domingo, 6 de octubre de 2013

Capítulo 19 - Pequeña familia

Cuando nos dirigíamos al bufet, Ester y yo pedimos a los chicos que nos esperaran un segundo, que queríamos subir a la habitación a cambiarnos. Yo estaba llena de barro por la caída y Ester quería ponerse un calzado mas cómodo.

Ellos nos dijeron que no había problema y que nos esperarían en recepción, así pues, nosotras nos dispusimos a ir al ascensor. Cuando llegamos a la habitación, nos dimos cuenta de que la puerta estaba abierta. cosa que nos sorprendió mucho, Ester siempre suele cerrarla con llave.

- Ester, ¿pero no la habías cerrado? Pregunte asustada.
- Si, estoy segurísima de que estaba cerrada con llave. Afirmó.
- ¿Eso quiere decir que nos han entrado? Me alarme.
- Tranquila vale, quizá haya sido la de la limpieza que se ha dejado la puerta abierta.
- Pero si pasó antes que nosotras nos fuéramos.
- Al igual, se ha olvidado algo y ha vuelto. Dijo ella mientras abría la puerta lentamente y sin hacer ruido.

- No hagas ruido, si en verdad nos han entrado puede que siga dentro. Digo mientras entraba sigilosamente.

Esa frase no me había sonado muy bien, si era cierto que habían entrado a robar y cabía la posibilidad de que el ladrón siguiera dentro, no me hacía ninguna gracia entrar. No era la mejor opción estaba claro, le dije a Ester que recapacitara, que sería mejor llamar a recepción y que avisen a la policía, pero no me izo caso. Otra cosa no, pero tozuda lo es un rato. 


Entramos con mucho sigilo, aunque yo estaba temblando, pensaba que en cualquier comento podría aparecer un hombre con una mascara y armado. Cogí muy fuerte el brazo de mi amiga, supuse que ella debía estar tan asustada como yo, porque estaba temblando.
De repente, oímos unos ruidos que venían del baño. Definitivamente, había alguien en nuestra habitación. Yo me asusté y le suplique a Ester de salir, llamar a los chicos o a quien fuera. Me dijo que no era necesario, que seguro que era la chica de la limpieza.


De pronto, una mando se puso en mi hombro dándome tal susto y pegue tal chillido, que al girarme bruscamente tropezamos y caímos las dos.

- Pero chicas.. menudo recibimiento me estáis dando. oímos desde el suelo.

Nosotras abrimos los ojos y al mirar hacia arriba vimos un rostro conocido. Nos quedamos perplejas. No me podía creer lo que veían mis ojos. ¡Era Anna!


- ¿¡Anna¡?- Gritamos las dos a la vez y extrañadas.
- ¿Pero que haces aquí? Preguntó Ester mientras se abrazaban.

- Pues mira, que dabais envidia y decidí venirme. Respondió mientras nos saludábamos.
- ¿Pero como has venido? es decir, con que dinero? Pregunté.

- Pues he utilizado el dinero que tenía guardado para el Erasmus. Dijo ella guiñando un ojo.
¿El Erasmus? ¿Pero estas loca? Exclamó mi amiga.

- Baaah, no pasa nada, puedo volver ha ahorrarlo y la verdad es que creo que esta mejor invertido en unas vacaciones con mis amigas en un paraíso como este tal y como me habéis contado. Sonrió.
- ¡Menudo susto nos has dado! Grite.
- Una pregunta, si tu estas aquí, ¿quien esta en el baño?. pregunto Ester.
- Soy yo, perdonar, Dijo Sergio saliendo de el.
- Veréis, es que como quería daros una sorpresa, le pregunte al recepcionista sobre vosotras y al parecer ya os conocéis, y le ´he contado mi idea de la sorpresa y me ha dicho que le parecía bien, pero que sería un secreto.
- Exacto, normalmente estas cosas no las podemos hacer, pero por ser vosotras haré una excepción. Dijo el.

Una vez aclarado todo, dijimos de bajar, los chicos nos seguían esperando y seguro que se estaban impacientando.


Una vez abajo, pedimos disculpas a los chicos por tardar tanto, mientras ellos nos miraron extrañado. La verdad, no era de extrañar ya que subimos dos chicas y al bajar heramos tres.

- Mirad chicos, ella es nuestra amiga Anna. Dijo Ester haciendo las presentaciones.
- Encantada. Dijo ellas mostrándoles una sonrisa.
- Es un placer, la amiga de Tamy y Ester es nuestra amiga. Dijo Blas dándole dos besos.

- Que bien, una mas en el grupo, seguro que nos reiremos mucho. Dijo David con su mayor sonrisa mientras detrás de su compañero, saludaba a esta.
- Encantado, yo soy Carlos.
- ¿ Carlos? Encantada, Tamy me ha hablado mucho de ti. Dijo ella.
- ¿Enserio? Espero que para bien. Se rió.
- No se, no se, la has liado bastante eeh. Le devolvió la burla.
- Es un placer, yo soy Álvaro. Dijo mientras Ester contemplaba su sonrisa.

- Bueno, ¿Ya están las presentaciones? Preguntó Anna afirmando que se moría de hambre ya que en el viaje no había comido nada.
- No, aun falta Dani. Saltó Ester.
- ¿eeh? Si, Per.. perdonar. Yo me llamo Dani encantado.
- Igualmente. Dijo ella.
- Me han hablado mucho de ti.

