad. Según me contaron ellas, se habían conocido en las redes sociales, ya que Amanda es de Murcia y Maria de Barcelona (nos quedaba bastante cerquita). Habían quedado en venir aquí de vacaciones y disfrutar las dos juntas.
- Hola chicas, dijo Maria.
- ¿Cómo está tu resaca? Se burló Amanda.
- Mejor la verdad. Me reí.
- Por cierto, os presento a mi amiga Ester, Ester ellas son Amanda y Maria.
- Encantada chicas. Dijo mi amiga.
- Y ya nos conocemos eeeh Ester. Se burlo Maria.
- Si, un poco si. Se rió Ester.
Yo la verdad no acaba de entender mucho lo que pasaba pero bueno. Nos despedimos de las chicas y fuimos a la habitación. Allí me duche y sequé el pelo, Ester me lo plancho, después me puse un poco de maquillaje, no mucho, solo me pinté los ojos y un poco de color en los labios.
El reloj marcó las 7 y de seguida ya oímos la puerta, yo pensé que era muy puntual y Ester se burló porque decía que debía estar muy impaciente.
Abrí la puerta y allí estaba Carlos, estaba guapísimo llevaba una camiseta negra con un estampado algo raro, una chaqueta de esas de cuero que le quedaba genial.
- Hola preciosa. Dijo mientras me daba un beso en la mejilla. - Estas guapísima, el amarillo te sienta muy bien. Siguió.
- Gracias, tu también estas muy guapo.
- Hola rubia, escuche por detrás de Carlos. Era Álvaro que había aprovechado para venir a ver a Ester.
- Hola mi amor. Le dijo a ella mientras le daba un beso dulce y apasionado.
- Bueno, pues nosotros aquí sobramos. Dijo Carlos cuando me agarró de la mano y tiro de mi.
Nos despedimos y salimos del hotel. Yo estaba muy intrigada y por mas que le preguntaba a Carlos donde íbamos no me contestaba. Ponía la escusa de que era una sorpresa. Yo le insistía y creía que lo tenía casi convencido cuando de repente saco un pañuelo de su bolsillo y se empeño en ponérmelo.
Al principio me negué pero luego me pidió que por favor confiara en el. Me convenció, me puso el pañuelo. El me tenia cogida para guiarme y no caerme. Caminamos unos 10 minutos creo. De golpe se nos paramos, ¿sería eso señal de que habíamos llegado a nuestro destino? Se acerco a mi y me dio un beso en la frente.
- No te aproveches de mi, ahora que estoy indefensa eeh. Bromee
- No te preocupes, no te voy ha hacer nada. Se rió. - Al menos nada que tu no quieras.
- Uuuuh, ¿eso va con segundas pervertidillo?
En ese momento Carlos me quitó el pañuelo de los ojos por fin podía ver ese lugar. Cuando abrí los ojos vi que estábamos en la playa, Carlos me había traído a una cala pequeña algo apartados en la playa. Era precioso, la luna se reflectaba en el agua. Y encima había preparado una toalla bastante grande, con velas y champan.
- Es precioso Carlos. Dije emocionada.
- Te mereces esto y mucho mas. Dijo el abrazándome por detrás.
Seguida mente puso música desde su móvil, sonaba una canción preciosa, que me encantaba, era A Thousand Years de Christina Perri. Me cogió y empezamos a bailar al ritmo de esa canción. Entonces Carlos me dijo que no olvidaría esa noche, que el se encargaría de hacer que fuera la mejor noche de mi vida. Y la verdad es que esa noche prometía.
Capítulo 10 - Acaba la fiesta
Álvaro después de aquél increíble beso vio que las fans habían aparecido por allí y no quería que nada ni nadie interrumpiera nuestro momento así que me cogió de la mano y me dijo que nos teníamos que escapar de aquella fiesta.
Me llevó a la sala de fiestas del hotel dónde increíblemente no había nadie.
- Ayer, en esta misma sala pasó algo que te prometo que nunca más pasará. Te dejé marchar. - me dijo mirándome a los ojos.
- ¡Eso espero guapito! - le dije con una sonrisa.
- Ahora... sólo quiero... ¿me permites este baile? - preguntó.
- Te lo permito pero... ¿Y la música?
- Déjate llevar...
Álvaro empezó a cantarme al oído, yo no podía sentirme más afortunada. Aquella voz era inexplicablemente dulce y por qué no decirlo, también sexy.
Empezamos a bailar y bailar y bailar, dando vueltas por toda la sala, sin que nos importara nada más.
Después de dos horas bailando sin parar y de besarnos por doquier decidimos volver a la piscina para ver si nuestros amigos estaban bien y sobre todo para ver si sobrevivían.Vi a Tamy sin Carlos, me pareció tan extraño que fui a ver qué había pasado. Tamy estaba muy pedo y las dos chicas que la acompañaban (muy simpáticas, por cierto) me explicaron que estaba así por amor. Sabía que Tamy no estaba en condiciones de explicarme todo lo que me tenía que contar así que me esperé a que se le bajara el alcohol y bailé junto a ellas. Una de las chicas se llamaba María, era muy extrovertida y enseguida congeniamos así que pude hablar con ella sobre Tamy entre otras cosas.
Cuando Tamy estaba mejor le pedí que nos fuéramos a la habitación que teníamos que hablar. Ella accedió y una vez en la habitación.
- Haber Tamy ¿qué ha pasado?
- Pues... es que... Ester esas chicas, las fans, me sacan de mis casillas. Ostra vez estuvimos a punto de besarnos y ellas allí tocando los coj... Después llamé a Anna y no volví con Carlos, le dejé con sus fans...
- ¿Pero Anna te animó no?
- Y tanto pero es que sólo de recordar lo que había pasado no quería volver al lado de Carlos.
- Ya... te entiendo pero no te preocupes que saldrá bien, créeme.
Era hora de comer y cómo Tamy no estaba para ir a comer al restaurante del hotel decidimos ir a coger el coche y ir por ahí en algún restaurante de la isla.
Me llevó a la sala de fiestas del hotel dónde increíblemente no había nadie.
- Ayer, en esta misma sala pasó algo que te prometo que nunca más pasará. Te dejé marchar. - me dijo mirándome a los ojos.
- ¡Eso espero guapito! - le dije con una sonrisa.
- Ahora... sólo quiero... ¿me permites este baile? - preguntó.
- Te lo permito pero... ¿Y la música?
- Déjate llevar...
Álvaro empezó a cantarme al oído, yo no podía sentirme más afortunada. Aquella voz era inexplicablemente dulce y por qué no decirlo, también sexy.
Empezamos a bailar y bailar y bailar, dando vueltas por toda la sala, sin que nos importara nada más.
Después de dos horas bailando sin parar y de besarnos por doquier decidimos volver a la piscina para ver si nuestros amigos estaban bien y sobre todo para ver si sobrevivían.Vi a Tamy sin Carlos, me pareció tan extraño que fui a ver qué había pasado. Tamy estaba muy pedo y las dos chicas que la acompañaban (muy simpáticas, por cierto) me explicaron que estaba así por amor. Sabía que Tamy no estaba en condiciones de explicarme todo lo que me tenía que contar así que me esperé a que se le bajara el alcohol y bailé junto a ellas. Una de las chicas se llamaba María, era muy extrovertida y enseguida congeniamos así que pude hablar con ella sobre Tamy entre otras cosas.
Cuando Tamy estaba mejor le pedí que nos fuéramos a la habitación que teníamos que hablar. Ella accedió y una vez en la habitación.
- Haber Tamy ¿qué ha pasado?
- Pues... es que... Ester esas chicas, las fans, me sacan de mis casillas. Ostra vez estuvimos a punto de besarnos y ellas allí tocando los coj... Después llamé a Anna y no volví con Carlos, le dejé con sus fans...
- ¿Pero Anna te animó no?
- Y tanto pero es que sólo de recordar lo que había pasado no quería volver al lado de Carlos.
- Ya... te entiendo pero no te preocupes que saldrá bien, créeme.
Era hora de comer y cómo Tamy no estaba para ir a comer al restaurante del hotel decidimos ir a coger el coche y ir por ahí en algún restaurante de la isla.
viernes, 19 de julio de 2013
Capítulo - 9 Quiero divertirme
Carlos y yo estábamos fundidos en un abrazo que no quería que terminara. Cuando escuche las palabras de Álvaro, y vi como Ester se acercaba a el y ese beso. Me quedé alucinada.
- Vaya con Álvaro- Se burló Carlos.
- Anda calla tonto y déjalos disfrutar un rato. Respondí ante su burla.
- No no, que disfruten tranquilos. Aunque, yo me pregunto, ¿Cuándo disfrutaremos nosotros?
- ¿A que te refieres? ¿es que no te diviertes?
- Si, mucho, pero a mi también me gustaría disfrutar un poco como ellos.
- Pues sigo sin pillarte eeh. Le saqué la lengua.
- Bueno, pues si quieres te lo demuestro. Dijo mientras se iba acercando lentamente.
Por fin, iba a tener ese beso tan deseado que nos interrumpieron el otro día, estábamos a dos centímetros. Nuestros labios estaban apunto de rozarse cuando de golpe se oye.
-!Carloooooos¡
Ese grito hico que nos separáramos. Maldita sea, siempre hay alguien que tiene que venir a interrumpir, pensé yo. Nos pusimos a mirar, quien era cuando vi que se acercaban las fans, las chicas que habían estropeado la cena anterior. No me lo podía creer, cada vez que ellas aparecían teníamos problemas y la verdad es que no me gustaba ni su presencia.
Dos de ellas se acercaron rápidamente y dando saltitos, intuí que una de ellas debía ser la que había pegado el grito, ese grito que hizo que Carlos y yo nos separarnos. Una de ellas era rubia, tenía los ojos marrones, y algo mas alga que yo (cosa no muy difícil ya que yo soy bastante bajita) debía medir casi 1.70 y al lado de Carlos eran casi igual.
La otra por otra parte, era pelirroja, con los ojos pardos y pequitas por la cara, esa en cambio era mas o menos como yo de alta. y me sorprendía ya que no se suelen ver a personas tan y tan pelirrojas como lo era ella.
Se acercaron a nosotros y como no, se acoplaron. No solo habían interrumpido algo mágico sino que además se habían acoplado por toda la geta.
- ¡Hola, Carlos!. Exclamo la pelirroja.
- Hola, chicas. Dijo el siendo amable.
- Vaya, veo que has encontrado otra fan eeeh. Dijo la rubia refiriéndose a mi. La verdad, solo la había visto dos veces pero ya le estaba pillando manía.
- No soy una fan. Dije enfadada.
- ¿Aaah no? ¿Entonces Carlos, porque pierdes el tiempo con ella, cuando podrías pasarlo con fans de verdad como nosotras eh?
- Quien dice que este perdiendo el tiempo. Respondió el.
¡Por fin! una reacción que quería ver, que el diera la cara ante sus fans por mi. Si de verdad estaba interesado en mi y yo le importaba tenía que demostrarlo. He tenido varias experiencias con chicos y en todas confiaba demasiado rápido en el. De eso aprendí que quiero hechos y no palabras, y por fin, Carlos me estaba dando esos hechos.
- Pero seguro que con nosotras te lo pasarías mucho mejor. Le siguió la pelirroja.
- Chicas quiero presentaros a Tamy y ella es mas que una fan. Dijo Carlos.
- Si ya bueno, yo soy Rocío. Dijo la rubia.
- Y yo Marina. Se presentó la pelirroja.
- Si ya.. encantada. Dije con un tono algo pasota.
- Perdona Carlos, ¿te importaría ir a por unos refrescos porfa? es que estamos sedientas. Dijo Roció.
- Bueno, esta bien, ahora mismo vuelvo. Dijo mientras se dirigía al bar.
¿Enserio iba a dejarme sola con esas dos? mala idea, ya que podía entrarme un ataque y matarlas. Bueno vale, matarlas no, pero tirarlas a la piscina eso en verdad no estaría tan mal y la verdad, se lo merecían las dos.
- ¿Mira rubita, te vamos a contar una cosita vale? Se puso chula.
- No es necesario que me contéis nada, no me interesáis lo mas mínimo.
- Sera mejor que dejes de molestar a Carlos, porque nos ha costado mucho averiguar donde se iban de vacaciones, y ahora que les tenemos aquí no vendréis vosotras de chicas buenas a tocar las narices.
- ¿Perdona? espera espera, ¿me dices a mí, que deje de molestar a Carlos y que no toque las narices? Porque eso es lo que lleváis haciendo vosotras estos dos días. Además, no hay que ser muy lerda como para darse cuenta de que el esta interesado en mi.
- Bueno, lo que se dice interesado.. A ver.. el es un chico y cae ante la tentación de una lagartija seductora y algo rubita, es un tío y siempre caen.
- ¿Lagartija seductora? mira tía ya me estas empezando a tocar los ovarios sabes.
Esas chicas me estaban empezando a mosquear de verdad, en serio, quien tiene la cara de venir del palo y amenazarme para que me alejara de Carlos.
- ¿Seguro que sois fans vosotras?
- Pues claro, es que aparte de rubia eres corta? Dijo Marina.
- Mira... punto 1. Acabas de llamar tonta a tu amiga. 2. No me parecéis fans, porque sino no vendríais a molestar, les dejaríais disfrutar de sus vacaciones y que están en todo su derecho. 3. No creo que las fans de verdad, vayan espantando a chicas cercanas a ellos solo por celos, en todo caso eso es de loca la verdad. Y punto 4. Olvidaros de mi cara y dejadme en paz porque yo no os he hecho nada para que me vengas aquí de doñas importantes.
- Vaya por dios, si la rubita se pone en modo tigresa. Dijo Rocío.
- ¿Te crees que nos das miedo? le siguió su amiga.
- La verdad, es que vosotras a mi me dais arcadas...
En ese momento, llegaba Carlos con cuatro bebidas y las reparito. El ambiente estaba bastante caldeado, se notaba mucho la tensión y cierto es, que se podría cortar con un cuchillo. No se estaba cómodo la verdad, y es que no soportaba tener a esas dos cerca. Así que me propuse a buscar a Ester con la mirada. Miraba para todos los lados a ver si encontraba a mi amiga, pero no estaba. Supuse que se había ido con Álvaro. Encontré a Dani y David peleándose en el agua con esos churros de colores que son de goma espuma, a Blas que estaba en la tumbona riéndose de ellos, porque parecían niños pequeños la verdad. Luego me encontré a Sergio, que me mando un saludo y un guiño, yo le respondí con otro saludo aunque en vez de quiño fue una sonrisa. En verdad, y aunque Ester dijera que no era un chico muy majo, ella no había visto la parte mas tierna que tenía, al haberla visto seguro que cambiaba su opinión de el.
Yo estaba muy cabreada, necesitaba hablar con alguien y mi amiga no estaba, tampoco podía hablar con los demás chicos porque como el asunto iba sobre Carlos, temía que le pudieran contar algo. Así que, decidí ir a una tumbona y allí llamar a una amiga que se había quedado en la ciudad.
- Espera Tamy,¿a donde vas? Me preguntó Carlos cogiéndome del brazo.
- No te preocupes, solo voy ha hacer una llamada nada mas. Dije mientras le daba un beso en la mejilla.
En ese momento, las dos fans me miraron con mala cara, muy mala cara, es mas por un momento pensaba que me explotarían la cabeza con la mente. Comprobé que evidentemente tenía mi cabeza en su sitito y luego me dirigí a una tumbona.
Cogí mi teléfono y llame a una amiga que se llama Anna, nos conocíamos desde hacía mucho y la verdad es que a parte de Ester era la otra persona con la que tenía mas confianza y nos lo contábamos todo. Pero desde que llegamos a La Gomera no había tenido oportunidad de hablar con ella.
- Hombree... la rubia perdida. ¿Cómo va todo por ahí?
- Hola, Anna. Pues la verdad es que.. no sabría como contarte.
- Uuuuy amiga, que mal me suena eso, a ver cuéntame.
Estuvimos un rato y le conté lo sucedido esos días, que habíamos conocido a los chicos y que había mucho interés, le conté lo de Ester y Álvaro y lo de las fans. La verdad es que su reacción brutal, no se podía imaginar que en nuestro viaje pasaran tales líos y mucho menos que fueran con Auryn.
- ¡¿WTF!? Joder, ya me hubiera gustado a mi venirme tía. Bueno, primero pasa de esas tías, solo son las típicas que les siguen solo porque están buenos y no creo que Carlos se fije en ellas amiga. Luego lo de Ester es alucinante, me alegro mucho por ella y por Álvaro, lo cierto es que pegan lo suyo la verdad.
- Gracias Anna, sabes que me anima mucho hablar contigo.
- De nada querida, ya sabes tu que cuando lo necesites aquí me tenéis aunque este algo lejitos y aburrida.
Estuvimos hablado un buen rato y la verdad es que me reí mucho, cosa que me faltaba porque últimamente cuando algo iba bien, al poco rato se torcía e iba mal. Y me estaba cansando.
De repente alguien puso una bebida fría en mi espalda, y cuando digo fría quiero decir helada. Tal fue mi grito que podía oír a Anna diciéndome de todo por dejarla sorda.
Me giré pensando que sería uno de los chicos, o Ester que había vuelto de su cita con su príncipe azul.
Pero me equivoque, otra vez. Era Sergio que me traía una bebida que tenía muy buena pinta la verdad. Me despedí de Anna diciéndole que al día siguiente la llamaría y le contaría mas.
- ¿Qué haces aquí sola?
- Pues nada, estaba hablando con una amiga.
- ¿Puedo sentarme o tu guardaespaldas me pegara?
- No, tranquilo puedes sentarte tranquilamente. Me reí.
- Bien. dijo el mientras me daba esa bebida.
- ¿Qué es? pregunte.
- Pues es un lima limón con un paraguas a lo hawaiano. La verdad es que me hacen mucha gracia esos paragüitas.
- Gracias, son muy monos.
- Vaya por dios, es tan injusto.
- ¿El que? Le pregunté.
- Fíjate, hace un rato tu amigo me dice que eres suya, así que no me acerque a ti, pero en cambio el esta tan tranquilo hablando con esas dos chicas y tu aquí sola. Pues no me parece nada bien eso, esta echando a perder un valioso tiempo con una persona maravillosa. Aunque la verdad me alegro que lo haga.