- Anda, que casualidad y a mi de ti. Se rieron.
- Bueno, pues ahora que si están todas las presentaciones hechas, creo que ya es hora de comer. Dijo Blas.


Nos dirigimos por fin al bufet. Una vez allí, escogimos un sitio y los chicos se ofrecieron para ir a buscar la comida. Mientras, nosotras nos quedamos en la mesa charlando.

- Tía, no me puedo creer que estés aquí. dije.
- Jo, que ilusión. Me siguió Ester.
- Por cierto chicas, ¿no tenéis algo que contarme? Dijo con un tonto picaron.

- ¿Cómo que? Pregunto Ester extrañada.
- No se, como que tal os va con los chicos y esas cosas. Dijo con tono sarcástico.

- Aaaaaaaha esas cosas. Me reí.


Como había preguntado nuestra amiga, nosotras la pusimos al corriente de todo lo sucedido desde la ultima vez que conversamos. Lo cierto es que se sorprendió mucho al enterarse de que Álvaro y Ester habían emprendido una relación y que Carlos y yo aunque no era de la misma forma y tan oficial se podría decir que también estaba surgiendo algo. Ella se alegro mucho aunque, como una buena amiga nos advirtió y aconsejo que tuviéramos cuidado, ya que no quería que lo pasáramos mal.

- Bueno, no os preocupéis que ahora que estoy yo aquí todo ira a mejor. Se burlo Anna.
- Mírala ella, ¿que te crees que sin ti estábamos mal? Se rió Ester.
- Vamos, si se os ve una hora lejos de que me echabais muchísimo de menos.
- Bueno... eso de "muchísimo de menos" se puede hablar. Seguí con la burla.

Empezamos a reírnos como solíamos hacer siempre cuando escuchamos unas voces detrás nuestro.

- Vaya por dios, yo que quería comer ligera, voy y me atraganto.

nosotras tres, nos giramos de golpe y vimos que eran, ni mas ni menos que Roció y Marina.

- Vaya por dios, y yo no sabía que aquí servían lagartijas. Me burle.
- Chicas, tengamos la fiesta en paz. Dijo Ester intentando calmar el ambiente.
- Vaya, ¿me perdido algo? preguntó Anna.
- Mirad, pero si las lerdas han traído a otra lerdita. Dijo otra chica apareciendo por detrás de estas dos.
- ¿Perdona? mira guapita de cara, tu a quien le llamas lerdita, ¿es que te has visto a ti? Dijo Anna levantándose de la silla.
- Me miro todos los días en el espejo y estoy encantada.
- Pues si que te conformas con poco. Me reí.
- Helena, no les hagas caso. Dijo Marina.
- Mirad, no queremos pelear vale, pero dejadnos en paz. Intento suavizar la situación Ester.
- ¿pelea? pero si sois unas mosquitas muertas.
- Mirad, no os conozco pero que me estáis empezando a mosquear.
Las cosas empezaron a caldearse bastante, cuando en ese instante llego Dani.

- ¿Se puede saber que pasa?
- !Dani¡ Saltaron las tres.
- ¿chicas estáis bien?
- Si, pero estaríamos mejor sin esas tres pesadas. Dijo Anna.
- ¿oye, pero tu a quien llamas pesada?
- Pues a vosotras, es que encima también estáis sordas o cual es vuestro retraso. Dije
- Chicas calmaros, Dijo Blas apareciendo de repente por detrás.
- Vamos no os discutáis. Dijo David.
- Venga, no relajaros. Dijo Carlos.
- Carlos, diles que nos dejen en paz. Saltó Rocío.
- ¿Qué os dejemos en paz? pero si habéis empezado vosotras. Replique.
- Tamy, no te preocupes yo me encargo. Dijo el acercándose a esas tres para hablar.
Nosotros nos quedamos apartados y no se podía escuchar nada, yo estaba intrigada, ¿Qué les diría Carlos para que se marcharan?

- Anda que, menudo recibimiento estas teniendo eeh Anna. Dijo David.
- No pasa nada, dejemos lo malo y quedémonos con lo bueno. Respondió ella.
- ¿y que es lo bueno? Pregunto Álvaro.
- Pues que ya estoy aquí, con mis amigas y además os he conocido a vosotros y me parecéis majos.
- Si al final seremos como una pequeña familia. Se rió Ester.
- Claro, tu y yo somos los padres, David el bebe, Tamy es nuestra hija y Carlos el novio que no queremos que entre en casa. Blas es el típico vecino amistoso y Anna la invitada de honor. Dijo Álvaro.
- Oye, ¿y yo que soy? Pregunto Dani.
- Tu, tu eres el perro. Se burlo David.

Todos empezamos a reírnos con la broma de David e intentando imaginarnos como sería esa familia que Álvaro había descrito. Parecía que la noche iba a ir bien después de todo, aunque, yo seguía intrigada. Me picaba la curiosidad por saber de que hablaba Carlos con las tres chicas que se hacían llamar fans, para que tardara tanto. Como decían Ester y Álvaro, estábamos todos juntos, como en familia entonces, ¿Por qué el seguía excluido?