- ¿Por qué te alegras?
- Pues porque así me da la oportunidad de aprovechar yo ese tiempo. Me sonrió.
La verdad, ese comentario dejó perpleja. En parte le daba la razón, vale que Sergio había sido un idiota pero eso no significa que no pudiera hablar con el. Carlos podía tener sus fans, ¿Por qué no podía tener yo mis amigos?
En ese momento el nos vio, su cara cambio por completo, se había puesto serio de golpe. No dejaba de mirar hacia nosotros y con cara de mosqueo. No lo entendía, no estaba haciendo nada malo solo hablar. Creía que Carlos sería sensato y pensaría que el de verdad me gustaba y que no sería capaz de ir ligoteando con otros. No soy así.
Estaba harta, cansada de que cada dos por tres surgieran cosas negativas. Le devolví la copa a Sergio agradeciéndole esta y por el buen rato. El me respondió que no había sido nada y que a ver cuando volvíamos a pasar otro ratito así. Me despedí y me dispuse a irme aunque la verdad no sabía donde. No sabía donde estaba Ester, y los chicos estaban muy entretenidos y no quería molestarles, y estaba claro que no quería ir con Carlos porque se iba a liar y menos si estaban sus amiguitas con el. Por otra parte no quería ir a mi habitación porque aun era pronto. Estaba perdida la verdad.
Pensé en mandarle un mensaje a Ester para saber donde estaba, pero tampoco quería molestarla, estaba muy bien con Álvaro y no quería interrumpirles. Al final me decidí y fui al bar de la fiesta a tomar algo. Allí conocí a dos chicas que perecían ser muy majas, también estaban en el hotel y congeniamos mucho.
Habíamos tomado unos Daiquiris que al pareces llevan un poco de alcohol, pero yo no notaba ningún efecto de momento. Y entonces esas chicas tan majas me invitaron a ir a la pista y allí bailar ya que el DJ había puesto música muy buena. Así que acepte, iba a ponerme a bailar y olvidarme de todos los malos rollos, solo quería pasarme lo bien y eso lo que hice. Estábamos en la pista dándolo todo, meneándonos al ritmo de la música y la verdad es que mucha gente nos animaba. Fue muy divertido me lo pase genial, no hacía mas que reírme y reírme esas chicas eran muy divertidas y no paramos de hacer el tonto y de bailar. Sinceramente por un momento logré olvidarme de todo hasta de que hacía en La Gomera, y seguí bailando y bailando al ritmo de la música.
- Vaya con Álvaro- Se burló Carlos.
- Anda calla tonto y déjalos disfrutar un rato. Respondí ante su burla.
- No no, que disfruten tranquilos. Aunque, yo me pregunto, ¿Cuándo disfrutaremos nosotros?
- ¿A que te refieres? ¿es que no te diviertes?
- Si, mucho, pero a mi también me gustaría disfrutar un poco como ellos.
- Pues sigo sin pillarte eeh. Le saqué la lengua.
- Bueno, pues si quieres te lo demuestro. Dijo mientras se iba acercando lentamente.
Por fin, iba a tener ese beso tan deseado que nos interrumpieron el otro día, estábamos a dos centímetros. Nuestros labios estaban apunto de rozarse cuando de golpe se oye.
-!Carloooooos¡
Ese grito hico que nos separáramos. Maldita sea, siempre hay alguien que tiene que venir a interrumpir, pensé yo. Nos pusimos a mirar, quien era cuando vi que se acercaban las fans, las chicas que habían estropeado la cena anterior. No me lo podía creer, cada vez que ellas aparecían teníamos problemas y la verdad es que no me gustaba ni su presencia.
Dos de ellas se acercaron rápidamente y dando saltitos, intuí que una de ellas debía ser la que había pegado el grito, ese grito que hizo que Carlos y yo nos separarnos. Una de ellas era rubia, tenía los ojos marrones, y algo mas alga que yo (cosa no muy difícil ya que yo soy bastante bajita) debía medir casi 1.70 y al lado de Carlos eran casi igual.
La otra por otra parte, era pelirroja, con los ojos pardos y pequitas por la cara, esa en cambio era mas o menos como yo de alta. y me sorprendía ya que no se suelen ver a personas tan y tan pelirrojas como lo era ella.
Se acercaron a nosotros y como no, se acoplaron. No solo habían interrumpido algo mágico sino que además se habían acoplado por toda la geta.
- ¡Hola, Carlos!. Exclamo la pelirroja.
- Hola, chicas. Dijo el siendo amable.
- Vaya, veo que has encontrado otra fan eeeh. Dijo la rubia refiriéndose a mi. La verdad, solo la había visto dos veces pero ya le estaba pillando manía.
- No soy una fan. Dije enfadada.
- ¿Aaah no? ¿Entonces Carlos, porque pierdes el tiempo con ella, cuando podrías pasarlo con fans de verdad como nosotras eh?
- Quien dice que este perdiendo el tiempo. Respondió el.
¡Por fin! una reacción que quería ver, que el diera la cara ante sus fans por mi. Si de verdad estaba interesado en mi y yo le importaba tenía que demostrarlo. He tenido varias experiencias con chicos y en todas confiaba demasiado rápido en el. De eso aprendí que quiero hechos y no palabras, y por fin, Carlos me estaba dando esos hechos.
- Pero seguro que con nosotras te lo pasarías mucho mejor. Le siguió la pelirroja.
- Chicas quiero presentaros a Tamy y ella es mas que una fan. Dijo Carlos.
- Si ya bueno, yo soy Rocío. Dijo la rubia.
- Y yo Marina. Se presentó la pelirroja.
- Si ya.. encantada. Dije con un tono algo pasota.
- Perdona Carlos, ¿te importaría ir a por unos refrescos porfa? es que estamos sedientas. Dijo Roció.
- Bueno, esta bien, ahora mismo vuelvo. Dijo mientras se dirigía al bar.
¿Enserio iba a dejarme sola con esas dos? mala idea, ya que podía entrarme un ataque y matarlas. Bueno vale, matarlas no, pero tirarlas a la piscina eso en verdad no estaría tan mal y la verdad, se lo merecían las dos.
- ¿Mira rubita, te vamos a contar una cosita vale? Se puso chula.
- No es necesario que me contéis nada, no me interesáis lo mas mínimo.
- Sera mejor que dejes de molestar a Carlos, porque nos ha costado mucho averiguar donde se iban de vacaciones, y ahora que les tenemos aquí no vendréis vosotras de chicas buenas a tocar las narices.
- ¿Perdona? espera espera, ¿me dices a mí, que deje de molestar a Carlos y que no toque las narices? Porque eso es lo que lleváis haciendo vosotras estos dos días. Además, no hay que ser muy lerda como para darse cuenta de que el esta interesado en mi.
- Bueno, lo que se dice interesado.. A ver.. el es un chico y cae ante la tentación de una lagartija seductora y algo rubita, es un tío y siempre caen.
- ¿Lagartija seductora? mira tía ya me estas empezando a tocar los ovarios sabes.
Esas chicas me estaban empezando a mosquear de verdad, en serio, quien tiene la cara de venir del palo y amenazarme para que me alejara de Carlos.
- ¿Seguro que sois fans vosotras?
- Pues claro, es que aparte de rubia eres corta? Dijo Marina.
- Mira... punto 1. Acabas de llamar tonta a tu amiga. 2. No me parecéis fans, porque sino no vendríais a molestar, les dejaríais disfrutar de sus vacaciones y que están en todo su derecho. 3. No creo que las fans de verdad, vayan espantando a chicas cercanas a ellos solo por celos, en todo caso eso es de loca la verdad. Y punto 4. Olvidaros de mi cara y dejadme en paz porque yo no os he hecho nada para que me vengas aquí de doñas importantes.
- Vaya por dios, si la rubita se pone en modo tigresa. Dijo Rocío.
- ¿Te crees que nos das miedo? le siguió su amiga.
- La verdad, es que vosotras a mi me dais arcadas...
En ese momento, llegaba Carlos con cuatro bebidas y las reparito. El ambiente estaba bastante caldeado, se notaba mucho la tensión y cierto es, que se podría cortar con un cuchillo. No se estaba cómodo la verdad, y es que no soportaba tener a esas dos cerca. Así que me propuse a buscar a Ester con la mirada. Miraba para todos los lados a ver si encontraba a mi amiga, pero no estaba. Supuse que se había ido con Álvaro. Encontré a Dani y David peleándose en el agua con esos churros de colores que son de goma espuma, a Blas que estaba en la tumbona riéndose de ellos, porque parecían niños pequeños la verdad. Luego me encontré a Sergio, que me mando un saludo y un guiño, yo le respondí con otro saludo aunque en vez de quiño fue una sonrisa. En verdad, y aunque Ester dijera que no era un chico muy majo, ella no había visto la parte mas tierna que tenía, al haberla visto seguro que cambiaba su opinión de el.
Yo estaba muy cabreada, necesitaba hablar con alguien y mi amiga no estaba, tampoco podía hablar con los demás chicos porque como el asunto iba sobre Carlos, temía que le pudieran contar algo. Así que, decidí ir a una tumbona y allí llamar a una amiga que se había quedado en la ciudad.
- Espera Tamy,¿a donde vas? Me preguntó Carlos cogiéndome del brazo.
- No te preocupes, solo voy ha hacer una llamada nada mas. Dije mientras le daba un beso en la mejilla.
En ese momento, las dos fans me miraron con mala cara, muy mala cara, es mas por un momento pensaba que me explotarían la cabeza con la mente. Comprobé que evidentemente tenía mi cabeza en su sitito y luego me dirigí a una tumbona.
Cogí mi teléfono y llame a una amiga que se llama Anna, nos conocíamos desde hacía mucho y la verdad es que a parte de Ester era la otra persona con la que tenía mas confianza y nos lo contábamos todo. Pero desde que llegamos a La Gomera no había tenido oportunidad de hablar con ella.
- Hombree... la rubia perdida. ¿Cómo va todo por ahí?
- Hola, Anna. Pues la verdad es que.. no sabría como contarte.
- Uuuuy amiga, que mal me suena eso, a ver cuéntame.
Estuvimos un rato y le conté lo sucedido esos días, que habíamos conocido a los chicos y que había mucho interés, le conté lo de Ester y Álvaro y lo de las fans. La verdad es que su reacción brutal, no se podía imaginar que en nuestro viaje pasaran tales líos y mucho menos que fueran con Auryn.
- ¡¿WTF!? Joder, ya me hubiera gustado a mi venirme tía. Bueno, primero pasa de esas tías, solo son las típicas que les siguen solo porque están buenos y no creo que Carlos se fije en ellas amiga. Luego lo de Ester es alucinante, me alegro mucho por ella y por Álvaro, lo cierto es que pegan lo suyo la verdad.
- Gracias Anna, sabes que me anima mucho hablar contigo.
- De nada querida, ya sabes tu que cuando lo necesites aquí me tenéis aunque este algo lejitos y aburrida.
Estuvimos hablado un buen rato y la verdad es que me reí mucho, cosa que me faltaba porque últimamente cuando algo iba bien, al poco rato se torcía e iba mal. Y me estaba cansando.
De repente alguien puso una bebida fría en mi espalda, y cuando digo fría quiero decir helada. Tal fue mi grito que podía oír a Anna diciéndome de todo por dejarla sorda.
Me giré pensando que sería uno de los chicos, o Ester que había vuelto de su cita con su príncipe azul.
Pero me equivoque, otra vez. Era Sergio que me traía una bebida que tenía muy buena pinta la verdad. Me despedí de Anna diciéndole que al día siguiente la llamaría y le contaría mas.
- ¿Qué haces aquí sola?
- Pues nada, estaba hablando con una amiga.
- ¿Puedo sentarme o tu guardaespaldas me pegara?
- No, tranquilo puedes sentarte tranquilamente. Me reí.
- Bien. dijo el mientras me daba esa bebida.
- ¿Qué es? pregunte.
- Pues es un lima limón con un paraguas a lo hawaiano. La verdad es que me hacen mucha gracia esos paragüitas.
- Gracias, son muy monos.
- Vaya por dios, es tan injusto.
- ¿El que? Le pregunté.
- Fíjate, hace un rato tu amigo me dice que eres suya, así que no me acerque a ti, pero en cambio el esta tan tranquilo hablando con esas dos chicas y tu aquí sola. Pues no me parece nada bien eso, esta echando a perder un valioso tiempo con una persona maravillosa. Aunque la verdad me alegro que lo haga.
- ¿Por qué te alegras?
- Pues porque así me da la oportunidad de aprovechar yo ese tiempo. Me sonrió.
La verdad, ese comentario dejó perpleja. En parte le daba la razón, vale que Sergio había sido un idiota pero eso no significa que no pudiera hablar con el. Carlos podía tener sus fans, ¿Por qué no podía tener yo mis amigos?
En ese momento el nos vio, su cara cambio por completo, se había puesto serio de golpe. No dejaba de mirar hacia nosotros y con cara de mosqueo. No lo entendía, no estaba haciendo nada malo solo hablar. Creía que Carlos sería sensato y pensaría que el de verdad me gustaba y que no sería capaz de ir ligoteando con otros. No soy así.
Estaba harta, cansada de que cada dos por tres surgieran cosas negativas. Le devolví la copa a Sergio agradeciéndole esta y por el buen rato. El me respondió que no había sido nada y que a ver cuando volvíamos a pasar otro ratito así. Me despedí y me dispuse a irme aunque la verdad no sabía donde. No sabía donde estaba Ester, y los chicos estaban muy entretenidos y no quería molestarles, y estaba claro que no quería ir con Carlos porque se iba a liar y menos si estaban sus amiguitas con el. Por otra parte no quería ir a mi habitación porque aun era pronto. Estaba perdida la verdad.
Pensé en mandarle un mensaje a Ester para saber donde estaba, pero tampoco quería molestarla, estaba muy bien con Álvaro y no quería interrumpirles. Al final me decidí y fui al bar de la fiesta a tomar algo. Allí conocí a dos chicas que perecían ser muy majas, también estaban en el hotel y congeniamos mucho.
Habíamos tomado unos Daiquiris que al pareces llevan un poco de alcohol, pero yo no notaba ningún efecto de momento. Y entonces esas chicas tan majas me invitaron a ir a la pista y allí bailar ya que el DJ había puesto música muy buena. Así que acepte, iba a ponerme a bailar y olvidarme de todos los malos rollos, solo quería pasarme lo bien y eso lo que hice. Estábamos en la pista dándolo todo, meneándonos al ritmo de la música y la verdad es que mucha gente nos animaba. Fue muy divertido me lo pase genial, no hacía mas que reírme y reírme esas chicas eran muy divertidas y no paramos de hacer el tonto y de bailar. Sinceramente por un momento logré olvidarme de todo hasta de que hacía en La Gomera, y seguí bailando y bailando al ritmo de la música.
Capítulo 8 - La macrofiesta
Álvaro me siguió y me pidió que hablásemos. Yo acepté y nos fuimos hacia la sala de baile del hotel dónde no había nadie. Continuaba pensando que a lo mejor yo y Tamy habíamos confiado demasiado temprano en aquellos chicos y que nos habíamos ilusionado antes de lo que convendría.
- Ester ya sabes que nuestra profesión es así, tenemos fans y gracias a ellas podemos seguir adelante. - Me explicó Álvaro
- Lo sé pero eso significa que no puedes mostrarme lo que antes me has dicho, es decir, que no puedes mostrar que te gusto... ¿Y siempre será así? ¿Siempre nos esconderéis a mi y a Tamy del resto de chicas? Yo, sinceramente... no sé si podré aguantarlo, necesito cariño siempre, no a ratos y una relación así no va mucho conmigo. - Le argumenté
- Pero a mi Ester... me encantas. ¿No podemos intentarlo? - preguntó.
- Álvaro necesito pensar..
Álvaro me miró un poco triste. Yo no le podía ni mirar a los ojos. Me levanté y me fui. Álvaro se quedó quieto sin saber qué hacer y viendo cómo me marchaba.
Llegué a la habitación. Estaba sola. Suponía que Tamy había arreglado las cosas con los chicos y yo... yo no podía dejar de pensar en ello. Álvaro en ningún momento me había dado respuestas a mis preguntas, ni me había reconfortado con un "estaré contigo en todo momento" o cualquier otra palabra que en aquél momento pudiera hacer que me sintiera mejor. Mis lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas, pensé que era la chica más tonta del mundo por haber creído en Álvaro.
Tamy llegó a la habitación super contenta y gritando "¡buenas noches chicos!". Yo quería limpiarme las lágrimas pero Tamy enseguida se dio cuenta y vino rápidamente a preguntarme.
- Pero Ester... ¿qué ha pasado?
- Nada nada...
- ¡Anda cuéntamelo y así te desahogas!
- Tamy, a veces te ilusionas rápido con una persona y luego te das cuenta de que no es como esperabas.
- Pero haber, ¿qué te ha dicho?
- Pues que esta es su profesión...
- ¿Enserio?
- Si...
- Bueno, yo he hablado con los otros chicos y creo que lo voy a intentar. Pienso que tu también tendrías que confiar en Álvaro.. Puede que no se haya explicado suficientemente pero se nota que le gustas, y mucho.
- Bueno... mañana será otro día.
Nos fuimos a dormir y aunque a mi me costaba mucho de tanto pensar, al fin me dormí.
La mañana siguiente Tamy me despertó super emocionada. Resulta que se celebraba una macrofiesta en el hotel dónde había mucha música, fiesta, bebidas y todo esto en un entorno inmejorable, en los chiringuitos de la piscina. Decidimos bajar y así yo me podría animar un poquito. Nos pusimos el bikini, cogimos la toalla y hacia la piscina fuimos. Había mucha gente, muchos jóvenes. Yo sólo quería pasármelo bien y deseaba no encontrarme a Álvaro allí. Estábamos las dos bailando con un cocktail en la mano cuando la música de repente se paró y empezaron a sonar unas voces, cinco voces si no oíamos mal. Nos acercamos y allí estaban, los cinco mosqueteros encima de la barra del chiringuito, dando espectáculo. Tamy no podía parar de reírse al ver tal panorama pero a mi no me sentó nada bien encontrarme con ellos después de la noche que había pasado.
Alguien nos agarró por la espalda.
- ¡Hombre chicas! ¡Qué ilusión veros por aquí! - Era el recepcionista.
- ¡Hey! ¿Cómo estas? - Preguntó Tamy.
- Ahora que os he encontrado, ¡mucho mejor! - exclamó.
Las dos nos reímos.
Tamy estaba hablando con Sergio cuando vi que Carlos des de encima de la barra les miraba fijamente. Se acabó la canción. Carlos se disponía a decir algo por el micrófono.
- El chico que está con aquellas dos chicas. La rubia es mía, que lo sepas. - dijo señalando a Tamy.
Tamy al oír tan bonitas palabras se dirigió hacia él y le abrazó. Carlos había olvidado por completo a causa de sus celos que en aquél hotel también se hospedaban sus fans.
Yo no quería estar mas rato allí con Sergio. A mi no me caía muy bien y Tamy se había ido con Carlos así que decidí ir a tumbarme en una tumbona cuando...
- La chica morena que se acaba de tumbar en la tumbona en la derecha de la palmera. Que sepa que la quiero y que no puedo estar enfadado con ella. Así que a pesar de todas las consecuencias, lo que realmente quiero es estar a tu lado. - Esta vez Álvaro estaba cogiendo el micrófono.
Me levanté de la tumbona, me dirigía hacia el chiringuito, Álvaro se dirigía hacia mi. Nos encontramos en medio de una de las piscinas. Nos mirábamos en los ojos sin decir nada. Nos acercamos, cada vez más, le tenia a un dedo de mi boca cuando me cogió la cara y me dio un beso muy pero que MUY apasionado.
Me sentía como en las nubes, no podía sentirme mejor en aquél momento, por fin volvía a sentirme especial, volvía a sentirme como la chica de Álvaro. Pero...¿eso duraría?
- Ester ya sabes que nuestra profesión es así, tenemos fans y gracias a ellas podemos seguir adelante. - Me explicó Álvaro
- Lo sé pero eso significa que no puedes mostrarme lo que antes me has dicho, es decir, que no puedes mostrar que te gusto... ¿Y siempre será así? ¿Siempre nos esconderéis a mi y a Tamy del resto de chicas? Yo, sinceramente... no sé si podré aguantarlo, necesito cariño siempre, no a ratos y una relación así no va mucho conmigo. - Le argumenté
- Pero a mi Ester... me encantas. ¿No podemos intentarlo? - preguntó.
- Álvaro necesito pensar..
Álvaro me miró un poco triste. Yo no le podía ni mirar a los ojos. Me levanté y me fui. Álvaro se quedó quieto sin saber qué hacer y viendo cómo me marchaba.
Llegué a la habitación. Estaba sola. Suponía que Tamy había arreglado las cosas con los chicos y yo... yo no podía dejar de pensar en ello. Álvaro en ningún momento me había dado respuestas a mis preguntas, ni me había reconfortado con un "estaré contigo en todo momento" o cualquier otra palabra que en aquél momento pudiera hacer que me sintiera mejor. Mis lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas, pensé que era la chica más tonta del mundo por haber creído en Álvaro.
Tamy llegó a la habitación super contenta y gritando "¡buenas noches chicos!". Yo quería limpiarme las lágrimas pero Tamy enseguida se dio cuenta y vino rápidamente a preguntarme.
- Pero Ester... ¿qué ha pasado?
- Nada nada...
- ¡Anda cuéntamelo y así te desahogas!
- Tamy, a veces te ilusionas rápido con una persona y luego te das cuenta de que no es como esperabas.
- Pero haber, ¿qué te ha dicho?
- Pues que esta es su profesión...
- ¿Enserio?
- Si...
- Bueno, yo he hablado con los otros chicos y creo que lo voy a intentar. Pienso que tu también tendrías que confiar en Álvaro.. Puede que no se haya explicado suficientemente pero se nota que le gustas, y mucho.
- Bueno... mañana será otro día.
Nos fuimos a dormir y aunque a mi me costaba mucho de tanto pensar, al fin me dormí.
La mañana siguiente Tamy me despertó super emocionada. Resulta que se celebraba una macrofiesta en el hotel dónde había mucha música, fiesta, bebidas y todo esto en un entorno inmejorable, en los chiringuitos de la piscina. Decidimos bajar y así yo me podría animar un poquito. Nos pusimos el bikini, cogimos la toalla y hacia la piscina fuimos. Había mucha gente, muchos jóvenes. Yo sólo quería pasármelo bien y deseaba no encontrarme a Álvaro allí. Estábamos las dos bailando con un cocktail en la mano cuando la música de repente se paró y empezaron a sonar unas voces, cinco voces si no oíamos mal. Nos acercamos y allí estaban, los cinco mosqueteros encima de la barra del chiringuito, dando espectáculo. Tamy no podía parar de reírse al ver tal panorama pero a mi no me sentó nada bien encontrarme con ellos después de la noche que había pasado.
Alguien nos agarró por la espalda.
- ¡Hombre chicas! ¡Qué ilusión veros por aquí! - Era el recepcionista.
- ¡Hey! ¿Cómo estas? - Preguntó Tamy.
- Ahora que os he encontrado, ¡mucho mejor! - exclamó.
Las dos nos reímos.
Tamy estaba hablando con Sergio cuando vi que Carlos des de encima de la barra les miraba fijamente. Se acabó la canción. Carlos se disponía a decir algo por el micrófono.
- El chico que está con aquellas dos chicas. La rubia es mía, que lo sepas. - dijo señalando a Tamy.
Tamy al oír tan bonitas palabras se dirigió hacia él y le abrazó. Carlos había olvidado por completo a causa de sus celos que en aquél hotel también se hospedaban sus fans.
Yo no quería estar mas rato allí con Sergio. A mi no me caía muy bien y Tamy se había ido con Carlos así que decidí ir a tumbarme en una tumbona cuando...
- La chica morena que se acaba de tumbar en la tumbona en la derecha de la palmera. Que sepa que la quiero y que no puedo estar enfadado con ella. Así que a pesar de todas las consecuencias, lo que realmente quiero es estar a tu lado. - Esta vez Álvaro estaba cogiendo el micrófono.
Me levanté de la tumbona, me dirigía hacia el chiringuito, Álvaro se dirigía hacia mi. Nos encontramos en medio de una de las piscinas. Nos mirábamos en los ojos sin decir nada. Nos acercamos, cada vez más, le tenia a un dedo de mi boca cuando me cogió la cara y me dio un beso muy pero que MUY apasionado.
Me sentía como en las nubes, no podía sentirme mejor en aquél momento, por fin volvía a sentirme especial, volvía a sentirme como la chica de Álvaro. Pero...¿eso duraría?
jueves, 18 de julio de 2013
Capítulo - 7 Todos cometemos errores.
No nos lo podríamos creer, es decir en el instante que fuimos al baño esas chicas se sentaron en nuestros sitios. Ester y yo no teníamos donde sentarnos, ellas se nos quedaron mirando con una mirada que la verdad, nos habrían fulminado. Ellos se quedaron callados, sinceramente no creí que fueran a decir nada. Y la verdad, a mi me molestó mucho, sobretodo por parte de Carlos y estaba segura de que a Ester por parte de Álvaro también le había molestado.
- Perdón, parece que aquí molestamos. Dijo Ester con un tono algo borde.
- Espe.... Empezó David cuando una de las fans le cortó.
- Pues lo agradeceríamos mucho la verdad. se burló ella.
A nosotras nos mosqueó mucho, ¿pero que se habían creído? nos quitan del sitió y luego nos echan con tono burlón.. Y lo que mas rabia nos dio, que ellos se quedaron callados, ninguno fue capaz de tirar una lanza a nuestro favor. Así que cogimos, y nos fuimos a otra mesa las dos solas (Y hay que decir que mosqueadas).
- Serán.... Dijo mi amiga cabreada.
- Ignóralas Ester, no merecen ni que las nombremos a esas...
- Si ya, pero lo que mas me jode es que ellos no han movido ni un dedo, es decir, hace un rato Álvaro dice que soy perfecta para el y ahora las groseras esas nos echan y no es capaz de decir ni hacer nada. No me entra en la cabeza. Argumentó.
- Ya.. y yo creía que tenía algo especial con Carlos, a ver, antes casi nos besamos y luego en el pasillo me dice que no me quiere perder y ni se ha inmutado con esas chicas. Es muy confuso todo. Me puse las manos en la cabeza.
- Lo cierto es que me siento muy incomoda tía, están a solo dos mesas y no dejan de mirarnos, y para empeorarlo esas tías también nos miran. No se tu, pero yo me siento mazo observada y no me mola.
- Tienes razón, ¿y si nos vamos?. Le pedí.
- Mejor.. Me contestó mientras nos levantábamos y nos fuimos a nuestra habitación.
Pasamos por recepción (no había otro camino) y claro.. ¿Quién había en recepción? ni mas ni menos el chico mas majo de todo el hotel (nótese la ironía).
- Hola princesas, dijo Sergio acercándose.
- Hola. Respondimos fríamente las dos.
- Vaya, ¿que os pasa? Pregunto, supongo que noto que algo no iba muy bien.
- ¡Que los tíos sois estúpidos! Dijo Ester enfadada. Y acto seguido se dirigió al ascensor.
- Vaya... ¿problemas con chicos?
- Mira, Sergio, perdona pero ahora mismo no estamos de humor ¿si? hablamos en otro momento mejor. Intenté arreglar un poco la situación.
- Tranquila preciosa, pero si necesitas hablar o cualquier cosa, lo que sea, solo dímelo ¿si?. Me agarró el brazo y me lanzo una sonrisa.
Lo cierto es que le notaba diferente, no parecía el mismo chulito prepotente, me transmitió algo de sensibilidad. Quizá habíamos juzgado mal a este chico.
Le agradecí su interés y la amabilidad y me despedí.
Cuando llegamos a la habitación, ninguna decía nada, había un silencio algo incomodo. Pero a mi no me apetecía mucho hablar y menos del tema y sabía que a Ester tampoco le había mucha gracia.
Nos tumbamos en las camas, ella estaba de lado mirando las vistas. Mientras que yo estaba tumbada boca arriba, puse mi brazo en la frente para que la luz no me molestara tanto y cerré los ojos. En ese momento visualicé ese momento con Carlos, en esa misma cama, ese "casi beso" aunque será distinto, porque en mi mente no aparecía Sergio, y Carlos y yo cada vez estábamos mas y mas cerca. Parecía que al fin ese beso iba a surgir, cuando de repente tocaron la puerta.
Ambas no exaltamos y nos miramos extrañadas, ¿Quién seria? ¿Sergio otra vez? ¿Los chicos o quizá sus queridas fans?
Ester se levanto para abrir la puerta. Vaya, menuda sorpresa, eran ellos, habían venido los cinco.
- Vaya, pero si sois vosotros. Creía que seguiríais de charla con vuestras amigas. Dijo ella con un tono algo irónico.
- Ester, nosotros... entendemos que estéis mosqueadas... Intentó disculparse David.
- Lo que David intenta decir, es que lo sentimos. Le siguió Álvaro.
- ¿Lo sentís? ¿y ya esta? así sin mas.. Sin pensar o preocuparos de como nos ha sentado que nos dierais de banda por esas, y mas que eso, que nos han hablado mal y no habéis hecho ni dicho nada para defenderos, os habéis quedado callados como cobarde. Estalló Ester.
- Tienes razón, nos hemos equivocado. Dijo Dani.
- Todo el mundo comete errores. Le siguió Blas.
- ¿Está Tamy? Pregunto Carlos,
- Si, pero no se si querrá hablar contigo.
- ¿Que quieres? Aparecí por detrás.
- Tamy, oye yo, quería disculparme por comportarme como..como.
- ¿Cómo un idiota? Le ayudé.
- Si. ´
- Hoy lo habéis sido todos. Dijo Ester.
- Lo sabemos, y nos hemos equivocado, como ha dicho Blas todos cometemos errores Ester. Dijo Álvaro.
- Sí y quizá el nuestro haya sido confiar en vosotras tan rápido. Acto seguido Ester se marchó corriendo, la intenté llamar pero no me escuchó, continuó su camino a paso ligero.
- ¡Esteeeer! Gritó Álvaro y al mismo tiempo se puso a correr detrás de ella. Estaban muy lejos y no logramos ver si logró alcanzarla o no.
Y allí me quedé yo... sola con los otros cuatro, no sabía muy bien que decir o hacer, en ese momento me hubiera gustado a mi también salir corriendo.
- Tamy, de verdad te lo pido escúchanos por favor. Suplicó Blas.
- Yoo.. es que no se... no me entra en la cabeza que os hayáis comportado así.
- Para protegeros de las fans. Dijo Dani
- ¿Protegernos?
- Si, hay algunas fans que no se toman muy bien que tengamos compañía femenina. Y no queríamos que os digieran nada y menos que tengáis problemas. Argumentó Blas. Lo cierto, es que poco a poco lograban convencerme un poco, aun no entendía como pero esos chicos conseguían transmitirme confianza.
- Tamy, por favor... créenos. De acercó Carlos - Nos ha sentado muy mal si, pero es que lo hemos hecho por vosotras y quizá no haya sido la mejor forma, pero si que ha sido con buena fe. Dijo mientras me cogía las manos, me dio un beso tierno en la frente y me abrazó.
- Esta bien, os creo. Dije mientras me agarraba con fuerza al torso de Carlos.
- Bueno, pues, ahora que esta todo arreglado aquí me voy a la piscina, ¿alguien se apunta? Dijo David con una enorme sonrisa en la cara.
- ¡Ostias si tío! Piscina piscina! dijo Dani mientras se montaba en la espalda de David.
- No es mala idea. Les siguió Blas, aunque el, desde el suelo. - ¿Os apuntáis parejita?
- Claro. Aceptó Carlos.
- Yo iría encantada, pero estoy preocupada por Ester.
- Tranquila, seguro que Álvaro la ha encontrado y están bien, no te preocupes por ella. Dijo Blas tranquilizándome un poco.
- Está bien, pero si ocurre algo vosotros recibís las consecuencias.
- Nos arriesgaremos. Dijo Dani.
- Venga vamos que sino, se hará mas tarde de lo que es. Dijo David tirando de Blas y Dani.
- Madre mía que locos. me reí.
- ¿Me acompaña señorita? Dijo Carlos mientras me tendía su brazo.
- Será un placer. Conteste mientras lo agarraba.
Y todos nos dirigimos a la piscina. Cuando pasamos por el piso de abajo, una sala que parece de bailes y para celebrar actos que daba a la piscina, vi a Ester y a Álvaro, juntos, hablando. Y me quedé mas tranquila. No sabía de que hablaban pero tenía clarísimo que en cuanto la viera le preguntaría.
Llegamos a la piscina y como pensé, fue un cachondeo. David y Dani intentando tirarse el uno al otro. Carlos buscando las mejores tumbonas para estar mas cómodos y Blas intentando que ese par de locos no se matara. Y yo por una parte no podría parar de reírme, y al ver que David y Dani lanzaron a Blas al agua me partí mucho mas.
Todo volvía a la normalidad, como habían sido esos dos días anteriores. Por fin volvía a dibujar una sonrisa en mi rostro. Aunque yo no sabía que esa sonrisa no duraría mucho.
- Perdón, parece que aquí molestamos. Dijo Ester con un tono algo borde.
- Espe.... Empezó David cuando una de las fans le cortó.
- Pues lo agradeceríamos mucho la verdad. se burló ella.
A nosotras nos mosqueó mucho, ¿pero que se habían creído? nos quitan del sitió y luego nos echan con tono burlón.. Y lo que mas rabia nos dio, que ellos se quedaron callados, ninguno fue capaz de tirar una lanza a nuestro favor. Así que cogimos, y nos fuimos a otra mesa las dos solas (Y hay que decir que mosqueadas).
- Serán.... Dijo mi amiga cabreada.
- Ignóralas Ester, no merecen ni que las nombremos a esas...
- Si ya, pero lo que mas me jode es que ellos no han movido ni un dedo, es decir, hace un rato Álvaro dice que soy perfecta para el y ahora las groseras esas nos echan y no es capaz de decir ni hacer nada. No me entra en la cabeza. Argumentó.
- Ya.. y yo creía que tenía algo especial con Carlos, a ver, antes casi nos besamos y luego en el pasillo me dice que no me quiere perder y ni se ha inmutado con esas chicas. Es muy confuso todo. Me puse las manos en la cabeza.
- Lo cierto es que me siento muy incomoda tía, están a solo dos mesas y no dejan de mirarnos, y para empeorarlo esas tías también nos miran. No se tu, pero yo me siento mazo observada y no me mola.
- Tienes razón, ¿y si nos vamos?. Le pedí.
- Mejor.. Me contestó mientras nos levantábamos y nos fuimos a nuestra habitación.
Pasamos por recepción (no había otro camino) y claro.. ¿Quién había en recepción? ni mas ni menos el chico mas majo de todo el hotel (nótese la ironía).
- Hola princesas, dijo Sergio acercándose.
- Hola. Respondimos fríamente las dos.
- Vaya, ¿que os pasa? Pregunto, supongo que noto que algo no iba muy bien.
- ¡Que los tíos sois estúpidos! Dijo Ester enfadada. Y acto seguido se dirigió al ascensor.
- Vaya... ¿problemas con chicos?
- Mira, Sergio, perdona pero ahora mismo no estamos de humor ¿si? hablamos en otro momento mejor. Intenté arreglar un poco la situación.
- Tranquila preciosa, pero si necesitas hablar o cualquier cosa, lo que sea, solo dímelo ¿si?. Me agarró el brazo y me lanzo una sonrisa.
Lo cierto es que le notaba diferente, no parecía el mismo chulito prepotente, me transmitió algo de sensibilidad. Quizá habíamos juzgado mal a este chico.
Le agradecí su interés y la amabilidad y me despedí.
Cuando llegamos a la habitación, ninguna decía nada, había un silencio algo incomodo. Pero a mi no me apetecía mucho hablar y menos del tema y sabía que a Ester tampoco le había mucha gracia.
Nos tumbamos en las camas, ella estaba de lado mirando las vistas. Mientras que yo estaba tumbada boca arriba, puse mi brazo en la frente para que la luz no me molestara tanto y cerré los ojos. En ese momento visualicé ese momento con Carlos, en esa misma cama, ese "casi beso" aunque será distinto, porque en mi mente no aparecía Sergio, y Carlos y yo cada vez estábamos mas y mas cerca. Parecía que al fin ese beso iba a surgir, cuando de repente tocaron la puerta.
Ambas no exaltamos y nos miramos extrañadas, ¿Quién seria? ¿Sergio otra vez? ¿Los chicos o quizá sus queridas fans?
Ester se levanto para abrir la puerta. Vaya, menuda sorpresa, eran ellos, habían venido los cinco.
- Vaya, pero si sois vosotros. Creía que seguiríais de charla con vuestras amigas. Dijo ella con un tono algo irónico.
- Ester, nosotros... entendemos que estéis mosqueadas... Intentó disculparse David.
- Lo que David intenta decir, es que lo sentimos. Le siguió Álvaro.
- ¿Lo sentís? ¿y ya esta? así sin mas.. Sin pensar o preocuparos de como nos ha sentado que nos dierais de banda por esas, y mas que eso, que nos han hablado mal y no habéis hecho ni dicho nada para defenderos, os habéis quedado callados como cobarde. Estalló Ester.
- Tienes razón, nos hemos equivocado. Dijo Dani.
- Todo el mundo comete errores. Le siguió Blas.
- ¿Está Tamy? Pregunto Carlos,
- Si, pero no se si querrá hablar contigo.
- ¿Que quieres? Aparecí por detrás.
- Tamy, oye yo, quería disculparme por comportarme como..como.
- ¿Cómo un idiota? Le ayudé.
- Si. ´
- Hoy lo habéis sido todos. Dijo Ester.
- Lo sabemos, y nos hemos equivocado, como ha dicho Blas todos cometemos errores Ester. Dijo Álvaro.
- Sí y quizá el nuestro haya sido confiar en vosotras tan rápido. Acto seguido Ester se marchó corriendo, la intenté llamar pero no me escuchó, continuó su camino a paso ligero.
- ¡Esteeeer! Gritó Álvaro y al mismo tiempo se puso a correr detrás de ella. Estaban muy lejos y no logramos ver si logró alcanzarla o no.
Y allí me quedé yo... sola con los otros cuatro, no sabía muy bien que decir o hacer, en ese momento me hubiera gustado a mi también salir corriendo.
- Tamy, de verdad te lo pido escúchanos por favor. Suplicó Blas.
- Yoo.. es que no se... no me entra en la cabeza que os hayáis comportado así.
- Para protegeros de las fans. Dijo Dani
- ¿Protegernos?
- Si, hay algunas fans que no se toman muy bien que tengamos compañía femenina. Y no queríamos que os digieran nada y menos que tengáis problemas. Argumentó Blas. Lo cierto, es que poco a poco lograban convencerme un poco, aun no entendía como pero esos chicos conseguían transmitirme confianza.
- Tamy, por favor... créenos. De acercó Carlos - Nos ha sentado muy mal si, pero es que lo hemos hecho por vosotras y quizá no haya sido la mejor forma, pero si que ha sido con buena fe. Dijo mientras me cogía las manos, me dio un beso tierno en la frente y me abrazó.
- Esta bien, os creo. Dije mientras me agarraba con fuerza al torso de Carlos.
- Bueno, pues, ahora que esta todo arreglado aquí me voy a la piscina, ¿alguien se apunta? Dijo David con una enorme sonrisa en la cara.
- ¡Ostias si tío! Piscina piscina! dijo Dani mientras se montaba en la espalda de David.
- No es mala idea. Les siguió Blas, aunque el, desde el suelo. - ¿Os apuntáis parejita?
- Claro. Aceptó Carlos.
- Yo iría encantada, pero estoy preocupada por Ester.
- Tranquila, seguro que Álvaro la ha encontrado y están bien, no te preocupes por ella. Dijo Blas tranquilizándome un poco.
- Está bien, pero si ocurre algo vosotros recibís las consecuencias.
- Nos arriesgaremos. Dijo Dani.
- Venga vamos que sino, se hará mas tarde de lo que es. Dijo David tirando de Blas y Dani.
- Madre mía que locos. me reí.
- ¿Me acompaña señorita? Dijo Carlos mientras me tendía su brazo.
- Será un placer. Conteste mientras lo agarraba.
Y todos nos dirigimos a la piscina. Cuando pasamos por el piso de abajo, una sala que parece de bailes y para celebrar actos que daba a la piscina, vi a Ester y a Álvaro, juntos, hablando. Y me quedé mas tranquila. No sabía de que hablaban pero tenía clarísimo que en cuanto la viera le preguntaría.
Llegamos a la piscina y como pensé, fue un cachondeo. David y Dani intentando tirarse el uno al otro. Carlos buscando las mejores tumbonas para estar mas cómodos y Blas intentando que ese par de locos no se matara. Y yo por una parte no podría parar de reírme, y al ver que David y Dani lanzaron a Blas al agua me partí mucho mas.
Todo volvía a la normalidad, como habían sido esos dos días anteriores. Por fin volvía a dibujar una sonrisa en mi rostro. Aunque yo no sabía que esa sonrisa no duraría mucho.
Capítulo 6 - Otras huéspedes
Aquél arrebato de Carlos de irse cuando descubrió que el recepcionista estaba detrás de Tamy ¿podrían ser celos? Acababa de conocer a aquella chica y ya tenía miedo de no poder pasar el resto de su vida junto a ella. Carlos se había enganchado enormemente a aquella chica, mi amiga, Tamy. Y Tamy no podía sacarse de la cabeza a aquél chico, Carlos.
Tamy cuando reaccionó se marcho corriendo a buscarle. No sabía muy bien qué le diría, cómo se lo explicaría. Ella en realidad no tenía la culpa de que Sergio fuera un capullo. Salió por la puerta y intento pensar dónde estaría Carlos. Suponía que él habría subido en ascensor (ya que es un poco vago) y ella subió lo más rápido que pudo por las escaleras. Se lo encontró casi abriendo la puerta de su habitación, le había pillado a tiempo.
- ¡Carlos espera!
Carlos se giró y la miró. Estaba entre ilusionado y deprimido por lo que había pasado en la habitación. Tamy se acercó a él y le abrazó. El corazón de los dos palpitaba muy rápidamente, cómo en el momento en el que se iban a hacer el beso. Carlos le dio un beso en la frente.
- Ay pequeña, no quiero perderte. - A Carlos le había salido del corazón decir estas palabras en aquél momento.
- Ni yo a ti. - dijo Tamy.
Se abrazaron aún más fuerte. Se notaba que estaban echos el uno por el otro, que des del primer día los dos sabían que aquéllo era especial. Y que ahora que estaban juntos no se iban a soltar jamás.
Ahora os preguntareis... ¿qué paso entre yo y Álvaro? Pues allá va.
Yo y Álvaro nos habíamos fundido en un abrazo muy y muy tierno al saber que los dos habíamos sentido el chispazo tan sólo en estar unos segundos del día anterior de lado. ¿Amor a primera vista? ¿Eso existe? Creo que estaba claro.
- Nos van a quedar los pies como pasas tanto rato en el agua... - dije.
- Tienes razón. Pero no me importaría arrugarme a tu lado... - replicó Álvaro. Álvaro y sus indirectas. Me había dejado con una cara de tonta.... - Bueno va, ¿dónde quieres ir?
Yo aún no conocía muy bien el hotel así que le pedí que me lo enseñara
Mientras íbamos andando y descubriendo todos los rincones escondidos que aquél edificio poseía, Álvaro me preguntó sobre un tema. Sobre mis anteriores amores y mi vida amorosa en general.
- Y ahora sí, la hora de la verdad. Siendo tan guapa y simpática... debes ligar mucho, ¿no?
- Pues la verdad es que mi vida amorosa no ha sido muy buena... Siento decepcionarte...
- ¡Anda! ¿Y eso? Si se puede preguntar claro.
- Pues mi ex novio me puso los cuernos una noche que salió de marcha. Según él, estaba borracho y esas excusas que ponen los infieles. De eso ya hace tiempo pero es que yo nunca perdonaría una infidelidad, al igual que nunca la cometería.
- ¿Pero cómo se puede ser tan inútil? -dijo Álvaro mirándome un tanto extrañado.
- Mira, pregúntaselo a él - me reí.
- Yo es que no me relacionaría con tal personaje - me contestó.
Le miré y estaba muy contenta de tener a mi lado una persona tan maja. Sólo esperaba que él fuera sincero conmigo. No quería ilusionarme y darme un mamporro contra el suelo más tarde.
- Yo... Yo si nunca tuviera tal oportunidad, te puedo asegurar que no sería para nada así. Siempre he pensado en que si estas con alguien es porque realmente esta persona te gusta, así que no hace falta irse con otras - Argumentó.
- Yo pienso exactamente lo mismo Álvaro - le sonreí.
Él me sonrió. Volví a ver aquélla maravillosa sonrisa, aquella sonrisa que me robaba el aliento.
- Bueno, ¿y la tuya? ¿Cómo ha sido tu vida amorosa? - le pregunté interesada.
- Si te digo la verdad, no he encontrado la persona perfecta para mí. Bueno, corrijo, no la había encontrado aún hasta que me acerqué un poco más a ti. - me argumentó.
- Esto suena muy cursi Álvaro... pero me encanta que pienses que soy perfecta. - Me reí. - Yo para nada me lo considero.
- Sé que suena cursi, lo que pasa es que es sincero.. - se enrojeció.
Le volví a abrazar. ¡Era tan mono! Me pasaría el día abrazándole.
Decidimos ir hasta la puerta del restaurante que es dónde habíamos quedado con los otros chicos y Tamy para ir a cenar. Allí ya nos esperaban David, Dani, Carlos y Tamy. Faltaba Blas. ¿Dónde se había metido? Esperamos 5 minutos, 10, 20, 25... Al fin apareció.
- ¡Hey chicos! Perdón por el retraso es que mientras venía he encontrado a unas fans muy majas y me han pedido unas fotos y hemos charlado un poquito. -Nos explicó antes de que le preguntáramos nada.
- ¿Así que tenemos fans en el hotel? - preguntó David.
- Sí, se ve que están esta semana, se van el Domingo - comentó.
Yo y Tamy no sabíamos muy bien como reaccionar y qué pensar ante tal situación. Era un tanto raro que los chicos que habían pasado todo el día con nosotros fueran famosos.
Nos dirigimos al comedor principal dónde cada uno se sirvió su comida. Yo le dije a Tamy que si me acompañaba al baño un segundo.
- ¿Crees que cambiaran su forma de ser con nosotras habiendo fans en el hotel? - pregunté.
- La verdad es que no lo sé... Yo espero que no... - respondió Tamy.
- Bueno... yo también lo espero. Y dicho esto... ¿qué tal con Carlos, pillina? - dije.
- La verdad es que cuando has marchado y Carlos ya estaba en nuestra habitación, ha venido una visita inesperada. Sergio con su prepotencia ante todo, rompiéndonos el momento más mágico de la tarde... - me explicó
- ¡¿Qué dices?! ¿Enserio? Qué pesado es madre de Dios. - contesté
- Si, enserio. Además Carlitos se ha puesto celoso y todo... ¡Pero ya lo hemos arreglado! - dijo.
- Me alegro muchísimo entonces - le dije con una sonrisa.
- ¿Y tu con Álvaro? ¿Llegaste a tiempo a su habitación?
- La verdad es que no... pero me lo encontré poco más tarde en la piscina y hemos charlado mucho. Me ha contado su vida amorosa y me ha dicho que ¡soy perfecta para él! ¡Qué nervios amiga! Pero me ha encantado, de verdad.
- ¡Ohhh veo que lo vuestro también va a buen puerto! - exclamó
- Eso espero - le respondí ilusionada.
Volvimos a la mesa y encontramos que en nuestras sillas y alrededores, habían sentadas cuatro de las fans de las cuales nos había hablado Blas. Yo y Tamy no nos lo podíamos creer.
Tamy cuando reaccionó se marcho corriendo a buscarle. No sabía muy bien qué le diría, cómo se lo explicaría. Ella en realidad no tenía la culpa de que Sergio fuera un capullo. Salió por la puerta y intento pensar dónde estaría Carlos. Suponía que él habría subido en ascensor (ya que es un poco vago) y ella subió lo más rápido que pudo por las escaleras. Se lo encontró casi abriendo la puerta de su habitación, le había pillado a tiempo.
- ¡Carlos espera!
Carlos se giró y la miró. Estaba entre ilusionado y deprimido por lo que había pasado en la habitación. Tamy se acercó a él y le abrazó. El corazón de los dos palpitaba muy rápidamente, cómo en el momento en el que se iban a hacer el beso. Carlos le dio un beso en la frente.
- Ay pequeña, no quiero perderte. - A Carlos le había salido del corazón decir estas palabras en aquél momento.
- Ni yo a ti. - dijo Tamy.
Se abrazaron aún más fuerte. Se notaba que estaban echos el uno por el otro, que des del primer día los dos sabían que aquéllo era especial. Y que ahora que estaban juntos no se iban a soltar jamás.
Ahora os preguntareis... ¿qué paso entre yo y Álvaro? Pues allá va.
Yo y Álvaro nos habíamos fundido en un abrazo muy y muy tierno al saber que los dos habíamos sentido el chispazo tan sólo en estar unos segundos del día anterior de lado. ¿Amor a primera vista? ¿Eso existe? Creo que estaba claro.
- Nos van a quedar los pies como pasas tanto rato en el agua... - dije.
- Tienes razón. Pero no me importaría arrugarme a tu lado... - replicó Álvaro. Álvaro y sus indirectas. Me había dejado con una cara de tonta.... - Bueno va, ¿dónde quieres ir?
Yo aún no conocía muy bien el hotel así que le pedí que me lo enseñara
Mientras íbamos andando y descubriendo todos los rincones escondidos que aquél edificio poseía, Álvaro me preguntó sobre un tema. Sobre mis anteriores amores y mi vida amorosa en general.
- Y ahora sí, la hora de la verdad. Siendo tan guapa y simpática... debes ligar mucho, ¿no?
- Pues la verdad es que mi vida amorosa no ha sido muy buena... Siento decepcionarte...
- ¡Anda! ¿Y eso? Si se puede preguntar claro.
- Pues mi ex novio me puso los cuernos una noche que salió de marcha. Según él, estaba borracho y esas excusas que ponen los infieles. De eso ya hace tiempo pero es que yo nunca perdonaría una infidelidad, al igual que nunca la cometería.
- ¿Pero cómo se puede ser tan inútil? -dijo Álvaro mirándome un tanto extrañado.
- Mira, pregúntaselo a él - me reí.
- Yo es que no me relacionaría con tal personaje - me contestó.
Le miré y estaba muy contenta de tener a mi lado una persona tan maja. Sólo esperaba que él fuera sincero conmigo. No quería ilusionarme y darme un mamporro contra el suelo más tarde.
- Yo... Yo si nunca tuviera tal oportunidad, te puedo asegurar que no sería para nada así. Siempre he pensado en que si estas con alguien es porque realmente esta persona te gusta, así que no hace falta irse con otras - Argumentó.
- Yo pienso exactamente lo mismo Álvaro - le sonreí.
Él me sonrió. Volví a ver aquélla maravillosa sonrisa, aquella sonrisa que me robaba el aliento.
- Bueno, ¿y la tuya? ¿Cómo ha sido tu vida amorosa? - le pregunté interesada.
- Si te digo la verdad, no he encontrado la persona perfecta para mí. Bueno, corrijo, no la había encontrado aún hasta que me acerqué un poco más a ti. - me argumentó.
- Esto suena muy cursi Álvaro... pero me encanta que pienses que soy perfecta. - Me reí. - Yo para nada me lo considero.
- Sé que suena cursi, lo que pasa es que es sincero.. - se enrojeció.
Le volví a abrazar. ¡Era tan mono! Me pasaría el día abrazándole.
Decidimos ir hasta la puerta del restaurante que es dónde habíamos quedado con los otros chicos y Tamy para ir a cenar. Allí ya nos esperaban David, Dani, Carlos y Tamy. Faltaba Blas. ¿Dónde se había metido? Esperamos 5 minutos, 10, 20, 25... Al fin apareció.
- ¡Hey chicos! Perdón por el retraso es que mientras venía he encontrado a unas fans muy majas y me han pedido unas fotos y hemos charlado un poquito. -Nos explicó antes de que le preguntáramos nada.
- ¿Así que tenemos fans en el hotel? - preguntó David.
- Sí, se ve que están esta semana, se van el Domingo - comentó.
Yo y Tamy no sabíamos muy bien como reaccionar y qué pensar ante tal situación. Era un tanto raro que los chicos que habían pasado todo el día con nosotros fueran famosos.
Nos dirigimos al comedor principal dónde cada uno se sirvió su comida. Yo le dije a Tamy que si me acompañaba al baño un segundo.
- ¿Crees que cambiaran su forma de ser con nosotras habiendo fans en el hotel? - pregunté.
- La verdad es que no lo sé... Yo espero que no... - respondió Tamy.
- Bueno... yo también lo espero. Y dicho esto... ¿qué tal con Carlos, pillina? - dije.
- La verdad es que cuando has marchado y Carlos ya estaba en nuestra habitación, ha venido una visita inesperada. Sergio con su prepotencia ante todo, rompiéndonos el momento más mágico de la tarde... - me explicó
- ¡¿Qué dices?! ¿Enserio? Qué pesado es madre de Dios. - contesté
- Si, enserio. Además Carlitos se ha puesto celoso y todo... ¡Pero ya lo hemos arreglado! - dijo.
- Me alegro muchísimo entonces - le dije con una sonrisa.
- ¿Y tu con Álvaro? ¿Llegaste a tiempo a su habitación?
- La verdad es que no... pero me lo encontré poco más tarde en la piscina y hemos charlado mucho. Me ha contado su vida amorosa y me ha dicho que ¡soy perfecta para él! ¡Qué nervios amiga! Pero me ha encantado, de verdad.
- ¡Ohhh veo que lo vuestro también va a buen puerto! - exclamó
- Eso espero - le respondí ilusionada.
Volvimos a la mesa y encontramos que en nuestras sillas y alrededores, habían sentadas cuatro de las fans de las cuales nos había hablado Blas. Yo y Tamy no nos lo podíamos creer.
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